Los récords de Shohei Ohtani, el unicornio que cobrará 700 millones y desafía todo lo establecido en su deporte

El jugador, el único en la liga que es estelar como lanzador y como bateador, jugará en Los Angeles Dodgers y cobrará casi el doble que el segundo mayor contrato de su deporte

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En el deporte estadounidense se llama “unicornio” a todo aquel deportista que desafía la percepción tradicional de su disciplina. No es necesariamente que sean los mejores, aunque suele estar relacionado, sino que su manera de jugar sea completamente distinta a lo que previamente se ha considerado correcto. En el baloncesto son esos jugadores altos, altísimos, que son capaces de botar como un base o tiran desde fuera como si fuesen escoltas. Algo como Victor Wembanyama. En el béisbol, Shohei Ohtani, es el unicornio definitivo.

Porque Wembanyama puede hacer cosas que no se esperan de él, pero lo del jugador japonés es otra cosa. En la mayor parte de deportes, los jugadores a la vez defienden o atacan, pero no es así en el béisbol. Los equipos en este deporte juegan en dos fases distintas, en una el pitcher lanza la bola y su equipo se coloca a su alrededor para que no les anoten carreras, y en otra, la ofensiva, el bateador trata de conseguir carreras. El pitcher era una figura clave para la fase defensiva, pero nunca para la ofensiva. Hasta que llegó Ohtani, que en tres años en la liga ha estado entre los mejores lanzadores (que es un cuerpo muy especializado) y entre los mejores bateadores. Se puede ar

La mirada europea no entiende bien este fenómeno, pues es un deporte culturalmente muy alejado, pero en Estados Unidos ha conllevado un grado de fascinación antes nunca visto. En estos años ha sobrevolado una pregunta alrededor del jugador japonés ¿cuánto vale un jugador así? la respuesta ahora se ha concretado, 700 millones de dólares en 10 años, 70 anuales aunque en realidad habrá una serie de diferimientos. Eso es lo que le va a pagar Los Angeles Dodgers. El contrato más abultado de la historia del deporte americana. Por ponerlo en perspectiva, el mejor bateador de la liga es Aaron Judge, que juega en su franquicia más historiada, los New York Yankees, firmó el pasado verano 360 millones por nueve temporadas. Claro que él no sabe lanzar.

Viaje a Los Angeles Dodgers

La cifra final está muy por encima de lo esperado. Han sido semanas de silencio por parte del jugador y su entorno y de rumores constantes entre los conocedores de la liga. Se daba por hecho que se iba a hacer historia, pero los analistas más optimistas lo cifraban en 600 millones. Haber superado en cien esa cifra ha dejado perplejos a todos. Y más si se tiene en cuenta que una lesión de esta temporada no le permitirá ejercer como lanzador en la temporada entrante, eso es algo que solo volverá a hacer en 2025. Sí podrá seguir bateando. Será solo medio Ohtani, el que es solo uno de los mejores bateadores del campeonato. Una función que vale, según se pudo ver el pasado año, 40 millones, que es lo que cobra Judge.

El béisbol es el único deporte en Estados Unidos que no tiene límites salariales, lo que permite a los dueños de las franquicias poner encima de la mesa tanto dinero como estimen necesario. Hay impuestos de lujo si se pasa la masa salarial de la franquicia de determinados límites, pero no lleva a más que poner más dinero, algo que a determinados propietarios nunca parece importarles. Ohtani se mueve por dinero, evidentemente, pero también ha caído en uno de los grandes dominadores de la MLB, un equipo que ya contaba con varias estrellas y que es, desde ya, el favorito para ganar el próximo anillo.

Entre las razones para llegar a semejante contrato está, por encima de todo, que se trata de un jugador histórico, como no se había visto, quizá desde Babe Ruth, que primero fue un gran lanzador en los Boston Red Sox y, después en su carrera, un legendario bateador de los New York Yankees. Pero también el hecho de ser japonés, un país muy aficionado al béisbol donde Ohtani es, por supuesto, un fenómeno casi cultural.