Tim Curry regresó al escenario para una última aparición pública ante seguidores de The Rocky Horror Picture Show, película que lo convirtió en una figura de culto internacional.
En la celebración por el 50.º aniversario del filme, realizada en 2025, el actor participó en silla de ruedas y habló abiertamente sobre las consecuencias del derrame cerebral que sufrió en 2012.
“Todavía no puedo caminar, por eso estoy en esta silla ridícula, y eso me limita mucho. Así que no cantaré ni bailaré muy pronto”, explicó Curry ante el público.
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El episodio ocurrió mientras recibía un masaje en su vivienda de Los Ángeles. Curry recordó que fue el masajista quien advirtió que algo no estaba bien.
“En ese momento me estaban dando un masaje y ni siquiera me di cuenta de nada, pero el masajista me dijo: ‘Estoy preocupado por ti, quiero llamar a una ambulancia’”, recordó.
Finalmente, los médicos detectaron dos coágulos en el cerebro y el actor fue sometido a una intervención quirúrgica de emergencia.
El derrame cerebral ocurrido en 2012 cambió de manera significativa su vida cotidiana. Curry quedó parcialmente paralizado del lado izquierdo, tuvo dificultades para hablar y debió someterse a un largo proceso de rehabilitación.
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El actor también escribió sobre las consecuencias del derrame en sus memorias, Vagabond. Allí explicó que, después de despertar en el hospital, podía comprender las palabras de otras personas, pero procesarlas requería un esfuerzo adicional.
También relató la coincidencia con la historia médica de su padre, quien sufrió un derrame a los 45 años y murió de neumonía después de permanecer varias semanas hospitalizado.
En declaraciones al Daily Mail, personas cercanas a él señalaron que, aunque conservó su sentido del humor y su disposición para compartir con amigos, la pérdida de movilidad afectó profundamente su día a día.
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“Era una persona tan vivaz y animada, con tanto talento en las puntas de los dedos, que extrañaba la vida que tenía antes de su devastador derrame cerebral, porque le quitó muchísimo. Los últimos años tuvieron un enorme impacto en su salud”, expresó la fuente.
Michael Leavy, quien dirigió a Tim Curry en uno de sus últimos proyectos, señaló que las secuelas físicas no eliminaron algunas de las características que habían acompañado al actor durante su carrera.
“Incluso después de su derrame cerebral, Tim mantuvo ese inconfundible sentido del humor, ingenio, calidez y encanto que lo hacían tan genuino”, señaló.
Por su parte, Scott Stander, productor de las giras internacionales y norteamericanas por el aniversario de The Rocky Horror Picture Show, destacó la distancia entre las limitaciones físicas de Curry y la actividad escénica que había desarrollado durante décadas.
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“Ha estado en ese cuerpo durante 14 años sin hacer lo que le encanta: correr y saltar sobre el escenario, hacer musicales, cantar y bailar. Pero ¿sabes qué? Eso está ahí para siempre. Su legado está ahí para siempre”, dijo.
A pesar de las dificultades, personas de su entorno aseguraron que el artista no vivió sus últimos años dominado por el temor a la muerte. “Tim estaba agradecido por la vida que había tenido; era feliz y siempre estaba dispuesto a reírse. Pero ante la muerte, no tenía miedo”, dijo una fuente.
Otra persona cercana explicó que Tim Curry había asumido la necesidad de adaptarse a las circunstancias posteriores al derrame. “Siempre supo que era una opción y que tenía que jugar con las cartas que le habían tocado y disfrutarla mientras pudiera”.
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En una entrevista con CBS Sunday Morning en octubre de 2025, Curry expresó una postura similar. Dijo que no “temía a la muerte” y describió la posibilidad de “irse” como algo “muy reconfortante”.
Una fuente señaló que, aunque la situación resultaba difícil, la estrella de Hollywood conservaba interés por la vida.
“Aunque es triste, ya que Tim todavía tenía ganas de vivir, también supone un pequeño alivio para las personas que realmente lo conocían y sabían cómo se sentía durante los últimos años”, comentó.
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Otra persona cercana añadió: “Algunos de sus amigos creen que, de alguna manera, estaba feliz de finalmente irse porque había sido difícil para él. Había estado atrapado en una silla de ruedas durante 14 años, pero aprovechó al máximo el tiempo y no se quejaba porque consideraba que eso era de mal carácter”.
Según una persona del entorno cercano de Tim Curry, el artista “pasó sus últimas semanas en casa, leyendo, escuchando música, mirando su jardín y llamando a sus amigos”.
La fuente añadió: “Era un hombre reservado, pero tenía un círculo cercano de amigos”.
Curry murió en su domicilio de Los Ángeles a los 80 años. Tras su muerte, una fuente resumió la reacción de su círculo cercano: “Todos los que estaban cerca de él están extremadamente tristes, pero, más importante, lo están celebrando por todo lo que pudo dar personalmente y profesionalmente”.
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