Las revelaciones de Serna: cuando casi lesiona a Latorre, el día que Bianchi echó a Macri del vestuario y su “fuerte discusión” por los premios con Izquierdoz

El ex futbolista e integrante del Consejo de Fútbol de Boca Juniors contó anécdotas inéditas en el club de la Ribera

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Mauricio Serna se convirtió, con el paso del tiempo, en un símbolo de Boca Juniors. Fue futbolista multicampeón y luego tuvo su paso como entrenador de juveniles y también dirigente. Y registró anécdotas en todos los ámbitos. En una extensa entrevista, brindó detalles de cuando quiso lesionar a su ex compañero Diego Latorre, del primer vestuario en día de partido de Carlos Bianchi, que echó a Mauricio Macri, y del cruce que tuvo con Carlos Izquierdoz y varios referentes del plantel por el cobro de determinados premios.

“Latorre había sido compañero mío, pero había dicho cosas que no se hablan y me tenía caliente. Entonces dije ‘este es mi partido y lo cazo’. Viene una pelota, él hace una pared, se la devuelven, yo giré y pensé que era Latorre, que se había ido. La recibió otro muchacho, Tapita García, joven, noble, buena persona. Yo fui con todo (hace el gesto de la plancha). Por suerte, en el impulso alcancé a ver que no era Diego, y medio que saqué el pie, pero ya era demasiado tarde. Me expulsaron, fui y le dije al árbitro ‘bien expulsado hermano’”, relató con detalles sobre una de las veces que quiso lesionar a un adversario siendo jugador.

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También tuvo un recordado encontronazo con Néstor Gorosito, quien señalaba a los colombianos de Boca en los calientes clásicos contra San Lorenzo. “Gorosito nos decía que éramos faloperos, narcotraficantes, guerrilleros. ¿Y qué podíamos hacer si ese era nuestro país? ¿Esconderlo? El hecho de que viva en Medellín no quiere decir que sea paramilitar, ni guerrillero ni mafioso. Pero se pasaba. Yo le dije a Jorge (Bermúdez) que no lo aguantaba más. Le tiraron una bomba de estruendo a Oscar (Córdoba), quedó en el piso y Gorosito empieza a boquearlo. ‘O vos o yo, Jorge, pero no pasa de hoy’“, arrancó con aquella guerra con el 10 del Ciclón.

Y remató: “Sacó Passet y cuando el balón me iba a sobrar a mí, que yo sabía que no tenía que ir para atrás porque perdía, lo único que escuché fue ‘¡chiquito!’, yo me recogí para que el golpe no me jodiera y sentí tac. Jorge se va y el tipo queda ahí. Lo acomodó como a él le gusta. Miré a Gorosito y le digo ‘Jorge, el Pipo no respira, lo mataste’. ‘¡No me digas nada, no me digas nada!’, y el tipo allá tirado. Los que hemos jugado en otros países nos tenemos que hacer respetar como hombres".

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En 1998, Bianchi inició su ciclo triunfal como entrenador de Boca. Y Chicho repasó cómo fue aquel primer vestuario, donde 40 minutos antes del arranque del encuentro por Copa Mercosur él estaba dando la charla técnica con la formación propia y del rival de turno: “Iba a empezar y entró el presidente de Boca, Mauricio Macri. Ahí me mira y dice ‘Mauricio, afuera’. ¿Por qué yo? ‘No, Mauricio Macri afuera. Usted manda arriba, acá mando yo con mis jugadores, afuera’. El primer partido sacó a Macri del camerino. ¿Qué puso? Orden. Acá entramos jugadores y cuerpo técnico, nada más".

En la misma sintonía, contó que también se encargó de sacar del vestuario a Orlando Salvestrini, que pertenecía a la cúpula dirigencial en aquel momento, luego de que encendiera un habano dentro del vestidor: “Le pedí que hiciera el favor de irse, que no podía fumar ahí. No me hizo caso, fui al camerino de Bianchi y le dije. Fue Carlos y lo sacó. Cuando un entrenador te pone orden con el presidente, el gerente y el que sea, el fútbol funciona”.

Finalmente, el colombiano repasó la previa a un partido de Copa Libertadores en el que mantuvo un acalorado diálogo con el capitán Carlos Izquierdoz por el cobro de los premios: “Me tocó un tema medianamente delicado con él, Marcos Rojo, Darío Benedetto y Javi García, eran cuatro o cinco. Ellos querían cobrar aunque se perdiera la fase. Es decir, si de octavos se pasaba a cuartos, se gana un premio, pero si en cuartos te eliminan, querían cobrar igual esa fase porque a Boca se la pagaban. Yo me planté y les dije que en un club como este nadie puede cobrar por perder, imposible”.

Serna, en ese entonces representante del Consejo de Fútbol, concluyó con aquel episodio que incluso tomó trascendencia pública: “Por jugar negociemos los amistosos, aquí es por pasar, no por jugar. Me puse firme y tuve una discusión fuerte con el capitán, que era Izquierdoz. Le digo ‘Carlos, esta es mi posición y de acá no cedo para nada’. Si el presidente viene y dice que tiene que ser así, yo no acepto, porque yo no quiero que nadie se gane un peso si no se lo merece. Ahora, si piden el 100% si pasamos es una cosa diferente. Si hay que dárselos... Muchachos, convénzanse ustedes de ganar y al presidente lo convencemos de que les de todo el premio”.

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