Mara Wilson, estrella de Matilda, enfrentó el horror de ver su imagen utilizada en material de abuso sexual infantil.
En un ensayo publicado en The Guardian el 17 de enero de 2026, la ex actriz infantil relató que esa experiencia fue una “pesadilla hecha realidad” y convirtió su caso personal en una advertencia sobre los peligros actuales que enfrentan millones de niños en la era digital.
En ese texto, Wilson no centró su relato en historias de abusos ocurridos durante los rodajes en Hollywood, sino en la exposición a la que la fama infantil la sometió frente a la sociedad.
Durante las grabaciones, contó que se sintió protegida por su entorno familiar y profesional. Sin embargo, enfrentó el peligro cuando el público comenzó a acceder y manipular su imagen.
“El único peligro real fue mi relación con el público, que llevó a que mi imagen fuera utilizada en sitios de fetiches y en pornografía manipulada con Photoshop antes de llegar a la secundaria”, escribió.
Adultos le enviaron cartas inquietantes y comunidades virtuales explotaron fotos suyas de niña.
Aunque trabajó casi exclusivamente en películas familiares y no se consideró una “niña hermosa”, la fama la volvió accesible para los depredadores.
“Nada me hizo más accesible que internet”, afirmó Mara Wilson en su ensayo y la llegada de la inteligencia artificial generativa aumentó el riesgo.
Wilson advirtió que “ahora es infinitamente más fácil que cualquier niño cuya foto circule en línea pueda ser explotado sexualmente”.
Según especialistas citados en The Guardian, herramientas de IA ya se usaron para producir imágenes de abuso sexual infantil, un fenómeno que creció desde 2024.
La artista de 38 años pidió que la sociedad exija a las empresas tecnológicas y a los gobiernos salvaguardas más estrictas.
Además de promover boicots a compañías permisivas, defendió la necesidad de leyes sólidas y avances técnicos que impidan la creación de imágenes ofensivas.
En ese sentido, señaló que no basta con exigir cambios a las plataformas. “Debemos examinar nuestras propias acciones y advertir a los niños sobre los riesgos de compartir imágenes personales”, afirmó.
Las palabras de Wilson quedan como un llamado de alerta: “Debemos exigir responsabilidad a las empresas que permiten la creación de material de abuso sexual infantil y proteger a los más vulnerables antes de que repitan mi pesadilla”, concluyó en The Guardian.
La dura experiencia de Mara Wilson en Hollywood
La etapa de Mara Wilson como estrella infantil estuvo atravesada por la presión de la industria.
En un ensayo publicado en The Guardian en septiembre de 2016, relató: “Ser linda me hizo miserable”, y explicó que la industria buscaba explotar su imagen antes que su talento.
Durante el rodaje y la promoción de Milagro en la calle 34, notó cómo la obsesión de los adultos por resaltar su ternura anuló la inteligencia y profundidad de sus personajes.
La adolescencia no alivió esa carga. A los 13 años, ya había dejado atrás el estigma de “niña adorable” y enfrentó la crueldad de los medios y la indiferencia de la industria, que dejó de ofrecerle papeles en cuanto perdió ese supuesto “atractivo” infantil.
El paso por Hollywood dejó en Mara una profunda inseguridad sobre su aspecto físico. “A veces pensé que solo podría volver a trabajar en cine si me volvía realmente hermosa”, admitió.
Con el tiempo y la distancia, encontró una vida más plena lejos de las cámaras y defendió su derecho a no ser juzgada por su apariencia.
Actualmente, como escritora y activista por la salud mental, Wilson insiste en que la protección de la infancia debe ser una prioridad colectiva.
“No es mi trabajo ser bonita, ni cumplir lo que esperan de mí los demás”, expresó.