
La cadena estadounidense de restaurantes de mariscos Red Lobster se declaró en convocatoria de acreedores bajo la presión de onerosos contratos de arrendamiento, altos costos laborales y una desastrosa promoción de camarones ilimitados.
La empresa, con sede en Orlando, Florida, se acogió el domingo al Capítulo 11 de la Ley de Quiebras. En su petición enumera activos y pasivos por entre USD 1.000 millones y USD 10.000 millones, respectivamente. La solicitud permite a la empresa seguir operando mientras elabora un plan para pagar a sus acreedores.
Red Lobster cederá el control de la empresa a sus acreedores, encabezados por Fortress Investment Group, el cual acordó aportar USD 100 millones en financiación durante el proceso de quiebra. La oferta de compra fijará el precio mínimo de los activos de Red Lobster y está sujeta a mejores ofertas si alguna se materializa en las próximas semanas, según los documentos judiciales.
La cadena de restaurantes lleva varios años con problemas financieros. El número de comensales había caído alrededor del 30% desde 2019, escribió el director ejecutivo Jonathan Tibus en documentos judiciales. Si bien el negocio había mostrado signos de recuperación tras la pandemia, las ventas disminuyeron bruscamente en los últimos 12 meses, escribió Tibus. Perdió USD 76 millones en el año fiscal 2023.
La mayor inflación ha hecho que los clientes salgan a cenar menos y mayores costos laborales han afectado las finanzas de la empresa. Una “parte importante” de los contratos de arrendamiento de Red Lobster tenían precios superiores a los del mercado. En mayo de 2023, la empresa decidió convertir su promoción de camarones ilimitados “Ultimate Endless Shrimp” por USD 20 de una oferta por tiempo limitado a una promoción permanente. Esta decisión le costó USD 11 millones a la empresa.
Los orígenes de Red Lobster se remontan a un único restaurante en Lakeland, Florida, en 1968. Se expandió rápidamente en las décadas de 1970 y 1980 y desarrolló una clientela fiel. En la actualidad, tiene más de 550 restaurantes en EEUU y Canadá.
El proveedor de mariscos Thai Union Group compró la cadena en 2020. Red Lobster atiende a 64 millones de clientes al año y compra el 20% de todas las colas de langosta de Norteamérica, así como el 16% de todas las langostas de roca del mundo.
Thai Union y Red Lobster habían estado en conversaciones con acreedores para un acuerdo extrajudicial que les daría el 80% de la compañía, pero las discusiones fracasaron. Los prestamistas concedieron préstamos adicionales por valor de USD20 millones a Red Lobster en febrero, pero no estaban dispuestos a poner más dinero sin el apoyo del propietario, según los documentos judiciales.
Red Lobster dijo que también está investigando el acuerdo de camarones, incluyendo la forma en que se comercializa en los restaurantes y si Thai Union “ejerció influencia excesiva” en las compras de camarones.
La cadena cuenta con 34.000 empleados en EEUU y otros 2.000 en Canadá. La semana pasada cerró 93 establecimientos de bajo rendimiento.
El caso es Red Lobster Management LLC, 24-02486, Tribunal de Quiebras de EEUU para el Distrito Medio de Florida.
Con información de Bloomberg
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