Los conflictos familiares producidos por las herencias cada vez son más numerosos, a pesar de que existen estrategias para evitarlos. Así lo reconoce Paloma Zabalgo, presidenta de la Sección de Familia y Sucesiones del Colegio de la Abogacía de Madrid, que asegura que los más numerosos están ligados a la vivienda, uno de los bienes más disputados tras el aumento del precio de los inmuebles. Según explica a Infobae, este fenómeno responde tanto a transformaciones en la estructura de las familias como a una falta de previsión y desconocimiento de las implicaciones legales y fiscales de la sucesión.
“Cada vez hay más conciencia sobre la importancia de hacer testamento, pero todavía no la suficiente”, advierte Zabalgo. El temor supersticioso de que elaborar un testamento atraiga la desgracia pierde fuerza frente a un escenario en el que las nuevas formas familiares —matrimonios en segundas nupcias, hijos de diferentes uniones— demandan una organización más cuidadosa del patrimonio.
La experta señala que, aunque la sociedad muestra mayor interés en planificar la herencia, la mayoría sigue sin dejar testamento. El principal obstáculo radica en la tendencia a posponer la decisión, bien por no querer afrontar el tema o por pensar que aún no se poseen bienes suficientes. “En patrimonios medianos y grandes, sí existe una mayor previsión”, añade Zabalgo.
La falta de testamento puede derivar en conflictos complejos al fallecer una persona. Al no haber una voluntad expresa, la ley reparte los bienes conforme a estrictas reglas sucesorias que, a menudo, no se alinean con la situación real de las familias actuales. Esta discrepancia genera disputas, especialmente cuando existen hijos de diferentes matrimonios o parejas divorciadas.
Cómo evitar disputas: la importancia de la previsión
A la hora de redactar un testamento, Zabalgo recomienda analizar el estado civil, el régimen económico matrimonial, la existencia y situación de hijos, y si se han realizado donaciones en vida. “Antes de testar hay que hacer un ejercicio de previsión”, resume la presidenta de la Sección de Familia y Sucesiones. Además, es esencial identificar los bienes que forman parte del régimen económico matrimonial y las posibles donaciones previas para evitar agravios comparativos entre los herederos.
El testamento, aunque no garantiza de forma absoluta el cumplimiento de las últimas voluntades —ya que puede ser impugnado—, sí proporciona un marco legal sólido que reduce los riesgos de conflicto siempre que se haya redactado conforme a la ley.
Uno de los errores más habituales, según Zabalgo, es desestimar las implicaciones fiscales. “Es fundamental considerar en qué comunidad autónoma se encuentra el testador, pues la fiscalidad varía mucho y puede encarecer la herencia”, sostiene. En ocasiones, los padres optan por donar una vivienda en vida a un hijo sin tener en cuenta que, a diferencia de la herencia, la donación suele acarrear mayores cargas fiscales, incluido el incremento en el IRPF del donante y la ausencia de bonificaciones que sí existen en las sucesiones en algunas regiones.
Otro foco de conflicto surge cuando hay desconocimiento sobre el patrimonio real o sobre las relaciones entre los futuros herederos. “Analizar la relación entre los herederos es clave para evitar problemas al repartir los bienes”, explica la abogada.
Vivienda: epicentro de los conflictos entre hermanos
La vivienda familiar constituye el núcleo de la mayoría de los litigios sucesorios. Dejar una misma vivienda a varios hijos genera, según Zabalgo, una comunidad de coherederos que, en muchos casos, termina en conflicto. “Multiplica los desahucios entre hermanos”, explica. Si uno de los coherederos reside en la vivienda y se niega a abandonarla, el resto puede solicitar judicialmente el desalojo para poder venderla o alquilarla.
La jurisprudencia del Tribunal Supremo respalda esta posibilidad, permitiendo el desalojo de un coheredero que ocupa la vivienda en exclusiva, obstaculizando su venta o explotación. Cuando los padres poseen varios bienes, lo ideal es adjudicar una vivienda a cada hijo y compensar económicamente a los demás, aunque no siempre resulta posible.
En los últimos siete años, las donaciones de viviendas de padres a hijos han crecido un 67% ante la dificultad de los jóvenes para acceder a la compra. Zabalgo considera que la donación no siempre resulta ventajosa. “Las donaciones tienen efectos fiscales más elevados que las herencias”, señala, y advierte sobre el riesgo de desprotección de los padres si, tras donar la vivienda, el hijo decide desvincularse. Recomienda que toda donación quede condicionada al cuidado de los progenitores. “Soy más partidaria de dejar una vivienda en herencia que de donarla en vida”, afirma la abogada.