Agregar Infobae enGoogle

Estudiantes de todo Estados Unidos redactaron un marco seguro para el uso de la IA en las escuelas

Reclaman reglas para protejan la autoría, la privacidad y el derecho a una revisión humana. El desafío ya no consiste solamente en adoptar herramientas, sino en construir criterios institucionales que permitan decidir cuándo utilizarlas y cuándo prescindir de ellas

Casi cien estudiantes de los 50 estados se reunieron en Boston para redactar el STUDENTS FIRST Act, un marco para el uso de inteligencia artificial en las escuelas públicas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La discusión sobre la inteligencia artificial en la educación suele comenzar con las posibilidades de una herramienta y terminar, casi sin transición, en el temor al fraude académico. Entre esos dos extremos queda relegada una pregunta más importante: quién establece las condiciones de uso, quién responde por sus consecuencias y qué decisiones deben permanecer bajo control humano. Dos acontecimientos recientes en Estados Unidos —una propuesta elaborada por estudiantes y un informe sobre la implementación institucional— permiten observar que el debate comienza a desplazarse hacia ese terreno.

Una semana atrás, casi cien estudiantes de los 50 estados se reunieron en Boston para redactar el STUDENTS FIRST Act, un marco para el uso de inteligencia artificial en las escuelas públicas. Los participantes trabajaron como un “Senado estudiantil”, debatieron el texto en una réplica de la cámara del Senado estadounidense y lo aprobaron por 82 votos contra 16. La actividad fue organizada por cuatro entidades —Day of AI, MIT RAISE, AASA y el Edward M. Kennedy Institute— produjo un documento que será sometido en cada comunidad educativa.

PUBLICIDAD

El interés del texto está menos en su carácter normativo, que por ahora no tiene, que en las distinciones que propone. Los estudiantes rechazaron tanto la prohibición general de la inteligencia artificial como su adopción sin límites. Plantearon que no debería utilizarse para producir trabajos escritos o artísticos en reemplazo del alumno ni durante evaluaciones calificadas. A partir del noveno grado, en cambio, podría emplearse con autorización docente para estudiar, editar una producción propia o generar ideas. El uso tendría que ser declarado y los estudiantes deberían verificar las afirmaciones producidas por los sistemas.

La propuesta también intenta evitar que la sospecha de un uso indebido quede en manos de un detector automático. Establece el derecho de los estudiantes a apelar, exige una investigación humana y señala que una escuela no debería basarse exclusivamente en sistemas automatizados para modificar una calificación o aplicar una sanción. Para comprobar la comprensión, los docentes podrían recurrir a defensas orales, evaluaciones manuscritas o conversaciones presenciales. El objetivo no es restaurar una forma única de examen, sino disponer de evidencias que permitan distinguir entre una asistencia autorizada y la sustitución del trabajo intelectual.

El marco reserva además una función decisiva para los educadores. La inteligencia artificial podría asistirlos en la planificación, la preparación de ejercicios, la retroalimentación o la organización de la clase, pero ellos seguirían siendo responsables de revisar la exactitud, los sesgos y la pertinencia de los materiales. Tampoco deberían delegarse en un sistema decisiones sobre calificaciones, disciplina o contratación. En cuestiones de salud mental y orientación personal, el documento sostiene que las aplicaciones no deben reemplazar a consejeros ni a adultos de confianza.

PUBLICIDAD

Una estudio de EdSurge señala que maestros y docentes valoran las soluciones que permiten conocer cómo utilizaron los estudiantes la inteligencia artificial, ajustar sus funciones a cada consigna y organizar tareas en distintas etapas (Imagen Ilustrativa Infobae)

Quién decide sobre la inteligencia artificial en la escuela

Ese énfasis en el juicio profesional coincide con otra señal publicada esta semana. Una estudio de EdSurge, basada en el segundo informe trimestral de integridad académica de Turnitin, indicó que el 48% de los participantes consultados identificó a los responsables de enseñanza y aprendizaje como principales encargados de implementar inteligencia artificial en sus instituciones.

Las áreas tecnológicas fueron mencionadas por el 17% y los equipos interdisciplinarios por el 16%. El dato sugiere que la conducción está pasando a quienes conocen las clases y las evaluaciones, aunque debe leerse con prudencia: proviene de sondeos realizados entre asistentes a actividades y seminarios de Turnitin, no de una muestra representativa del sistema educativo.

El informe de la empresa reunió información de más de 60 eventos educativos desarrollados durante el primer semestre de 2026 y analizó interacciones con Turnitin Clarity, su herramienta para observar el proceso de escritura asistida. Entre sus conclusiones, señala que los educadores valoran las soluciones que permiten conocer cómo utilizaron los estudiantes la inteligencia artificial, ajustar sus funciones a cada consigna y organizar tareas en distintas etapas. EdSurge recogió, sin embargo, una advertencia de directivos y especialistas: cuando las autoridades institucionales no definen un marco común, el liderazgo docente puede convertirse en una suma de decisiones aisladas, con criterios diferentes entre aulas, asignaturas y niveles.

La autonomía docente, por lo tanto, no debería confundirse con soledad profesional. Una institución puede reconocer que cada profesor necesita decidir qué uso resulta adecuado para una actividad concreta y, al mismo tiempo, establecer principios compartidos sobre privacidad, evaluación, transparencia, tratamiento de datos y mecanismos de apelación. Sin esa combinación, los estudiantes pueden encontrarse con una herramienta obligatoria en una materia, prohibida en otra y tolerada sin criterios explícitos en una tercera.

Las dos señales tampoco permiten afirmar que exista ya un modelo consolidado de gobernanza. El documento estudiantil deberá ser revisado y probado; los datos de Turnitin describen a un grupo vinculado con los servicios de la propia compañía, y no a la totalidad de las escuelas. Sí permiten identificar una transformación relevante: la inteligencia artificial comienza a ser discutida menos como una novedad técnica y más como una cuestión de autoridad, responsabilidad y diseño pedagógico.

La pregunta central, entonces, no es si las escuelas deben aceptar o rechazar la inteligencia artificial en bloque. Es qué aprendizajes puede apoyar, qué procesos no debería sustituir, cómo se protege a quienes son evaluados por sistemas falibles y qué preparación necesitan los docentes para tomar decisiones informadas. La calidad de la incorporación no dependerá de la cantidad de aplicaciones disponibles, sino de la capacidad de cada comunidad educativa para establecer reglas comprensibles, revisables y vinculadas con sus propósitos de enseñanza.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

Más Noticias

El Instituto Sudamericano Modelo celebró diez años de su concert bilingüe con “Rock School” en el Teatro Metropolitan

Desde 1984, el Instituto Sudamericano Modelo educa desde la mirada STEAM, ABP y con un propósito integral. TICMAS, la empresa Edtech enfocada en el aprendizaje y el desarrollo del talento acompañó esta celebración que implicó un despliegue sin precedentes y que transmitió el valor del trabajo en equipo

Plan de formación dual: cómo se forman los estudiantes de las 16 escuelas de Córdoba que comparten la enseñanza con empresas

Más de 250 alumnos participan del Plan de Formación Dual, que reúne a instituciones educativas y 45 organizaciones de la provincia. Docentes e instructores diseñan los trayectos y comparten el seguimiento y la evaluación de los aprendizajes

Gustavo Naves, el ingeniero que operaba un pozo de YPF y hoy es dueño de una petrolera

Empezó como operario de producción en Santa Cruz y llegó a dirigir negocios con 1.800 trabajadores. Volvió a ocuparse de un único pozo cuando decidió desarrollar su empresa. Hoy lidera Venoil, una compañía con más de 700 trabajadores. Una historia de aprendizaje, vínculos y decisiones de vida

Colegios privados de El Salvador elevan su promedio académico a 7.8

Javier Hernández, presidente de ACPES, atribuyó los avances reportados a cambios en las metodologías de enseñanza y a la reforma curricular, con resultados favorables en asignaturas como Matemática, Física y Química

Anabella Serignese: “Que la escuela sea un lugar donde los chicos quieren estar porque se los respeta y se los ayuda a soñar”

En el podcast de TICMAS, la referente de la Fundación Estudiar es Mejor contó cómo una campaña solidaria busca sumar donantes para ampliar escuelas en contextos vulnerables y explicó qué condiciones permiten acompañar a los chicos durante su formación