La doble fachada de Dominique Pélicot: el padre presente y el patriarca agresivo que drogó a su mujer durante años para que decenas de hombres la violaran

Los juzgados de Aviñón dedican la jornada a indagar en la personalidad de Dominique Pélicot, acusado de drogar a su mujer y dejar que decenas de hombres abusasen de ella

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Vista de la fachada de tribunales de Aviñón, Francia, donde este lunes se celebra la sexta jornada del juicio contra Dominique Pélicot, un hombre acusado de haber violado y drogado durante 9 años a su mujer (EFE/ Edgar Sapiña)
Vista de la fachada de tribunales de Aviñón, Francia, donde este lunes se celebra la sexta jornada del juicio contra Dominique Pélicot, un hombre acusado de haber violado y drogado durante 9 años a su mujer (EFE/ Edgar Sapiña)

La segunda semana del proceso judicial del caso Mazan comienza con una profunda investigación de la vida de Dominique Pélicot, acusado de drogar a su mujer, Gisèle Pélicot, para después dejar que decenas de hombres la violaran. El hombre, que grabó todos estos abusos durante una década, admitió los hechos ante los investigadores y explicó que lo hizo porque le gustaba ver cómo otros hombres tocaban a Gisèle.

Durante la jornada del lunes, familiares, psicólogos y psiquiatras han subido al estrado para desgranar la vida y la mente de Dominique Pélicot. Los expertos ya han resaltado que tiene una “personalidad perversa” marcada por varias desviaciones sexuales, entre las que citan el sadismo y el voyerismo sexual, así como una “peligrosidad criminal muy elevada”.

El acusado no ha estado presente mientras se construye el relato, pues se encuentra enfermo. El presidente de la audiencia ha permitido que falte a la cita debido a unos fuertes dolores intestinales y una infección urinaria, pero deberá aparecer el martes ante los juzgados.

Una infancia marcada por los abusos

Según se ha relatado en los tribunales, André, primer marido de la madre de Dominique, abandonó a su mujer y sus dos hijos cuando estos tenían una corta edad. Su hermano, Denis Pélicot, llegó al rescate y se casó con la madre. Dominique asegura que Denis era violento, celoso y maltrataba a su madre, pero esta nunca quiso dejarlo.

A los 9 años, Dominique fue ingresado debido a un golpe en la cabeza. Afirmó en varias ocasiones haber sido violado por una enfermera en el hospital, pero la familia nunca quiso tratar el tema. Para cuando comenzó a trabajar como aprendiz, a los 14 años, su padre se quedaba con el 80% de su salario.

Una doble cara: gran padre en púbico y “mentiroso y violento” en privado

Gisèle Pélicot, la mujer a la que su marido drogaba para que otros hombres la violaran estando inconsciente, ha llegado esta mañana al Palacio de Justicia de Aviñón acompañada de su hija, Caroline Darian, y de su abogado, Stéphane Babonneau, para asistir a una nueva jornada del juicio contra sus violadores. (Edgar Sapiña Manchado/EFE)

Cuando Dominique conoció a Gisèle, hablaba de ella como “una santa”. Se prometió a sí mismo ser todo lo contrario de su padre. La pareja contrajo matrimonio en 1973 y tuvieron tres hijos, el último nacido en 1986.

Los declarantes hablan de él como un “papá gallina”, siempre presente y disponible para atender a su familia. Sus hijos, sin embargo, lo describen como un mentiroso y violento que no soportaba que le contradijesen, con una ira fría cuando se enfrentaba a sus propios fracasos. Caroline, una de sus hijas, expresó la semana pasada que tenían “una familia unida” y, hasta descubrir los abusos, pensaba en su padre como un “hombre sano, cariñoso y considerado”. En noviembre de 2020, descubrió que ella también había sido fotografiada por su padre sin su conocimiento.

Céline, esposa de David Pélicot, y Aurora, exmujer de Florian Pélicot, también fueron fotografiadas por Dominique sin saberlo.

“No quería hacer intercambio de parejas, así que la drogué”

El inicio de los abusos, según la psicóloga Annabelle Montagne, se debió al rechazo de Gisèle a hacer intercambios de pareja. “No accedió, así que la drogué”, habría dicho el señor Pélicot en uno de sus encuentros en diciembre de 2020.

Los expertos psicólogos, que tratan con Dominique desde su encarcelamiento, han mostrado su falta de arrepentimiento por los hechos, pero sí por las consecuencias que ha tenido, como ya no ver a sus nietos. Para el acusado, lo que ha destrozado su vida es el procedimiento judicial y no las violaciones. “Todo podría haber seguido bien sin este procedimiento. Gisèle no habría sabido nada, habríamos seguido siendo felices”, habría comentado tras llevar cuatro meses en prisión”, habría declarado en 2021.

Según uno de los expertos psicólogos, “veía a su mujer como un objeto para satisfacer sus necesidades sexuales y narcisistas”.