La privacidad de los activos financieros seguirá retrocediendo en los próximos años. Al analizar las macrotendencias de la planificación patrimonial, se ven dos procesos que avanzan desde hace más de tres décadas y que afectan de lleno a los contribuyentes.
El primero es una mayor voracidad fiscal, junto con una cartelización fiscal cada vez más amplia. El segundo es la pérdida sostenida de privacidad sobre los patrimonios.
El camino del intercambio automático de información
Hasta ahora, el debate suele concentrarse en el intercambio internacional de información sobre activos financieros. A escala global ya existen dos sistemas: FATCA en Estados Unidos y el Estándar Común de Información (CRS) en el resto del mundo.
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De forma recurrente discutimos el alcance de ese intercambio entre Argentina y otras jurisdicciones. Lo que muchas veces queda afuera de la conversación es que la información sobre activos financieros apenas constituye la primera etapa de un proceso más amplio.
Los nuevos objetivos: criptoactivos e inmuebles
El segundo paso ya está definido y apunta a los criptoactivos. El intercambio de esa información comenzará en 2027 para 48 países, sumará otros 27 en 2028 y alcanzará a Estados Unidos en 2029.
Ese calendario da una idea de la velocidad del cambio. Islas Caimán empezará a intercambiar en 2027, mientras Suiza e Islas Vírgenes Británicas lo harán en 2028.
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Entre esos tres años, más de 70 países, cerca de 80, habrán aceptado compartir información sobre este tipo de activos. La privacidad patrimonial, tal como muchos la entendían hasta ahora, seguirá reduciéndose.
El impacto de la coordinación internacional y los próximos desafíos
Este proceso de expansión regulatoria no es casualidad, sino resultado de la creciente coordinación entre jurisdicciones fiscales. Los países ya no actúan de forma aislada, sino que conforman redes que comparten información, ajustan normativas y estrechan el cerco sobre cualquier intento de preservar reserva patrimonial. Para los contribuyentes, esto se traduce en menos alternativas para resguardar activos fuera del radar, ya sea a través de cuentas, criptomonedas o inmuebles.
La planificación patrimonial pasa a ser un terreno de actualización constante, donde anticipar los próximos movimientos regulatorios resulta tan relevante como cumplir con las normas vigentes.
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Todavía hay un tercer paso en marcha. Antes incluso de que el intercambio sobre criptoactivos entre en vigor, 26 países ya firmaron un acuerdo para compartir información sobre activos inmobiliarios.
Eso también cambia la situación de quienes tienen una vivienda de descanso fuera de su país. Una casa en Costa Rica, Suiza, Grecia, Brasil o Chile dejará de ofrecer un grado de reserva muy distinto del de una cuenta bancaria en Suiza o en Panamá, que ya intercambia información todos los años.