Está en desarrollo el traslado de los migrantes que malvivían en asentamientos en las playas ceutíes de El Trampolín y Benítez al campamento habilitado en el Puerto de Ceuta. Se ha podido llevar a cabo un día después de que la Audiencia Nacional levantara el veto a su utilización, tras rechazar el recurso presentado por el Sindicato Unificado de Policía (SUP), que había paralizado cautelarmente su puesta en funcionamiento por las dudas planteadas sobre su ubicación junto a infraestructuras consideradas estratégicas.
El operativo de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado comenzó poco después de las 6:30 de esta mañana. Antes, desde alrededor de las 6:00, centenares de personas ya esperaban en la zona de la playa de Benítez a la espera de conocer cuándo comenzaría el traslado y cuántas personas podrían ser acogidas en el nuevo recinto.
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Más de 240 agentes de la Policía Nacional y la Guardia Civil conforman el dispositivo, apoyados por drones. Según información de Europa Press, 170 son agentes de la Policía Nacional, principalmente antidisturbios de la Unidad de Intervención Policial (UIP). La Guardia Civil, por su parte, cuenta con unos 70 efectivos del Grupo de Reserva y Seguridad (GRS) y a las Unidades de Seguridad Ciudadana (USECIC).
Entre quienes esperaban el traslado, la inquietud principal giraba en torno al reducido número de plazas del nuevo campamento, cerca de 1.700, frente a una población migrante en situación administrativa irregular mucho mayor en la ciudad autónoma. Según los datos que manejaba este jueves el Gobierno de Ceuta, al menos 13.000 personas se encontraban en esa situación, de las cuales más de 4.000 permanecían en los asentamientos de El Trampolín y Benítez.
Más de 4.000 personas buscan encontrar una plaza
El traslado comenzó con varias patrullas de la Guardia Civil desplegadas en la playa de El Trampolín. Los agentes agruparon a las personas que permanecían allí para iniciar el recorrido hacia el recinto portuario. Los primeros grupos llegaron a Playa Benítez y se sumaron a quienes ya se encontraban en ese asentamiento. El número de personas que avanzaban hacia el puerto aumentó y el desplazamiento perdió el orden inicial. Ante el riesgo de avalanchas, Policía y Guardia Civil comenzaron a agrupar a los migrantes del Trampolín y Benítez en contingentes reducidos, de unas diez personas, para llevarlos a cuentagotas hacia el dispositivo de acogida del puerto.
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Según información de Europa Press, parte de la multitud empezó a trotar por la carretera que discurre junto a la playa. Minutos después, algunos migrantes corrieron hacia las instalaciones por temor a quedarse sin plaza en el campamento. Los agentes desplegados no lograron contener el avance en un primer momento. Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado cargaron contra los migrantes que trataron de saltarse el embolsamiento para intentar llegar en masa y corriendo al puerto. Decenas de personas, la mayoría menores según información de EFE, pudieron saltarse el cordón policial, a lo que los agentes han empleado medidas disuasorias y disparado al aire.
La situación quedó bajo control en el extremo de Playa Benítez más cercano a la zona industrial que conduce al puerto, donde se incorporaron refuerzos de la Policía Nacional. Los agentes formaron un cordón en la carretera junto al polígono industrial que conduce al recurso, en el Muelle de Poniente. La prensa también tuvo vetado el acceso a las inmediaciones del dispositivo de acogida.
En ese punto, los agentes detuvieron a la multitud para reorganizar el grupo antes de retomar el traslado hacia las instalaciones de acogida. Los migrantes esperaban a que el dispositivo recuperara un ritmo ordenado. La situación permanece estable, aunque el miedo a no conseguir una plaza supone que la avalancha vuelva a formarse por momentos, mientras agentes de la Policía Nacional equipados con material antidisturbios reducen el flujo de personas a una fila discontinua a golpe de porra.
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Algunas personas han resultado heridas y, pese a los intentos de mantener el orden, siguen produciéndose incidentes. Según se aprecia en imágenes, quienes se ubican en primera fila frente al dispositivo policial entrecruzan los brazos para formar una barrera humana y frenar el avance de quienes están detrás.
*en ampliación
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