La gigantesca obra que quiere a unir la isla de Sicilia con la región de Calabria, en Italia, no para de dar sorpresas y ralentizar su fecha de inicio. Aunque la idea nació hace décadas, se esperaba que en 2025 se diera el primer paso al haber finalizado la fase planificación. Sin embargo, ese mismo año el Tribunal de Cuentas italiano tuvo que rechazar en dos ocasiones el proyecto millonario. El motivo: los documentos entregados presentaban irregularidades, deficiencias y errores y no cumplían con la normativa al haber acortado los plazos temporales de su construcción.
Hasta hace una semana, el gobierno italiano -a menos de un año de las próximas elecciones- esperaba poder completar todos los trámites antes del 31 de julio con un nuevo Decreto de Infraestructura, aprobado el pasado 5 de febrero por el Consejo de Ministros, donde se reflejaban los nuevos plazos de entrega. No obstante, el resultado de un estudio, llevado a cabo por distintos expertos, ha echado nuevas piedras en el camino. Al parecer, durante la investigación se habría detectado una mayor complejidad geológica de la esperada en el estrecho de Mesina.
De este modo, semanas después de aprobar el nuevo decreto que esperaba sortear los obstáculos del Tribunal de Cuentas, la iniciativa vuelve a estar bajo las críticas de los expertos en geofísica y vulcanología. Al parecer, el informe advierte sobre la interacción de las fallas activas bajo el mar en la zona donde se planea levantar la infraestructura de 300 kilómetros.
Más de 2.400 terremotos en 30 años
El estudio del Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología (INGV), el Consejo Nacional de Investigación (CNR) y varias universidades, ha proporcionado una visión mucho más detallada de la estructura geológica del Estrecho de Messina. Según la investigación ‘Desarrollo estructural y sismogénesis en el estrecho de Messina revelados por el patrón de tensión/deformación sobre el borde de la placa calabresa (Mediterráneo central)’, la zona donde se quiere construir el puente es conocida desde hace décadas como una de las áreas geológicamente más complejas del Mediterráneo y una de las que presentan mayor actividad sísmica.
Los expertos del INGV han detallado que el área se ubica en la intersección de las placas tectónicas africana y euroasiática, dos bloques que chocan y generan una intensa deformación de la corteza terrestre. En pocas palabras: la placa africana empuja hacia el norte, mientras la euroasiática resiste y se desliza por encima. Al mismo tiempo, al sureste, el fenómeno conocido como subducción calabresa —el hundimiento de la placa jónica bajo Calabria— añade más inestabilidad al entorno.
Los procesos tectónicos que afectan al Estrecho siguen activos y han sido responsables, a lo largo de millones de años, de la formación de cordilleras, fallas, depresiones marinas y terremotos de gran intensidad. El caso más devastador ocurrió el 28 de diciembre de 1908, cuando un terremoto seguido de un tsunami provocó más de 75.000 muertes en la región.
Desde entonces, el debate sobre la viabilidad y la seguridad de construir un puente en este entorno ha persistido. Por ello, los especialistas del INGV han elaborado un análisis de más de 2.400 terremotos registrados entre 1990 y 2019 en Mesina. Tras el examen, se ha podido saber que la actividad sísmica se concentra en dos capas de la corteza terrestre: una menos profunda, situada entre 6 y 20 kilómetros, y otra más profunda, entre 40 y 80 kilómetros, afectada por la subducción calabresa.
“No tiene mucho sentido construir un puente que una dos cementerios en caso de terremoto”
Uno de los principales impulsores del estudio es Mario Tozzi, geólogo y principal investigador del CNR. Debido a la atención mediática que ha tenido el proyecto del puente en las últimas semanas, ha publicado un post en su perfil de Instagram mostrando su preocupación. “El INGV ha publicado un nuevo estudio sobre la sismotectónica de la región del Estrecho de Messina, que demuestra que las cosas son más complejas de lo que se pensaba. Mucho más. Sistemas de fallas en interacción, complicaciones estructurales, tectónica activa, cinturones sismogénicos”, arranca.
Por este motivo, el experto ha pedido que se realicen más investigaciones antes de considerar el inicio de las obras. Así lo ha expresado: “Hay que realizar un análisis mesoestructural exhaustivo de miles de datos, revisar los modelos de deformación y aceptar la petición de profundización de los geólogos profesionales, de Carlo Doglioni, de Carlo Tansi y de todos aquellos que han señalado lagunas e imprecisiones”.
Asimismo, en una entrevista anterior con Fanpage.it el experto cuestionaba la lógica del proyecto si no se aplicaban estas medidas: “No tiene mucho sentido construir un puente que una dos cementerios en caso de terremoto”, remarcó. Por ello, sugirió que los recursos asignados a la infraestructura deberían destinarse a la reducción de la inestabilidad hidrogeológica y al refuerzo sísmico de la zona. Y es que con un sismo de magnitud 7, el puente podría quedar en pie mientras el resto de la región sufriría graves daños.