Una informe internacional reveló las brechas salariales y el costo psicológico detrás del crecimiento del fútbol femenino

El relevamiento de FIFPRO, basado en respuestas de futbolistas, describe contratos breves, pagos irregulares, falta de previsión y una presión emocional que amenaza la continuidad de numerosas carreras

Deportivo Cali se convirtió en el club más veces campeón del fútbol femenino en Colombia al levantar su cuarto trofeo en 2026 - crédito Deportivo Cali
FIFPRO recopiló datos en seis regiones que muestran que el avance comercial beneficia de forma desigual a los planteles de fútbol femenino (Crédito Deportivo Cali)
Guardar

El segundo Informe Mundial de Empleo en el Fútbol Femenino de FIFPRO advierte que la expansión comercial del deporte no se refleja de forma pareja en las condiciones de empleo de sus jugadoras. El aumento de los ingresos, las audiencias y la visibilidad convive con contratos breves, pagos incompletos, incertidumbre económica y falta de recursos de apoyo para una parte amplia de quienes compiten en ligas profesionales.

La investigación retrata un deporte dividido entre un grupo reducido de clubes con recursos crecientes y una mayoría de futbolistas para quienes la condición de profesional todavía no garantiza estabilidad. El informe sostiene que los avances del mercado no alcanzaron a todas las regiones ni a todos los niveles de competencia, por lo que la profesionalización formal puede coexistir con situaciones de precariedad laboral, dependencia de otros empleos y ausencia de protección social.

PUBLICIDAD

FIFPRO prevé que los ingresos mundiales del fútbol femenino pasen de USD 581 millones en 2024 a más de USD 1.000 millones en 2027. La organización vincula esa proyección con récords de asistencia y audiencia, además de una mayor presencia pública de las jugadoras. Algunos clubes ya generan ingresos propios de una industria en expansión, aunque esa evolución no derivó de manera automática en mejores garantías laborales para todas las futbolistas.

Entre los puntos centrales del estudio persisten dificultades económicas, incertidumbre contractual y problemas relacionados con la salud mental (REUTERS/Bernadett Szabo)
Entre los puntos centrales del estudio persisten dificultades económicas, incertidumbre contractual y problemas relacionados con la salud mental (REUTERS/Bernadett Szabo)

La desigualdad también aparece en las cuentas de los clubes. Los datos reunidos por FIFPRO indican que ocho equipos de Norteamérica y Europa superan los USD 20 millones de ingresos anuales, mientras que clubes de Italia, Japón y Noruega incluidos en el mismo conjunto registran menos de USD 5 millones. La distancia entre esas estructuras económicas ayuda a explicar por qué la mejora de salarios, instalaciones y apoyo profesional sigue ritmos tan distintos según el país y la competición.

PUBLICIDAD

El informe plantea que el problema no se limita al monto que reciben las jugadoras, sino a la falta de una base común que proteja el empleo. Para FIFPRO, el desarrollo desigual del fútbol femenino puede profundizar las diferencias y exponer a las trabajadoras a situaciones de explotación cuando no existen condiciones mínimas garantizadas, convenios colectivos o mecanismos de seguridad que regulen la relación entre clubes, ligas y futbolistas.

La investigación recogió respuestas de 791 jugadoras de 40 países durante la temporada 2025/26, a partir de una encuesta elaborada por la Manchester Metropolitan University junto con FIFPRO. El trabajo también incluyó un análisis documental de 35 países distribuidos en seis regiones. Las participantes pertenecían a ligas de Europa central y occidental, Norteamérica, Asia y Oceanía, Sudamérica, África y Europa del Este.

Superclásico femenino Boca y River Torneo Apertura
El documento advierte que el 49% de las encuestadas considera abandonar el fútbol antes de tiempo

Los resultados muestran que el 62% de las futbolistas se considera profesional, el 78% dispone de un contrato y el 82% recibe ingresos de su club. El salario mensual promedio mundial alcanza USD 2.570, aunque la mediana se ubica en USD 1.669. Esa diferencia revela una distribución desigual de los ingresos: una parte de las remuneraciones más altas eleva el promedio, mientras que el valor central permanece por debajo de esa cifra.

La duración de los vínculos con los clubes constituye otro foco de inestabilidad. Los contratos duran 1,6 años en promedio, o 19 meses según el desglose presentado por el estudio. Solo el 66% cobra durante los 12 meses del año y el 24% sufrió demoras en los pagos en las dos temporadas anteriores. Además, el 42% no cuenta con un plan de pensión o jubilación y apenas el 13% recibe ese beneficio a través de su club.

La situación contractual presenta una variedad que también condiciona los derechos laborales. El 56% tiene un contrato laboral, mientras que el 12% compite bajo una modalidad amateur. Otro 4% declaró contar con un contrato civil o de trabajo autónomo, el 2% mencionó acuerdos colectivos y el 26% no pudo identificar qué tipo de vínculo tenía. El informe señala que solo el 57% considera que su salario alcanza para cubrir sus gastos cotidianos.

El relevamiento evidencia una concentración de recursos en determinadas ligas y equipos, frente a jugadoras que carecen condiciones laborales capaces de sostener sus trayectoria (EFE/EPA/JOSE SENA GOULAO)
El relevamiento evidencia una concentración de recursos en determinadas ligas y equipos, frente a jugadoras que carecen condiciones laborales capaces de sostener sus trayectoria (EFE/EPA/JOSE SENA GOULAO)

La preocupación por la continuidad de las carreras aparece ligada tanto a la economía como al bienestar psicológico. El 49% de las encuestadas considera abandonar el fútbol antes de tiempo. Entre las razones mencionadas, el 59% apunta a motivos financieros, el 46% al estrés psicológico y el 39% a la dificultad para lograr un mejor equilibrio entre la actividad deportiva y la vida personal.

El informe añade que el 57% atravesó dificultades vinculadas con la salud mental. Las exigencias deportivas, la presión por el rendimiento y el abuso en redes sociales pueden agravar ese escenario si los clubes no ofrecen atención profesional suficiente. FIFPRO propone que la asistencia psicológica esté disponible para las jugadoras como un derecho laboral y no quede subordinada únicamente a los objetivos competitivos de los equipos.

Corinthians vs. Deportivo Cali
La investigación señala que el desarrollo de las ligas avanza a velocidades distintas y que muchas jugadoras no cuentan con acompañamiento psicológico profesional (Crédito Conmebol)

La carga de trabajo tampoco se mide solo por los partidos y entrenamientos. El 32% de las futbolistas siente que no dispone de suficientes días libres durante la temporada. A esa falta de descanso se suma que el 39% combina su carrera con estudios y el 31% mantiene otro empleo. Para muchas jugadoras, la actividad profesional no reemplaza otras obligaciones, sino que se incorpora a una rutina marcada por ingresos insuficientes y vínculos contractuales de duración limitada.

FIFPRO sostiene que alcanzar un estatus profesional debe implicar derechos concretos y no solo una denominación. La organización plantea la necesidad de establecer convenios colectivos entre las futbolistas y las ligas nacionales, con reglas sobre condiciones de trabajo, términos de contratación y relaciones entre empleadores y trabajadoras. El informe sitúa allí una de las principales respuestas frente a un mercado que crece con rapidez, pero que todavía no garantiza una estructura laboral sólida para la mayoría de quienes lo sostienen dentro de la cancha.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD