Los reyes Felipe VI y Letizia han presidido este miércoles, 11 de febrero, en el Palacio de El Pardo, en Madrid, la ceremonia de entrega de los Premios Nacionales del Deporte, un acto que se había ido posponiendo en el tiempo y que finalmente ha reunido a algunas de las figuras más destacadas del panorama deportivo nacional. En esta ocasión no solo se han entregado los galardones correspondientes al último ejercicio, sino también los de años anteriores, en una convocatoria que ha reconocido a nombres de peso como Rodri, Aitana Bonmatí o Lamine Yamal.
Se trata del mayor reconocimiento que concede el Gobierno de España en el ámbito deportivo, una cita de especial relevancia institucional que ha contado con la presencia de autoridades, premiados y representantes del sector. En este contexto, la imagen pública de los monarcas vuelve a situarse bajo el foco, especialmente en lo relativo a la elección estilística de la reina Letizia, analizada con detalle en cada aparición oficial.
Pasadas las 10:30 horas de la mañana, Felipe y Letizia han llegado puntuales al Palacio de El Pardo. La madre de la princesa Leonor ha apostado por una fórmula sobria y eficaz, habitual en sus jornadas de trabajo, basada en colores neutros y líneas depuradas. Una elección que, según expertas en protocolo e imagen, responde a una estrategia definida cuando el acto exige ceder protagonismo al contenido y a los premiados.
Letizia recupera una prenda de su fondo de armario
En esta ocasión, Letizia ha evitado estrenar diseño y ha recuperado un vestido color burdeos firmado por Carolina Herrera, que ya formaba parte de su vestidor oficial. El diseño, de manga larga y cuello redondo, se ajusta a la silueta y presenta una falda con ligero vuelo y botones en el hombro como detalle distintivo. La reina lo estrenó en 2022 durante un viaje al norte de Inglaterra, donde coincidió con Carlos III. Dos años después volvió a lucirlo en la apertura de las Cortes Generales, entonces combinado con una capa oversize y tacones a juego que aportaban un matiz diferente al conjunto.
En esta nueva aparición en El Pardo, la reina consorte ha optado por complementos más discretos. Ha llevado pendientes de brillantes y salones negros de tacón medio, priorizando la comodidad ante una jornada previsiblemente extensa. Consciente de la duración de muchos de sus compromisos, Letizia suele elegir calzado plano o de poca altura para el día a día.
Para esta ceremonia ha recurrido a un modelo de la firma Magrit, en piel negra y con hebilla en el empeine, un diseño que tiene en varios colores y que utiliza con frecuencia. De hecho, estos mismos zapatos formaron parte de su estilismo en el funeral de Irene de Grecia, lo que confirma que se trata de una pieza recurrente en su armario institucional.
Este acto marca además el inicio de una semana intensa en la agenda de la asturiana. Aunque era su primera aparición pública de la semana, no será la última. Este jueves tiene previsto reunirse con representantes de una asociación de glaucoma para afectados y familiares, mientras que el viernes acompañará al rey Felipe VI en un homenaje institucional.