El príncipe Harry (41) volvió a abrir su corazón ante el mundo. Durante su visita a Australia junto a su esposa, Meghan Markle, el duque de Sussex protagonizó uno de los momentos más conmovedores de su gira al confesar, frente a una audiencia de líderes empresariales y especialistas en salud mental, que tras la muerte de la princesa Diana no quería continuar como miembro de la familia real.
“No quería ese trabajo. No quería ese rol —hacia donde fuera que esto se dirigiera, no me gustaba”, declaró el príncipe, según reportó People. “Esto mató a mi mamá y estaba muy en contra de ello”.
Su discurso tuvo lugar en el CENTREPIECE, recinto ubicado en Melbourne Park, donde se celebró el tercer día de actividades de la pareja en suelo australiano. El escenario fue el InterEdge Summit, una cumbre sobre liderazgo y bienestar en el entorno laboral en la que Harry fue el orador principal.
Durante su intervención de 19 minutos, Harry habló con franqueza sobre los momentos más difíciles de su vida. Ante una sala en la que Meghan (44) lo observaba desde la primera fila, el duque reconoció haberse sentido desorientado en múltiples ocasiones.
“Hubo muchas veces en las que me sentí abrumado”, dijo el príncipe, según consignó PA Media. “Momentos en los que me sentí perdido, traicionado o completamente impotente. Momentos en los que la presión —externa e interna— era constante. Y momentos en los que, a pesar de todo lo que estaba pasando, igual tenía que aparecer fingiendo que todo estaba bien para no decepcionar a nadie”.
Harry también reflexionó sobre el duelo y sus consecuencias cuando no se procesa adecuadamente. “En mi experiencia, la pérdida es desorientadora a cualquier edad”, afirmó. “El duelo no desaparece porque lo ignoremos. Experimentar eso siendo un niño, dentro de una pecera bajo vigilancia constante, sí, eso tiene sus desafíos. Y sin un propósito, puede destruirte”.
La muerte de Diana y el rechazo a la corona
Fue durante la conversación posterior a su discurso, moderada por el líder empresarial australiano y expolítico Brendan Nelson, cuando Harry profundizó en cómo la muerte de la princesa Diana influyó en su relación con la realeza. El trágico suceso ocurrió tras un accidente de tráfico en París en agosto de 1997, cuando él tenía apenas 12 años.
Durante años, sintió rechazo hacia el rol que le correspondía dentro de la institución. Con el tiempo, sin embargo, encontró una nueva perspectiva. “Eventualmente me di cuenta: si hubiera alguien más en esta posición, ¿cómo aprovecharía al máximo esta plataforma, esta capacidad y los recursos que vienen con ella para generar un cambio en el mundo?”, explicó. “¿Y qué querría mi mamá que hiciera? Eso realmente cambió mi punto de vista”, indicó el duque.
Además de hablar sobre el duelo, Harry destacó que convertirse en esposo y padre redefinió su propósito de vida. Él y Meghan son padres del príncipe Archie, de 6 años, y la princesa Lilibet, de 4. “Cuando un padre está abrumado, los hijos lo sienten. Cuando alguien recibe apoyo, las familias lo sienten”, dijo, según el reporte de PA Media.
La visita de los Sussex a Australia, la primera desde 2018, tuvo a la salud mental como eje central. Antes del InterEdge Summit, la pareja visitó la organización juvenil Batyr, donde conversaron con jóvenes sobre el impacto de las redes sociales en el bienestar emocional.
Harry también viajó a Canberra para visitar el Australian War Memorial. Además, asistió a una recepción de Invictus Australia, la organización que fundó para promover el deporte adaptado entre veteranos que sufrieron lesiones físicas.