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Las águilas imperiales ibéricas de Andalucía ayudan a detectar el virus del Nilo: su seguimiento con GPS permite prevenir brotes en la población

La Junta ha destacado que esta especie endémica en peligro de extinción se ha convertido en “centinela” para rastrear la enfermedad

Águila imperial ibérica. (Juan Lacruz/Wikimedia Commons)

El seguimiento a través de GPS de ejemplares de especies protegidas es una estrategia ampliamente utilizada en España para la conservación de estos animales. Se utiliza, entre otros, con el lince ibérico, el quebrantahuesos o el águila imperial ibérica.

Esta última ave rapaz está siendo objeto de una intensa campaña por parte de la Junta de Andalucía, que en lo que va de año ha colocado 29 emisores GPS a pollos de águila imperial ibérica (Aquila adalberti) localizados en distintos puntos de la comunidad autónoma. Esta estrategia, según ha señalado recientemente la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente, no solo está siendo útil para la conservación, sino que también está teniendo implicaciones positivas en la salud humana.

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El águila imperial ibérica es un ave especialmente sensible al virus del Nilo, por lo que se convierte “en centinela a la hora de rastrear la enfermedad en los ecosistemas”. Al detectar a través de este seguimiento ejemplares enfermos o muertos, si los test de identificación del virus del Nilo dan positivo, se puede alertar a la población de la zona para que tomen precauciones contra las picaduras de mosquito.

Águilas imperiales ibéricas con emisores GPS en Andalucía. (Junta de Andalucía)

De hecho, este año ya ha ocurrido. Dos de los pollos marcados en Doñana fueron rescatados tras sospecharse que presentaban una deficiente condición física. Los animales acabaron falleciendo y, al dar positivo por virus del Nilo, pudieron declararse los focos a los servicios de Sanidad Animal.

“Como consecuencia de ello, los habitantes de las poblaciones ubicadas en el entorno de estas áreas pudieron tomar medidas preventivas para evitar las picaduras de los mosquitos que trasmiten la enfermedad”, ha señalado la Consejería. En lo que va de año, Andalucía ha declarado 67 casos humanos del virus del Nilo Occidental.

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Una especie endémica convertida en “centinela”

El águila imperial ibérica es una especie endémica de la península Ibérica. Tanto en el Catálogo Andaluz de Especies Amenazadas como en el Catálogo Español de Especies Amenazadas figura en la categoría de “en peligro de extinción”, por lo que, desde hace más de dos décadas, se trabaja en su recuperación. De hecho, en 2011 se aprobó el Plan de Recuperación del Águila Imperial Ibérica.

Dos ejemplares de águilas imperiales ibéricas. (Gonzalo Giribet/iNaturalist CC BY-NC 4.0)

Según los datos de la propia Junta de Andalucía, en la comunidad autónoma el año pasado se alcanzaron las 176 parejas. En la región la especie se distribuye en dos núcleos poblacionales tradicionales: Sierra Morena, que acoge la mayor parte de estos ejemplares, y Doñana, que es el núcleo más singular, pero también el más amenazado.

En los últimos años, gracias a los esfuerzos de conservación, el águila imperial ibérica ha podido recolonizar áreas en las que desde hacía décadas se encontrado extinto: es el caso de Cádiz, Granada, la Subbética y la Campaña de Sevilla.

En 2026, Andalucía ha acogido la mayor campaña de instalación de emisores GPS a pollos: 15 en el Espacio Natural de Doñana, 11 en la provincia de Granada y tres en la de Cádiz. Esta técnica, según señala la Junta, es “una de las herramientas que ejerce un mayor efecto positivo en la recuperación del águila imperial en Andalucía”.

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Y es que estos emisores aportan información sobre la variabilidad en el uso del espacio, los desplazamientos dispersivos, las nuevas áreas de colonización o las zonas de mayor mortalidad y sus causas, algo imprescindible para analizar cuál es la mejor y más eficaz estrategia de conservación.

Este radiomarcaje se utiliza tanto en los pollos como en águilas heridas que se han restablecido en los Centros de Recuperación de Especies Amenazadas (CREA). Con respecto a los propios nidos, son escaladores expertos los que acceden hasta ellos y se encargan de manejar los ejemplares y entregárselos al equipo veterinario, que los chequea y toma muestras. Una vez se ha instalado el emisor GPS, son devueltos a sus nidos.

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