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Cómo vivir a más de 40 grados y no ser desagradable, según un experto en comunicación social: “Procuremos no hablar para no gastar energía”

Julio García Gómez ofrece pautas para reducir la irritabilidad y evitar discusiones durante la ola de calor y el resto del verano

Personas por las calles de la capital de la Costa del Sol soportando elevadas temperaturas (Álex Zea / Europa Press)

En plena ola de calor, con termómetros superando los 40 grados en buena parte de España, no solo se resiente la salud física. El calor extremo también afecta a la forma en la que nos comunicamos y nos relacionamos con los demás, incrementando la irritabilidad y el riesgo de discusiones. Así lo advierte Julio García Gómez, director de comunicación de la Fundación Casaverde y experto en comunicación social, quien ha elaborado una serie de pautas para mantener el equilibrio emocional y la cordialidad cuando el ambiente se convierte en un “infierno” térmico.

Según García Gómez, el calor no solo altera los hábitos y la rutina, sino que también influye en la paciencia y el tono de las interacciones personales. La falta de sueño, el cansancio acumulado y la incomodidad física provocada por las altas temperaturas pueden llevar a respuestas más bruscas, tensiones en las relaciones de pareja, fricciones familiares y roces en el trabajo o el ámbito social.

El calor y la irritabilidad: un cóctel peligroso

“La irritabilidad está a la orden del día. De hecho, muchos conflictos y guerras han arrancado en verano”, recuerda el experto. El aumento de la temperatura corporal y la sensación térmica pueden reducir la tolerancia, generando un clima propicio para los enfrentamientos verbales. En este contexto, García Gómez recomienda algo tan simple como eficaz: hablar menos. “Procuremos no hablar más de la cuenta para no gastar energía. Se puede escribir en un chat si no queremos desgastar la palabra verbal”, aconseja.

Este tipo de autocontrol no implica dejar de comunicarse, sino elegir el canal y el momento adecuados. Por ejemplo, reservar las conversaciones más relevantes para las franjas del día en las que el calor da un respiro: primeras horas de la mañana y últimas de la noche. En cambio, las discusiones y decisiones importantes deberían evitarse a partir del mediodía, cuando el sol y la temperatura alcanzan su punto álgido.

Personas al lado de un termómetro que marca 47 grados de temperatura. (Francisco J. Olmo / Europa Press)

Técnicas para un diálogo en clima extremo

El especialista propone hidratar tanto el cuerpo como la mente y, en lo referente a la comunicación, aplicar un método basado en mensajes cortos, claros y directos. “No ‘sofocar’ al interlocutor” con discursos largos y emplear movimientos corporales suaves son pautas que ayudan a evitar un aumento innecesario de la tensión.

En la era digital, el uso moderado de chats y llamadas telefónicas durante las horas más calurosas puede ser una estrategia para conservar energía y reducir el riesgo de malentendidos. De este modo, se rebaja la presión del contacto cara a cara en un momento en que la incomodidad física puede hacer aflorar reacciones poco constructivas.

En el ámbito laboral, García Gómez insta a “tomarse con calma las grandes decisiones para no ‘calentar’ demasiado el ambiente y acometer medidas desacertadas”. El estrés térmico, combinado con la presión profesional, puede dar lugar a errores de juicio y a tensiones innecesarias entre compañeros.

Comunicación en salud: más allá del calor

Estas recomendaciones forman parte de lo que el experto denomina “comunicación en salud”, un enfoque que no solo tiene que ver con la transmisión de información médica, sino también con la gestión de las interacciones humanas en situaciones que ponen a prueba el bienestar. En este sentido, la ola de calor actual se convierte en un escenario ideal para aplicar técnicas que favorezcan la convivencia y reduzcan los conflictos.

La Aemet ha activado la alerta naranja y amarilla la península. Las temperautras extremas están de regreso

La recomendación final del especialista es clara: adaptar nuestro estilo comunicativo a las circunstancias extremas del verano no solo preserva la armonía personal y social, sino que también contribuye a un mejor estado de salud general. En tiempos de calor sofocante, menos puede ser más: menos palabras, menos enfrentamientos y más momentos de calma para sobrellevar juntos el termómetro en rojo.

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