Los países europeos han tenido claro desde hace tiempo que las vacunas son la forma más eficiente de protegerse contra las enfermedades víricas. Con una pequeña cantidad del patógeno, esta herramienta consigue que el cuerpo aprenda a defenderse de enfermedades como el sarampión, el tétanos o la varicela, evitando grandes epidemias e incluso llegando a erradicar completamente estos problemas de salud.
Pero la tendencia ha empezado a cambiar: un nuevo estudio publicado en The Lancet Regional Health - Europe alerta que los 27 miembros de la Unión Europea comienzan a mostrar señales de debilitamiento en la vacunación de su población y que la cobertura infantil ha empezado a descender de forma generalizada.
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La investigación, elaborada por un equipo de la Universidad Católica del Sagrado Corazón (Italia), advierte que este cambio de tendencia “supone una amenaza sustancial a la salud pública” en el continente.
Las vacunas empiezan a descender en Europa
El equipo italiano ha realizado sus cálculos a partir de la base de datos de la OMS/UNICEF sobre coberturas nacionales a menores de un año, abarcando siete vacunas esenciales en el primer año de vida: difteria-tétanos-tos ferina (DTP-3), hepatitis B (HEPB-3), Haemophilus influenzae tipo B (HIB-3), poliomielitis (POL-3), neumococo (PCV-3), sarampión (MCV-1) y rubéola (RCV-1).
De los 183 pares país-vacuna examinados, 119 mostraban una tendencia descendente en el segmento de 2019 a 2024. Tan solo dos países, Luxemburgo y Portugal, consiguieron coberturas iguales o superiores al 95% en todas las vacunas analizadas, el umbral óptimo para desarrollar la inmunidad de rebaño. Otros países, como Rumanía, no han conseguido superar el 80% de cobertura.
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A nivel regional, los mayores descensos se han registrado en la vacuna de la polio y de la Haemophilus influenzae tipo B, seguidas del sarampión y la rubeola, que cayeron en menor producción. La mayoría de estas reducciones iniciaron entre 2019 y 2022, coincidiendo con la disrupción de los servicios de vacunación infantil durante la pandemia.
El estudio sitúa a España entre los ocho países de la UE que registraron una evolución positiva de largo plazo en las siete coberturas analizadas. Sin embargo, al mirar el periodo 2019-2024, se han detectado ligeros descensos en la vacunación de niños de hasta un año en cinco de las siete vacunas. El porcentaje de cobertura desciende para las dosis de difteria, tétanos y tos ferina, la hepatitis B, la bacteria Haemophilus influenzae tipo B, el neumococo y la poliomielitis.
En 2024, solo dos de las vacunas estudiadas superaban en España la barrera del 95% de cobertura: la rubeola (97%) y el sarampión (97%). A nivel general, sin embargo, la inoculación contra el sarampión ha disminuido, a la par que los casos se han multiplicado: si en 2023 se reportaron 11 casos de sarampión, en 2025 ya eran 397 casos. A principios de año, la OMS retiró a España la certificación como país libre de sarampión.
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Los movimientos antivacunas empiezan a calar
La investigación subraya el rol de la desinformación y el aumento de la reticencia vacunal como factores clave. Además, el trabajo relaciona la caída en las tasas de vacunación con la crisis de confianza social e institucional de los últimos años, en parte por la expansión de posiciones políticas polarizadas y el auge del pensamiento populista.
Aunque las coberturas vacunales siguen siendo altas, los autores insisten en que el descenso puede comenzar a revelar vulnerabilidades en el sistema. La evidencia de la caída reciente y sostenida en la cobertura vacunal infantil obliga, según los investigadores, a emprender acciones coordinadas a escala internacional, nacional y comunitaria.
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