Agregar Infobae enGoogle

Lo que PISA le dice a los adolescentes y lo que ellos ya nos dijeron

Los resultados de las pruebas PISA en Argentina fueron los peores en veinte años

Mientras los adultos discutimos de quién es la culpa de los horrorosos resultados en las evaluaciones PISA, y hasta de si lo que hicimos hace una semana tuvo algún efecto en el examen que se tomó el año pasado, hay alguien que nos está mirando y escuchando: los adolescentes.

Adolescentes que hoy o mañana tienen que ir a la escuela secundaria y van a escuchar a un profesor pedirles que hagan tal o cual tarea, que estudien un tema, que lean un libro.

PUBLICIDAD

¿Para qué?

Si por todos lados escuchan que lo que se hace en la escuela no funciona, que los resultados son pésimos, que los chicos no comprenden lo que leen, que no pueden resolver problemas.

La conclusión podría ser brutalmente sencilla: si la escuela no sirve, ¿para qué voy a hacer lo que me pide la escuela?

Obviamente no es por acá.

Pero tampoco podemos pedirles a los adolescentes que hagan como si no escucharan la conversación de los adultos y pretender que acá no ha pasado nada.

PUBLICIDAD

Ellos también saben que algo no está funcionando.

Y, en realidad, nos lo vienen diciendo todos los días.

Lo dicen cuando faltan. Lo dicen cuando les preguntamos por qué faltan y contestan que no tienen ganas de ir a la escuela. Lo dicen cuando dicen que se aburren. Lo dicen cuando cumplen con una tarea simplemente porque “hay que hacerla”, pero sin encontrarle demasiado sentido.

¿Y nos lo dijeron también en la elección de 2023?

Vale la pena, por lo menos, plantearlo como hipótesis.

Argentina cayó entre 11 y 13 puntos en todas las disciplinas evaluadas

Javier Milei consiguió en 2023 una adhesión particularmente importante entre los votantes jóvenes. Su propuesta era, precisamente, una propuesta de ruptura: cambiar las instituciones, cuestionar las reglas existentes, terminar con la casta, hacer las cosas de otra manera.

¿Qué querían cambiar esos jóvenes?

Cuando un chico que está en la escuela secundaria quiere “cambiar el mundo”, ¿de qué mundo estamos hablando?

¿Es demasiado arriesgado pensar que una parte importante de su mundo es la escuela?

Para un adolescente, el Congreso, el Banco Central, la AFIP o un ministerio son instituciones bastante lejanas.

La escuela no.

Es probablemente la institución pública —o privada, pero regulada públicamente— con la que tiene un contacto más intenso. Allí pasa buena parte de sus días. Allí están muchas de sus relaciones. Allí encuentra autoridades, reglas, horarios, permisos, sanciones, obligaciones y procedimientos.

Por lo menos podríamos preguntarnos si, para ellos, una parte importante de ese mundo organizado por reglas escritas y que necesita ser cambiado no es, precisamente, la institución escolar.

Qué dice de la educación el resultado de PISA, qué dicen de la educación los estudaintes que rindieron las pruebas PISA (Eduardo Parra / Europa Press)

Obviamente el voto es multicausal. Sería absurdo pretender explicar el voto de millones de personas por una sola razón.

Pero intuyo que un vector importante en la percepción de ese “mundo a cambiar”, especialmente entre los más jóvenes, puede haber sido la escuela.

Y me pregunto algo más.

Cuando escuchaban hablar de una “casta” que protege sus propios intereses antes que los de las personas, ¿ninguno habrá pensado en las estructuras burocráticas que rodean a la escuela?

Cuando escuchaban hablar de reglas absurdas, ¿ninguno habrá pensado en algún reglamento escolar?

Cuando escuchaban hablar de decisiones tomadas por personas muy alejadas de la realidad, ¿ninguno habrá pensado en disposiciones que llegan a una escuela desde algún escritorio lejano?

Cuando escuchaban hablar de abuso de autoridad, ¿ninguno habrá recordado alguna arbitrariedad vivida dentro de una escuela?

Los chicos nos lo dicen. PISA nos lo dice desde afuera.

¿Qué estamos esperando para cambiar?

Tenemos un problema: el sistema educativo es enorme. Es un elefante. Y nadie parece tener fuerza suficiente para empujarlo.

Pero quizás ahí esté justamente el error.

Seguimos imaginando el cambio educativo de la misma manera de siempre: alguien cambia algo en un ministerio, después lo discute un consejo, luego se modifica una norma, más tarde se escribe un nuevo diseño curricular, después se capacita a los docentes y, varios años más tarde, con suerte, algo de todo eso llega al aula.

¿Y si dejamos de intentar empujar el elefante?

¿Por qué no adoptamos principios bastante elementales de las organizaciones modernas y llevamos la capacidad de decisión lo más cerca posible del lugar donde ocurren las cosas?

La escuela.

Démosles más capacidad de decisión a quienes conocen a esos alumnos.

Que padres, directivos y docentes puedan hacerse cargo, con el permiso, el apoyo y el beneplácito del Estado, de reorganizar su escuela.

Que puedan preguntarse qué necesitan sus alumnos, fijarse objetivos altos, organizarse para alcanzarlos, medir si los alcanzan y cambiar nuevamente si no funciona.

¿Van a ser todas distintas?

Sí.

Eso seguramente asusta a la burocracia.

Pero quizás también haga que los estudiantes aprendan más.

El proyecto de Ley de Libertad Educativa difundido por el Gobierno, aunque todavía pendiente de convertirse en una reforma efectiva, pone justamente esta cuestión sobre la mesa: la autonomía de las instituciones y una mayor capacidad de las escuelas para definir cómo organizar la enseñanza.

Es una discusión que vale la pena dar.

Pero tampoco tenemos demasiado tiempo.

La próxima evaluación PISA será en 2029.

Faltan apenas tres años.

¿Cuánto tiempo podemos tomarnos para discutir reformas curriculares, capacitaciones docentes, reglamentos, leyes y resoluciones?

¿Y cuánto tiempo tardará después cualquiera de esas reformas en producir algún efecto dentro de un aula?

Para el sistema educativo, tres años pueden parecer poco.

Para un adolescente, es media escuela.

Démosles de una vez permiso a los directores y docentes para hacer su trabajo.

PUBLICIDAD

Más Noticias

Día del Profesor: qué significa enseñar hoy, entre la vocación, la IA y el desafío de preparar a los estudiantes para el futuro

El 17 de septiembre se celebra en la Argentina el día del profesor, conmemorando el fallecimiento de José Manuel Estradal, intelectual y apasionado de la educación. TICMAS habló con referentes de la enseñanza para comprender cuáles son los desafíos más urgentes de la profesión

En el mes de la la educación en septiembre, TICMAS entrega una biblioteca digital gratuita para los docentes

Septiembre tiene fechas clave, como el día del maestro, el del bibliotecario y el del profesor. TICMAS pone el foco en la pasión por la lectura con libros clásicos para maestros y profesores

La Academia Nacional de Educación creó un instituto para estudiar cómo la IA puede transformar el sistema educativo

El nuevo espacio investigará de qué manera la inteligencia artificial y las tecnologías digitales pueden modificar no solo las prácticas de enseñanza, sino también la organización tradicional de la educación. Plantean modelos alternativos de aprendizaje, evaluación y certificación

La UBA volvió a pedir por la Ley de Financiamiento: realizaron clases públicas y atención sanitaria gratuita en Plaza de Mayo

Las facultades y sindicatos universitarios de todo el país iniciaron una nueva semana de lucha para recomponer el presupuesto en la educación superior. Desde los gremios esperan una nueva convocatoria del Gobierno

La UBA vuelve a reclamar por la Ley de Financiamiento y realizarán clases públicas en Plaza de Mayo

Los docentes universitarios piden que el Gobierno acate los fallos de la justicia sobre la recomposición salarial y las becas estudiantiles. También ofrecerán servicios de salud gratuitos