Almeida encarga el retrato del ‘Ángel rojo’, el último alcalde republicano de Madrid que solo estuvo unas pocas horas en el cargo

Melchor Rodríguez, anarquista y sindicalista, que evitó la muerte de muchos presos del bando nacional y que tuvo que entregar Madrid a los franquistas en 1939, tendrá por fin su cuadro en la galería de alcaldes de la capital

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Almeida, presentando el retrato de Manuela Carmena. Arriba, a la izquierda, una foto de Melchor Rodríguez
Almeida, presentando el retrato de Manuela Carmena. Arriba, a la izquierda, una foto de Melchor Rodríguez

La Casa de Cisneros, que hoy el Ayuntamiento de Madrid utiliza como una de sus dependencias, busca ya hueco para colgar el retrato de Melchor Rodríguez García, conocido como el ‘ángel rojo’, el último alcalde republicano que tuvo la capital y que solo estuvo unas pocas horas en el cargo a finales de marzo de 1939. A pesar de su efímero paso por tan noble responsabilidad, el actual regidor madrileño, José Luis Martínez-Almeida, ha dado ya las instrucciones para que se empiece a licitar el contrato para inmortalizar a Rodríguez y colocarlo en la galería donde ya cuelgan los cuadros de otros alcaldes de Madrid.

Y es que es tradición desde mediados del siglo XIX que los ilustres que han ocupado la Alcaldía de Madrid tengan su retrato, un pequeño homenaje. A principios de octubre de 2021, el propio Almeida descubría los cuadros de los tres últimos regidores que le han precedido en el cargo, Manuela Carmena, Ana Botella y Alberto Ruiz-Gallardón, cuyas pinturas están desde entonces en la Casa de Cisneros. Almeida quiere que el retrato de Melchor Rodríguez también cuelgue de las paredes municipales y el Pleno del Ayuntamiento ya ha iniciado los trámites para contratar la obra. Según ha sabido Infobae España, se trata de un contrato menor, inferior a los 15.000 euros.

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El pasado 15 de mayo de 2023, festividad de San Isidro, el Ayuntamiento ya distinguió con la Medalla de Honor a título póstumo a Melchor Rodríguez García en reconocimiento a su labor humanitaria durante la Guerra Civil, lo que le valió el sobrenombre del ‘ángel rojo’. Su bisnieto, Rubén Buren, guionista, director, escritor y músico, fue el encargado de recoger el galardón. Fuentes municipales destacan que Melchor Rodríguez apenas estuvo unas horas en el cargo, pero a pesar de ello Almeida ha mostrado especial interés en que tenga su sitio en la galería de los alcaldes. “Se cree que estuvo unas 30 horas como regidor, fue el encargado de entregar la ciudad al bando franquista que había tomado la ciudad en 1939″.

La vida de Melchor Rodríguez, sevillano, fue apasionante. Anarquista y sindicalista, la Guerra Civil le pilló siendo el responsable de las prisiones republicanas entre noviembre de 1936 y marzo de 1937. Tenía entonces 43 años. Siendo niño, para llevar un sueldo a casa (era huérfano de padre) trabajó como ebanista y chapista, aunque su sueño siempre fue triunfar en el mundo de los toros. Lamentablemente, varias cogidas le retiraron de los ruedos. Uno de los médicos que le atendió tras una cogida le ‘reclutó' para la Confederación Nacional del Trabajo (CNT). Líder en varias protestas sindicales, en 1920 dejó Sevilla por Madrid. Años más tarde, en 1927, fundaría una célula de la Federación Anarquistas Ibérica (FAI), bautizada como los ‘libertos’ y contrarios a la represión violenta dentro de las diferencias políticas de la época.

Algunos retratos de alcaldes madrileños en la Casa de Cisneros.
Algunos retratos de alcaldes madrileños en la Casa de Cisneros.

En la capital se casó con una bailaora y decidió que su camino vital debía recorrer el sindicalismo. Durante la dictadura de Primo de Rivera entró en la cárcel Modelo varias veces. Luego llegó la República y más tarde la Guerra Civil. Pero Melchor no se dejó llevar por el odio irracional de la contienda que enfrentó a hermanos. “Fue nombrado delegado especial de prisiones en noviembre de 1936 en el Gobierno de Francisco Largo Caballero. Desde ese puesto detuvo los fusilamientos en la retaguardia madrileña, salvando a miles de personas entre sus adversarios ideológicos (....) Esta actuación le valió muchas acusaciones de ayudar a la quinta columna por parte de los comunistas y algunos de sus compañeros”, señala Alfonso Domingo, escritor y cineasta, autor de la novela biográfica ‘Melchor Rodríguez, el anarquista que salvó a sus enemigos’ (editorial Renacimiento) y de la película documental ‘El ángel rojo’.

Esa biografía destaca una fecha: el 8 de diciembre de 1936. Ese día, Melchor evita que una multitud furiosa se tome la justicia por su mano tras un bombardeo de los sublevados y consigue proteger a los presos nacionales, entre los cuales están importantes personalidades del futuro régimen franquista como Muñoz Grandes, los hermanos Luca de Tena o Serrano Suñer. “Bajo su mandato mejoraron las condiciones de los reclusos, creando un hospital penitenciario”. Es entonces cuando empiezan a apodarle el ‘ángel rojo’.

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Se ganó muchos enemigos entre los de su propio bando, ya que criticó con dureza los fusilamientos que se realizaron en Paracuellos del Jarama, episodio negro de la Guerra Civil. Fue cesado en marzo de 1937 en sus responsabilidades penitenciarias y nombrado concejal de cementerios del Ayuntamiento de Madrid, donde ayudó a las familias de los fallecidos sin importarle las ideologías. Cuando la suerte de la República estaba echada, rehusó el exilio y se quedó en la capital.

Melchor Rodríguez se sumó al Consejo Nacional de Defensa del coronel Segismundo Casado, que junto al socialista Julián Besteiro y el anarquista Cipriano Mera, entre otros, dieron un golpe de Estado. El objetivo era poner fin a la guerra con una rendición negociada a las tropas de Franco que se terminó concretando. Melchor, que había sido nombrado alcalde de Madrid por Casado (el último regidor madrileño durante la II República), fue el encargado de entregar las llaves de la ciudad a las tropas franquistas para evitar más muertes innecesarias una vez que la guerra se había perdido. Realmente ocupó la Alcaldía unas horas. Tras la guerra fue condenado a muerte, pero el general Muñoz Grandes intercedió por él para detener la sentencia. Los presos franquistas no habían olvidado el buen trato recibido por Rodríguez. Salió de la cárcel en 1944.

Melchor Rodríguez, en una imagen que se puede ver en el documental sobre su vida en Filmin
Melchor Rodríguez, en una imagen que se puede ver en el documental sobre su vida en Filmin

Su muerte, el 14 de febrero de 1972, fue una muestra de su vida. En el cementerio madrileño de San Justo, ante su féretro, se dieron cita cientos de personas, entre las que se encontraban personalidades de la dictadura y compañeros anarquistas. Fue el único caso en España en el que una persona fue enterrada con una bandera anarquista durante el régimen del general Franco. La imagen fue insólita. Anarquistas cantando “¡A las barricadas!” mientras la Policía Armada y algunas autoridades del régimen escuchaban en riguroso silencio como muestra de respeto. Honrado por anarquistas y nacionales.

Almeida destacó en 2023 su figura: “con su arrojo y poniendo en juego su propia vida, puso fin a las matanzas de Paracuellos y salvó la vida de sus propios enemigos”, dejando para la historia de Madrid y de España un “ejemplo de dignidad, humanidad y valentía que perdurará siempre en nuestros corazones”. Melchor Rodríguez tiene una calle en Madrid. Dentro de poco tendrá su retrato en la sede del Ayuntamiento.