Los mensajes sobre salud mental en redes sociales se han multiplicado en los últimos años, pero este auge también ha venido acompañado de una creciente simplificación del discurso. En muchas ocasiones, términos complejos como “tóxico” o “narcisista” se utilizan con rapidez y sin matices, desplazando conceptos clave. En este contexto, la psicóloga Silvia Severino ha publicado un vídeo en TikTok en el que cuestiona lo que considera una “hipocresía” cada vez más extendida en el entorno digital.
“Qué rápido ponemos las etiquetas de tóxico y narcisista y qué poco aplicamos la etiqueta de responsabilidad emocional”, señala Severino. Para la especialista, existe una contradicción en el comportamiento de muchos usuarios: critican actitudes que ellos mismos reproducen en redes sociales. “Lo más irónico es que muchos hacéis el comentario de eso mismo que estáis haciendo vosotros en redes: juzgar sin escuchar y atacar desde una supuesta superioridad moral”, afirma.
La psicóloga advierte de que el lenguaje psicológico se ha popularizado, pero no siempre se utiliza de forma rigurosa. A su juicio, con frecuencia se convierte en una herramienta para señalar al otro en lugar de fomentar la reflexión personal. “Cuando alguien propone un análisis de la vida real, el de la zona gris, el de aquello que se activa en una relación de pareja, entonces sí, saltáis con el dedo acusador de ‘estás defendiendo el maltrato’”, explica.
En esta línea, Severino insiste en que comprender el origen de ciertas conductas no implica justificarlas. “Entender el origen de una reacción no es aplaudirla, es la única manera de desactivarla”, subraya. Sin embargo, lamenta que en el debate digital predomine una lógica que dificulta el análisis profundo de los conflictos. “Parece que si en un análisis de pareja no usamos las palabras ‘maltrato’ o ‘narcisismo’ cada tres segundos, estamos validando la agresión. Y no es así”, añade.
La psicología se debe usar para tener autoconciencia y no caer en hipocresía
“Estamos infantilizando los vínculos. Las relaciones reales ocurren en una zona gris donde todos, en algún momento, hemos reaccionado desde el miedo, la inseguridad o nuestras heridas de infancia”, sostiene. En su opinión, reducir los conflictos a etiquetas impide abordar las dinámicas reales que los generan. Además, esta tendencia contribuye a una visión distorsionada de las relaciones personales.
Severino también pone el foco en la importancia de la autoconciencia como eje central de la salud mental. “Si no puedes analizar un conflicto sin llamarle abuso, el problema no es mi mensaje, es que estás utilizando la psicología para poner el dedo en el otro y, obviamente, no lo haces para poner la psicología como espejo y mirarte a ti”, advierte.
En este sentido, insiste en que el verdadero trabajo psicológico no consiste en diagnosticar a los demás, sino en revisarse a uno mismo. “Quien usa la psicología solo para diagnosticar al de enfrente, se está perdiendo la parte más importante: la autoconciencia”, afirma. Un proceso que, reconoce, no siempre es cómodo: “La autoconciencia oscurece porque te obliga a mirar tu propia sombra”.
La psicóloga concluye con una reflexión que interpela directamente a los usuarios de redes sociales: “La salud mental no va de tener la razón, va de tener la madurez de mirar qué parte de la sombra es nuestra”. Y lanza una pregunta abierta que resume el trasfondo de su mensaje: “¿Estáis aquí para sanar o solo para tener la razón?”.