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Los migrantes subsaharianos son los más desprotegidos tras la crisis en Ceuta: “Pueden sufrir expulsiones y devoluciones sin garantías legales”

Mientras la mayoría de las personas marroquíes han regresado a su país, más de un millar de personas originarias del África subsahariana permanecen varadas cerca del Centro de Estancia Temporal en Ceuta, sin acceso al sistema de asilo

Varias personas esperan a las afueras del centro provisional de migrantes de Ceuta (CETI), que actualmente se encuentra a plena capacidad, tras los cruces masivos desde Marruecos hacia territorio español. (REUTERS/Pedro Nunes)

De las más de 50.000 personas migrantes que cruzaron de forma irregular desde Marruecos a Ceuta el pasado jueves 30 de julio, procedían del país africano y la mayoría ya ha regresado a sus casas, bien por la presión de las autoridades o por el desgaste físico y la falta de recursos. Sin embargo, cerca del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), que ya estaba desbordado antes de este último cruce que ha dejado más de 80 muertos, la situación es distinta: en este espacio la población marroquí representa una minoría frente a la presencia de más de un millar de migrantes originarios del África Subsahariana, quienes atraviesan largas y peligrosas rutas hacia Europa. Este contexto refleja la complejidad de los flujos que llegan a España, donde confluyen tanto migrantes económicos como personas que buscan protección internacional tras huir de conflictos, persecuciones o situaciones de inseguridad en sus países de origen.

“Hay personas que migran con la legítima esperanza de encontrar un futuro mejor para ellos y para sus familias, por la falta de oportunidades y la situación económica y social del entorno del que parten. Pero también hay muchas otras personas que migran en busca de la protección y de la seguridad que no pueden tener en sus países de origen a causa de conflictos, de guerras o de persecuciones por motivos de raza, de identidad, de género, de pensamiento político o creencias religiosas”, explican a Infobae desde la ONG Accem, que advierte que las recientes muertes registradas en Ceuta responden a la ausencia de vías legales y seguras. “Muchas personas continúan arriesgando la vida en rutas migratorias porque no existen alternativas seguras. Si quienes necesitan protección o sufren algún tipo de persecución o incapacidad para el desarrollo pleno de su vida en sus países de origen tuviesen fórmulas para llegar a España de forma segura, no sucederían muertes como las que hemos visto en los últimos días“, sostienen.

Los migrantes subsaharianos que se encuentran en Ceuta, muchos de ellos originarios de países que requieren protección internacional como Eritrea, Mali o Sudán, “son las víctimas más desprotegidas”, señala por su parte Mauricio Valiente, director de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), pues al no poder acceder al centro de estancia temporal, “se complica la tramitación de sus solicitudes de asilo conforme a la legislación vigente”. Desde CEAR aseguran que su objetivo es orientarles y asistirles para que puedan formular sus peticiones, pero la situación de los últimos días lo ha impedido. Por ello, la entidad reclama que “se lleve a cabo un triaje para atender sus necesidades, como marca el Pacto Europeo de Migración y Asilo”.

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Desde la ONG Caminando Fronteras también insisten en que, al ser personas que todavía no han tenido acceso a la petición de asilo, “están en riesgo de sufrir expulsiones y devoluciones sin garantías legales”. De hecho, la fundadora de esta organización, Helena Maleno, recuerda que este domingo varios sudaneses “estuvieron a punto de ser enviados a la frontera por parte de los militares, aunque finalmente, gracias a la intervención de la asociación Elín, se paralizó su expulsión”.

Varios migrantes esperan en una playa de Ceuta (REUTERS/Violeta Santos Moura)

Enfrentamientos entre los migrantes

Aunque la ciudad va recuperando la normalidad, tanto en el CETI como en los alrededores persisten los momentos de tensión entre las personas migrantes, que permanecen a la espera de poder ingresar al centro y acceder a recursos básicos como alimentos, lo que genera incertidumbre y malestar en la zona. La Policía ha creado un cordón de seguridad alrededor del centro para frenar los intentos de entrada y evitar episodios como el ocurrido en la madrugada del viernes al sábado, cuando un grupo de migrantes trató de saltar al recinto.

Las organizaciones que defienden los derechos de los migrantes subrayan que los subsaharianos, además, han realizado largos trayectos antes de llegar a Ceuta. En el caso de quienes provienen de Sudán, muchos han pasado por Libia y luego por Marruecos, donde han vivido durante meses en zonas de bosque cercanas a la frontera. “Las redadas de Marruecos están siendo brutales, hay desplazamientos forzados con situaciones de especial gravedad para mujeres y menores, que sufren agresiones y quedan en situación de extrema vulnerabilidad, incluso mendigando en las calles y siendo desplazadas a lugares remotos”, asegura Maleno.

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Asistencia humanitaria

La ONG Save the Children también ha advertido sobre el riesgo de que los menores de edad permanezcan fuera del sistema de protección en Ceuta, ya que el sistema de la ciudad, con capacidad para menos de cien plazas, atiende a cerca de mil niños y niñas. La organización urge a reforzar los equipos de identificación, agilizar derivaciones y habilitar más espacios de acogida, así como acelerar los traslados a otras comunidades autónomas. También recuerda que la protección de la infancia “es responsabilidad de todas las administraciones, no solo de los territorios fronterizos”.

La organización alerta de la situación humanitaria que se vive en Ceuta, tal y como han mostrado las imágenes de numerosas personas concentradas en playas y en los alrededores del CETI, mientras diferentes testimonios relatan dificultades para acceder a agua, alimentos y otros bienes básicos. “La asistencia humanitaria debe reforzarse de manera inmediata. Es imprescindible garantizar el acceso a agua potable, alimentación, atención sanitaria y espacios seguros para todas las personas que han llegado, prestando una atención específica a niños, niñas, mujeres embarazadas y otras personas en situación de especial vulnerabilidad”, resume la ONG.

Un resumen cronológico de la crisis migratoria que sacudió la ciudad española de Ceuta, mostrando la llegada masiva de migrantes desde Marruecos, la declaración de emergencia nacional, el despliegue del ejército y las medidas adoptadas por el Gobierno.

De qué huyen los migrantes

Muchos de los jóvenes que huyen de Sudán lo hacen debido a un conflicto armado que comenzó en abril de 2023 entre el ejército y las Fuerzas de Apoyo Rápido, lo que ha generado una crisis humanitaria que afecta a 34 millones de personas. La violencia ha provocado desplazamientos masivos, destrucción de infraestructuras básicas, colapso de servicios de salud y dificultades para acceder a alimentos y agua, mientras que la inseguridad, los ataques a civiles y la falta de recursos agravan el éxodo y la emergencia.

En el caso de Mali, el país vive un conflicto armado que se ha recrudecido con la presencia cada vez más intensa de grupos yihadistas, lo que ha provocado que parte de su población civil busque oportunidades fuera. La violencia, los ataques y la inseguridad afectan a comunidades enteras, impidiendo el acceso a servicios básicos y generando desplazamientos forzados.

Este escenario, marcado por la presión migratoria y los conflictos en países de origen, ha llevado el tema a la agenda europea, con la convocatoria este martes de una reunión de ministros del Interior de la Unión Europea para abordar la crisis en Ceuta, pues el desafío exige una acción conjunta y sostenida de todas las administraciones, más allá de los territorios fronterizos, para garantizar la protección y los derechos de quienes buscan refugio y oportunidades en Europa.