Sentir los pies más fríos que el resto del cuerpo es una molestia habitual que afecta a personas de todas las edades y en cualquier época del año. Muchas veces se culpa al clima o al calzado, pero este síntoma puede esconder algo más que una simple incomodidad pasajera. Según el Ilustre Colegio Oficial de Podología de la Comunidad Valenciana (ICOPCV), hay enfermedades que pueden estar detrás de esta sensación y que además requieren atención médica.
No siempre que los pies se enfrían se trata de un problema externo. El cuerpo puede estar enviando señales de alerta sobre el funcionamiento de la circulación, el sistema nervioso o el metabolismo. Identificar la causa real es fundamental para evitar complicaciones y cuidar la salud general.
Además, la aparición repentina o persistente de frío en los pies puede indicar el inicio de una enfermedad que aún no ha mostrado otros síntomas visibles. Por eso, no conviene restar importancia a este aviso que el cuerpo puede estar enviando.
Problemas circulatorios
La causa más frecuente de los pies fríos es la mala circulación sanguínea. Cuando las venas pierden elasticidad, se dificulta el retorno de la sangre al corazón, lo que se conoce como insuficiencia venosa. Este fenómeno suele avanzar con la edad y provoca que la sangre se quede en las extremidades, generando frío constante, sobre todo en los pies.
A este problema se suma la arterioesclerosis, un endurecimiento de las arterias que reduce su capacidad para transportar sangre caliente. El ICOPCV recomienda estimular la circulación con ejercicios simples, como flexionar los dedos de los pies o rotar los tobillos. También es importante eliminar hábitos como el tabaquismo, ya que fumar inflama y obstruye las arterias, agravando la sensación de frío.
Los pies fríos pueden significar Anemia
La anemia también puede estar detrás de los pies fríos. Esta condición implica una falta de hierro en el organismo, lo que deriva en una circulación menos eficiente y una menor capacidad para producir calor. Además del frío en los pies, la anemia puede generar fatiga, palidez o dificultad para concentrarse.
El ICOPCV insiste en la importancia de consultar al podólogo ante cualquier síntoma persistente. Una valoración profesional puede ayudar a detectar problemas generales de salud a partir de lo que ocurre en los pies, permitiendo actuar a tiempo y mejorar la calidad de vida.
Enfermedad de Raynaud
La enfermedad de Raynaud se caracteriza por episodios en los que el flujo sanguíneo se detiene temporalmente hacia los pies debido a la obstrucción de las arterias. Durante estos ataques, los pies pueden adquirir un tono blanco o azulado y presentarse entumecidos. Los cambios bruscos de temperatura y la exposición directa a fuentes de calor pueden empeorar los síntomas.
Para aliviar el malestar, los especialistas recomiendan realizar ejercicios que favorezcan la circulación y reducir el consumo de nicotina en personas fumadoras. Además, aconsejan evitar el contacto directo con braseros y optar por calzado adecuado, con suela y forro que aísle del frío. En invierno, los calcetines de lana de merino son una buena opción.
Neuropatía periférica
La neuropatía periférica es una patología que afecta a los nervios encargados de detectar la temperatura. En estos casos, los pies se sienten fríos aunque, al tocarlos, no estén realmente fríos. Esta afección es frecuente en personas con diabetes y puede disminuir la capacidad de notar temperaturas extremas, lo que aumenta el riesgo de quemaduras o congelaciones sin que la persona lo perciba a tiempo.
Para prevenir daños, el ICOPCV aconseja no exponerse a fuentes de calor directo y preferir baños con agua tibia. También recomienda realizar revisiones podológicas periódicas, no caminar descalzo en casa y revisar los pies a diario en busca de cortes, ampollas o enrojecimientos. Mantener una higiene adecuada e hidratar la piel, sobre todo entre los dedos, ayuda a evitar complicaciones.
El trastorno de hipotiroidismo
El hipotiroidismo es un trastorno que reduce la producción de hormonas tiroideas y ralentiza el metabolismo. Esto provoca una menor generación de calor corporal y, en consecuencia, la sensación de pies fríos. Las personas que sufren esta enfermedad suelen notar otros síntomas, como cansancio, aumento de peso o piel seca, pero la incomodidad en los pies puede ser una de las primeras señales de alerta.