Agentes de la Guardia Civil estaban realizando un dispositivo policial este 9 de marzo en la A-384 del término municipal de Olvera, donde se hace especial incidencia en las rutas más habituales del tráfico de drogas, cuando notaron la presencia de un vehículo, en el que viajaban dos personas, que al percatarse de la presencia policial empezó a realizar maniobras “sospechosas”.
Una vez el vehículo estaba asegurado, los agentes procedieron a la inspección del mismo, en la que observaron que en el asiento trasero transportaban una maleta que se encontraba oculta bajo un montón de cajas. Decidieron inspeccionar el interior de la maleta y, entre la ropa, localizaron una bolsa de plástico que contenía unos 75.000 euros divididos en fajos de billetes de distinto valor.
Ante este descubrimiento, comenzaron un reconocimiento más exhaustivo del vehículo y localizaron una mochila oculta en el interior del maletero, entre un montón de diversa carga superpuesta para dificultar la visión a simple vista, En su interior hallaron una bolsa de plástico que contenía otros 75.000 euros dispuestos de la misma forma que la anterior.
Tras realizar varias comprobaciones con los ocupantes del vehículo, no obtuvieron elementos que certificaran la procedencia y su legítima pertenencia. Por esta razón, procedieron a la detención de los dos ocupantes del vehículo por un delito de blanqueo de capitales y se intervinieron los 150.000 euros en billetes de distinto valor y el vehículo en el que viajaban.
El delito de blanqueo de capitales
El delito de blanqueo de capitales está regulado en el Código Penal español, principalmente en el artículo 301, y castiga las conductas dirigidas a introducir en el circuito económico legal bienes o dinero que proceden de una actividad delictiva. En términos generales, se considera blanqueo cuando una persona adquiere, posee, utiliza, convierte o transmite bienes sabiendo que tienen origen en un delito, o cuando realiza cualquier operación destinada a ocultar o encubrir su procedencia ilícita o a ayudar a los responsables del delito previo a evitar las consecuencias legales de sus actos.
La finalidad de estas acciones es dar apariencia de legalidad a fondos obtenidos ilícitamente, por ejemplo, de actividades como el narcotráfico, la corrupción o el fraude, para que puedan integrarse en el tráfico económico normal sin levantar sospechas. El proceso suele implicar movimientos de dinero, conversiones en otros bienes o transferencias que dificultan rastrear su origen, de modo que el capital “lavado” pueda ser utilizado posteriormente como si fuera legítimo.
El Código Penal establece para este delito penas que pueden ir desde seis meses hasta seis años de prisión, además de multas que pueden alcanzar hasta el triple del valor de los bienes implicados. Asimismo, la normativa prevé el decomiso de las ganancias obtenidas y contempla agravantes cuando el blanqueo se realiza dentro de organizaciones criminales o con estructuras destinadas específicamente a ocultar el origen del dinero.
En investigaciones policiales, como la desarrollada en esta intervención en carretera, la posesión de grandes cantidades de dinero en efectivo sin justificación sobre su procedencia puede constituir uno de los indicios que llevan a los agentes a sospechar de este tipo de delitos.