El entorno de Meghan Markle vuelve a situarse en el foco mediático, esta vez por la delicada situación de su padre, Thomas Markle. El exdirector de iluminación ha regresado a Estados Unidos tras haber sufrido la amputación de parte de su pierna izquierda el pasado mes de diciembre, una intervención de urgencia que llegó tras una grave complicación de salud.
La noticia ha sido confirmada por su hija mayor, Samantha Markle, quien no ha dudado en compartir su alegría públicamente: “¡Papá está de vuelta sano y salvo! ¡Estoy tan feliz! ¡Un nuevo gran capítulo en su vida!”. Un mensaje breve, pero cargado de optimismo tras unos meses especialmente complicados para la familia.
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Según ha trascendido, Thomas ha tomado la decisión de instalarse de nuevo en Estados Unidos para continuar con su tratamiento médico. El objetivo ahora es claro: adaptarse a una prótesis que le permita recuperar, en la medida de lo posible, su movilidad. “Ha vuelto para recibir la mejor atención médica y estar rodeado de su familia y amigos”, explicaba Samantha, dejando entrever que este paso supone un punto de inflexión en su recuperación. “A pesar de todo lo que ha pasado, ha sido una experiencia espiritual positiva para él”, añadía.
Todo comenzó a finales de 2025, cuando Thomas sufrió un coágulo sanguíneo que bloqueó la circulación en su pie. La situación se agravó en cuestión de horas, obligando a su traslado urgente al hospital. Allí, los médicos tomaron una decisión drástica pero necesaria: amputar la pierna por debajo de la rodilla para salvarle la vida.
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Su hijo, Thomas Markle Jr., relató la gravedad del momento: “Los médicos dijeron que su vida estaba en peligro inminente”. Y añadió: “Su pie se volvió azul y luego negro. Todo ocurrió muy rápido… no había otra opción”. Una intervención de tres horas que marcó un antes y un después en la vida del padre de Meghan.
La parte ‘positiva’ de la operación en Filipinas: encontró el amor
Durante su recuperación en Filipinas, Thomas no solo tuvo que enfrentarse a las consecuencias físicas de la operación, sino también a un proceso emocional complejo. Sin embargo, él mismo ha querido destacar el lado positivo de lo vivido: “No estaría vivo hoy si no fuera por los médicos y enfermeras. Me salvaron la vida”, reconocía agradecido.
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En medio de este proceso, además, ha surgido una inesperada historia personal. Durante su estancia en rehabilitación, Thomas conoció a Rio Canedo, una enfermera filipina varias décadas más joven que él, con quien ha iniciado una relación. “Nunca esperé encontrar felicidad a mi edad”, confesaba. “Después de tantos momentos difíciles, me siento bendecido por haber encontrado a alguien especial que me cuida”.
Mientras tanto, la relación con su hija Meghan sigue siendo distante, aunque no inexistente. Aunque durante años han estado alejados, se ha confirmado que la duquesa intentó ponerse en contacto con su padre tras conocer su estado de salud. Un gesto discreto que apunta a una posible, aunque tímida, vía de acercamiento.
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Ya instalado en Estados Unidos, Thomas Markle afronta una nueva etapa marcada por la rehabilitación y el apoyo de los suyos. Un capítulo complicado, pero también lleno de esperanza, en el que su objetivo principal es recuperar calidad de vida y mirar hacia adelante tras uno de los episodios más duros que ha atravesado.