Durante más de cuatro décadas, la industria de los semiconductores se ha regido por dos leyes tan fiables como cualquier otra en física. La primera es que el número de transistores, los diminutos interruptores grabados en un chip, sigue aumentando. La segunda es que todo auge termina en una recesión. La primera, que hace que los chips sean más potentes, goza de una excelente salud. Los procesadores líderes para inteligencia artificial contienen más de 200.000 millones de transistores, y la industria calcula que podrá alcanzar el billón para finales de la década. La segunda genera inquietud sobre cuánto durará esta bonanza.
La industria está acostumbrada a los auges, pero no a uno como este. La IA ha creado un apetito insaciable por los chips utilizados para entrenar y ejecutar modelos de IA En la primera mitad de 2026, las ventas de semiconductores crecieron más rápido, año tras año, que en cualquier otro momento desde la década de 1980. Este mes, TSMC, el mayor fabricante de chips por contrato del mundo, registró su sexto trimestre consecutivo de beneficios récord; Samsung Electronics, un gigante surcoreano de los chips, registró el cuarto. Sin embargo, los inversores están cada vez más nerviosos. A pesar de los resultados espectaculares y las previsiones optimistas, un índice de las principales empresas de semiconductores ha caído más del 10% desde el 6 de octubre. Sus temores se agravaron cuando, el 12 de octubre, Hock Tan, director de Broadcom, un importante diseñador de chips, comparó a muchos inversores en el sector de la IA con jugadores de casino que “no tienen ni idea” de en qué están invirtiendo.
PUBLICIDAD
Casi todo el crecimiento previsto del sector depende de los chips para IA, lo que supone una apuesta enorme por esta tecnología. Si esa apuesta fracasa —y el superciclo, como algunos lo han denominado, llega a su fin—, ¿sufrirán los fabricantes de chips una caída tan vertiginosa como el auge? Hay razones para pensar que no.
A pesar del crecimiento de la industria de semiconductores, la fabricación se ha concentrado mucho más. La mayoría de los diseñadores de chips, como Nvidia, cuyas unidades de procesamiento gráfico impulsaron el auge de la IA, no fabrican sus propios chips. Tampoco lo hacen empresas de software como Google y OpenAI, que también se han dedicado al diseño de procesadores de IA. En cambio, dependen de fundiciones, y de una en particular. A principios de la década de 2000, unas 25 empresas podían fabricar los procesadores más avanzados. Hoy en día, solo cuatro pueden hacerlo, y TSMC fabrica casi todos los de gama alta.
PUBLICIDAD
Los chips de memoria, fundamentales para la IA, han seguido el mismo camino. En 1990, más de 20 empresas fabricaban chips de memoria avanzados. Ahora, solo tres —Samsung, SK Hynix y Micron— producen casi la totalidad. China ha visto surgir nuevos actores tanto en el sector de los procesadores como en el de los chips de memoria, pero, al carecer de acceso a las herramientas de fabricación de chips más avanzadas, se mantienen rezagados.
La consolidación ha permitido que unos pocos fabricantes de chips dominantes marquen el ritmo de la expansión y dicten las condiciones de venta. Están invirtiendo fuertemente para aprovechar el auge. Se espera que el gasto de capital de TSMC alcance aproximadamente los USD 62.000 millones este año, más de una vez y media la cantidad prevista para 2025. Los analistas prevén que el próximo año ronde los USD 76.000 millones. Los fabricantes de memorias también han incrementado sus inversiones.
PUBLICIDAD
Aun así, sus desembolsos son modestos en comparación con las ganancias extraordinarias de la IA. Se espera que el gasto de capital de TSMC, como porcentaje de los ingresos, disminuya del 44% en 2023 al 36% este año. Además, las inversiones se financian con el efectivo que generan los fabricantes de chips, en lugar de recurrir a préstamos. Este año, las ampliaciones de capacidad de TSMC consumirán algo más de la mitad de su flujo de caja operativo, y las de Samsung apenas una quinta parte. Las deudas de estos fabricantes de chips parecen modestas en comparación con sus crecientes reservas de efectivo.
Según Bill Wiseman, de la consultora McKinsey, los fabricantes disfrutan de un entorno de precios muy favorable y tienen motivos de sobra para moderar su expansión y preservarlo. La memoria DRAM, un tipo de memoria utilizada en casi todos los dispositivos electrónicos, cuesta aproximadamente seis veces más que a principios de 2023. TSMC no ha reducido el precio de su proceso de fabricación de tres nanómetros, lanzado a finales de 2022, a pesar de que un proceso suele abaratarse al cabo de un par de años. La velocidad de expansión de la capacidad también se ha visto obstaculizada por el hecho de que muchas nuevas plantas de fabricación de chips se están construyendo en Estados Unidos, donde la construcción tarda aproximadamente el doble, según Wiseman.
PUBLICIDAD
La consolidación también ha otorgado a los fabricantes de chips mayor poder de negociación, modificando quién asumirá la carga de cualquier desaceleración. Hasta hace poco, la memoria se vendía principalmente en el mercado al contado o mediante contratos a corto plazo. Cuando la demanda disminuía, los clientes no estaban obligados a seguir comprando y, por lo tanto, los precios se desplomaban. Ahora, con la capacidad escasa y solo unos pocos proveedores para elegir, los compradores firman contratos con años de antelación y en las condiciones de los vendedores. Nvidia ha comprometido más de USD 250.000 millones para asegurar el suministro y los componentes hasta enero de 2029. En septiembre, Micron anunció que los acuerdos de “compra o pago”, en virtud de los cuales los clientes deben comprar los volúmenes acordados o pagar de todos modos, habían asegurado el 35% de sus ingresos hasta 2030, con compromisos por valor de USD 32.000 millones, la mayoría de los cuales implican depósitos en efectivo. Estos pagos anticipados ayudan a financiar nuevas fábricas. También transfieren al menos parte del riesgo de una crisis a los compradores.
El fin del auge de la IA seguiría causando muchos problemas a los fabricantes de chips. Si el gasto se estanca, los precios bajarán, los beneficios se reducirán y las cotizaciones bursátiles, que alcanzaron niveles estratosféricos, volverán a la realidad. Los clientes intentarán renegociar los contratos firmados en el punto álgido del mercado. La segunda ley de la industria de los semiconductores sigue vigente. Esta vez, sin embargo, los clientes también sufrirán las consecuencias.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
¿Podrán los gobiernos asiáticos prevenir una crisis alimentaria?
El fenómeno de El Niño está afectando a países que ya se enfrentan a una crisis energética
El gobierno de la India no logra sofocar las protestas de la Generación Z
El líder del partido de las cucarachas es detenido y se corta el acceso a internet
El avance matemático de la IA empuja a la ciencia hacia un territorio nuevo y extraño
Otras disciplinas deberían tomar nota

Los hombres rusos huyen de nuevo antes de que el ejército pueda reclutarlos a la fuerza
Vladimir Putin parece encaminarse hacia una nueva y enorme ola de reclutamientos forzosos

Arabia Saudita se encuentra cada vez más bajo asedio
Los saudíes no tienen buenas opciones contra los ataques mortales de los rebeldes yemeníes



