España busca en Asia al primer cliente internacional de su submarino S-80: India y Filipinas en el punto de mira

Navantia y el Gobierno quieren concretar la primera venta al exterior del sumergible “Made in Spain”, en el que se han invertido cerca de 4.000 millones de euros

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Submarino S-81 'Isaac Peral' de la Armada (Navantia)
Submarino S-81 'Isaac Peral' de la Armada (Navantia)

Ahora que el primer submarino de la clase S-80 de la Armada está próximo a entrar en servicio -algo que de no volver a retrasarse ocurrirá, según el Ministerio de Defensa, este noviembre- el principal objetivo de Navantia y del Gobierno es encontrar un cliente internacional para este sumergible y así recuperar la inversión, de cerca de 4.000 millones euros, que ha supuesto para las arcas públicas su desarrollo. La mira está puesta es Asia, concretamente, en India y Filipinas, cuyos gobiernos están inmersos en distintos programas para fortalecer sus fuerzas navales ante la amenaza que supone China.

Con este propósito, la empresa naval española se alió, el pasado julio, con la firma india Larsen & Toubro para presentarse conjuntamente a la licitación del programa de submarinos P75 de la Armada de aquel país. La intención de la India es incorporar en los próximos años hasta seis sumergibles convencionales equipados con propulsión independiente del aire, junto con sus repuestos y simuladores.

El proyecto de la India, que busca desarrollar su propia industria naval a partir de la transferencia tecnológica desde países expertos -de ahí la necesidad de alianzas con compañías locales-, cuenta con un presupuesto de 4.800 millones de euros y, en la práctica, es el mayor programa de adquisición en el ámbito de la defensa en la historia del país. Además, al contrato de compra de los buques le seguirá otro para su mantenimiento por un periodo de 30 años, por lo que el proyecto podría alcanzar la astronómica cifra de 10.000 euros. Posiblemente se trate del programa naval más jugoso actualmente en el mercado internacional y no solo Navantia está interesado en hacerse con él: la industria de Francia, Alemania, Rusia y Corea del Sur también han ofrecido su tecnología.

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Días atrás, se conoció también que el astillero español ha presentado al Gobierno de Filipinas una oferta para suministrar dos submarinos de la clase S-80 por un valor de 1.565 millones de euros. Según el medio filipino Inquirer, la propuesta también incluiría la formación del personal de la Armada del país y transferencia de tecnología para operarlos y mantenerlos. De igual manera, supondría la construcción de una base de submarinos con su infraestructura completa y apoyo logístico en la ciudad de Ormoc.

Submarino S-81 'Isaac Peral' de España (Navantia)
Submarino S-81 'Isaac Peral' de España (Navantia)

“Navantia ofrece una solución completa para apoyar a la nueva fuerza submarina de Filipinas, con un concepto de submarino revolucionario, asegurando una interoperabilidad real y atendiendo las necesidades de formación y tareas administrativas”, afirmó Guillermo Zamarripa, responsable comercial del astillero español para la región, en declaraciones recogidas por el citado medio.

El armamento de los submarinos S-80

Los futuros submarinos de la Armada española, y con suerte de India y Filipinas, estarán equipados con torpedos pesados y filoguiados DM2A4, que fueron adquiridos, en 2005, a la compañía alemana Atlas Elektronik por algo más de 75 millones de euros. Este torpedo destaca por haber sido el primero en poseer un carrete que aloja un cable de fibra óptica que lo conecta al submarino y que al ser lanzado se va desenrollando a medida que se aleja del buque. Este cable permite la transferencia de información entre el arma y el sumergible, posibilitando su guiado. El producto germano presenta un peso de 1.500 kg y 6,6 metros de longitud, pudiendo alcanzar velocidades de hasta 90 km/h. Además, tiene un alcance de hasta 50 km en su versión corta y de hasta 140 km en la larga.

Además, los S-80 desplegarán misiles Harpoon Block II, fabricados por la empresa Boeing. Desde la empresa estadounidense explican que los Harpoon emplean un sistema de guiado de búsqueda activa por radar y sigue una trayectoria de crucero a ras del mar para una mayor eficacia. La submarinos de la Armada estarán equipados con la versión naval del sistema, denominada UGM-84, que cuenta con un impulsor de combustible sólido encapsulado en un contenedor para permitir su lanzamiento desde debajo de la superficie. Esta versión puede impactar con sus 221 kg de explosivos en objetivos a una distancia de hasta 120 km, a una velocidad de Mach 0,85. Cada misil pesa 628 kg y tiene una longitud de 4,6 metros.

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