Marruecos sigue insistiendo en su reclamo sobre Ceuta y Melilla. El pasado 30 de julio, con la entrada masiva de migrantes a Ceuta, la prensa marroquí más cercana al régimen de Mohamed VI revitalizaba la conversación sobre su alegato de soberanía de los enclaves norteafricanos al atribuir la situación, en su análisis, al “estatus insostenible” de las dos ciudades autónomas españolas. Es “ineludible” —publicaba Le360 a través del silencio que marcó la respuesta institucional marroquí durante los primeros días de la crisis—, “por la geografía, la demografía y el sentido común”, que ambas ciudades se “reintegren en su entorno natural, Marruecos”.
Desde entonces y hasta hoy el mismo reclamo ha sido reiterado tanto por la prensa marroquí como por representantes gubernamentales de Marruecos e Israel, así como por congresistas estadounidenses que consideran necesarias unas negociaciones sobre la soberanía de las dos ciudades de cara al futuro, si bien oficialmente se sigue reconociendo la soberanía española. En Google Maps, las fronteras de Ceuta y Melilla con sus respectivos territorios marroquíes son líneas discontinuas —que representan una frontera disputada o no reconocida de la misma manera por los estados que la comparten— desde al menos 2020, según Maldita.es.
El Gobierno rechaza “tajantemente” el reclamo marroquí sobre Ceuta y Melilla
El alegato también se reitera desde las altas esferas del gobierno marroquí: el ministro de Justicia de Marruecos, Abdellatif Ouahbi, reclamaba este viernes, en declaraciones a 2M recogidas por Europa Press, una “solución definitiva” que resulte en que Ceuta y Melilla “vuelvan al seno de la patria (Marruecos)”. Rabat defenderá los “derechos históricos y geográficos” de lo que considera territorio marroquí ocupado.
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Ya hace dos semanas Ouahbi llamaba “asunto pendiente” a la conversación sobre la soberanía de las dos ciudades, y aseguraba que “cada vez” que se celebra una reunión diplomática entre España y Marruecos se plantea la cuestión, algo que el Ministerio de Asuntos Exteriores desmentía después afirmando que la “españolidad” de los dos enclaves “está fuera de toda duda”. Ceuta y Melilla son “españolísimas”, decía ya Margarita Robles, ministra de Defensa, y no está sobre la mesa ninguna conversación al respecto. Fernando Grande-Marlaska, ministro del Interior, restó importancia al reclamo marroquí, asegurando que no tiene “ningún alcance” y que la relación con Rabat es “extraordinaria”.
Ahora, en respuesta al alegato del ministro marroquí de Justicia, el ministerio dirigido por Albares ha expresado que rechaza “tajantemente cualquier planteamiento” respecto de Ceuta y Melilla que no las reconozca como ciudades españolas que forman parte de la “integridad territorial” y la “soberanía” de España. Ha querido recordar también que esta cuestión es “reconocida internacionalmente” y que, además de ser españolas, las dos ciudades autónomas “son igualmente parte integrante del territorio de la UE”.
El mismo mensaje llega también desde Izquierda Unida a través de su portavoz parlamentario, Enrique Santiago, quien este viernes defendía la soberanía española en una entrevista en RNE recogida por Europa Press. Marruecos “no da puntada sin hilo”, decía, recordando cómo integrantes de la Administración estadounidense se han manifestado a favor de la posición marroquí. En ese sentido, además, un informe no vinculante previo a la crisis ya recogía la recomendación estadounidense de abrir negociaciones sobre el estatus territorial de las dos ciudades.
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Santiago ha pedido al Gobierno que tome una posición “mucho más firme con Marruecos”, al que acusa de llevar a cabo un “ataque híbrido” contra España en Ceuta, consideración compartida tanto por la totalidad práctica del espectro político español (menos el Gobierno, que ha evitado señalar o responsabilizar a Marruecos en todo momento) como por la “inteligencia china” -según El Mundo- o el excomisario europeo de Comercio, Thierry Breton, quien expresó que la entrada masiva “cumple todos los requisitos” para considerarse una “operación híbrida” por parte de Rabat.
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