Así se camuflan las ‘narcogasolineras’ que alimentan a las mafias de la costa andaluza: barcas convencionales que pasan desapercibidas

Los ‘petaqueros’ son jóvenes que transportan en barcas petacas o garrafas de gasolina para abastecer a las narcolanchas en alta mar

Así se camuflan las ‘narcogasolineras’ que alimentan a las mafias de la costa andaluza: barcas convencionales que pasan desapercibidas.

El narcotráfico en España ha trasladado sus altos niveles de actividad de la costa norte, al sur, concretamente a las orillas andaluzas de Cádiz y Huelva, donde cada vez más las mafias del narco aumentan su actividad.

“El 100% del hachís sale de Marruecos y entra en España principalmente por el Estrecho: por el Campo de Gibraltar, Huelva y, en general, por toda la costa Andaluza, pero también entra por la costa de Levante, Baleares, Cataluña y Portugal”, explica al medio 20 Minutos Víctor Méndez, director de Narcodiario y de documentales como La guerra del hachís o Narcogallegos.

“El mayor volumen llega a través de las narcolanchas, aunque los narcos también utilizan pesqueros, veleros y embarcaciones recreativas”, añade el director.

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Para el transporte de la droga, estos grupos ilegales necesitan ayuda para esquivar a las autoridades, y uno de esos ayudantes esenciales es aquel que alimentará las lanchas en las que transportarán el material a Marruecos: los llamados ‘petaqueros’ y las ‘narcogasolineras’.

Las embarcaciones de los narcos pueden pasar días, incluso semanas, a varias decenas de metros de la orilla, esperando el momento adecuado para desembarcar la mercancía. Durante ese tiempo necesitan de víveres, agua y algo más importante: combustible.

Los encargados del ‘petaqueo’ y de la ayuda a los narcotraficantes llevan a cabo sus actividades con botes y embarcaciones de recreo, lo que hace que suelan pasar desapercibidos o que debido a la cantidad de embarcaciones que circulan las costas cada día resulte sumamente complicada esa persecución.

Así, estas figuras les sirven de surtidores y les proporcionan apoyo para reemplazar la tripulación en caso necesario, enviar un mecánico si las embarcaciones —denominadas “gomas” y valoradas en unos 300.000 euros en su versión más potente— o los motores sufren algún inconveniente, o suministrarles comida, ropa, dispositivos electrónicos y baterías. Es decir, que su función es facilitar y colaborar con ellos en el tráfico de drogas.

21/12/2024 Garrafas de gasolina halladas en el interior de una furgoneta abandonada.. La Guardia Civil de Almería, gracias a la colaboración ciudadana, ha localizado y asegurado una furgoneta, con 117 garrafas de gasolina, abandonada en un barranco con acceso directo al mar en la zona de la Isleta del Moro (Níjar). SOCIEDAD ANDALUCÍA ESPAÑA EUROPA ALMERÍA GUARDIA CIVIL

En una nota de prensa de hoy, la Policía ha explicado que la proliferación de estas ‘narcogasolineras’ en la costa gaditana “supone un grave problema en materia de seguridad ciudadana y medioambiente”, además del riesgo que supone la manipulación y transporte irregular de este tipo de mercancías peligrosas.

Además, han informado que el pasado 14 de febrero se llevó a cabo un operativo en el que fueron detenidos tres individuos mientras transportaban 6.125 litros de combustible, distribuidos en 245 garrafas de 25 litros cada una, en tres vehículos diferentes (siendo una de ellas una furgoneta de grandes dimensiones y capacidad de carga).

¿Quiénes se encargan de los intercambios?

Una de las características comunes que las autoridades portuarias han detectado en las últimas incautaciones es que los tripulantes de las embarcaciones de “apoyo” no son residentes de la zona ni tienen empleos legales u oficiales en sus proximidades.

EFE/Roman Rios

En su mayoría, se trata de hombres, entre 25 y 40 años, originarios del municipio gaditano de La Línea y de Marruecos, muchos de ellos con antecedentes por delitos relacionados con la salud pública. Las embarcaciones utilizadas suelen tener matrículas duplicadas o falsas, o bien su propiedad es dudosa, perteneciendo a terceras personas.

La creciente presión policial en el Campo de Gibraltar ha llevado a las redes de tráfico a desplazar sus actividades a otras zonas de la costa de Cádiz. El alto riesgo de que sean interceptados, tanto la droga como las “gomas” ha hecho que los traficantes eviten acercarse tanto a la costa hasta tener la certeza de que no serán detectados.

Por ello, recurren a estas embarcaciones de apoyo o “petaqueras” para completar sus operaciones sin ser detenidos.

El uso de “gomas” a máxima potencia, con un recorrido que va desde Marruecos hasta el punto de alijo, requiere una gran cantidad de combustible. En promedio, se estima que cada motor de unos 300 CV consume entre 120 y 130 litros por hora de navegación, especialmente cuando transportan entre dos y tres toneladas y media de hachís.

Además, utilizan lanchas neumáticas de señuelo, que también requieren combustible para moverse y despistar a las autoridades.

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