Jorge Salcedo es el presidente de IMPSA, la compañía industrial mendocina que atravesó una profunda reestructuración tras su adquisición por parte de ARC Energy y que hoy apuesta a reposicionarse en dos mercados de alta complejidad tecnológica: el de las grúas portuarias y el nuclear.
Desde Mendoza, conduce una empresa con décadas de ingeniería acumulada, certificaciones internacionales y una historia singular: la de haber formado, sin saberlo, al gigante chino ZPMC, hoy dueño del 80 % del mercado global de grúas. Esa paradoja es, también, el punto de partida de su nueva estrategia.
En el contexto de la XI Conferencia Hemisférica de Seguridad organizada en Miami por la Universidad Internacional de Florida y Fundación TAEDA, Salcedo compartió con DEF su visión actual de las grúas portuarias y la energía nuclear.
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IMPSA: grúas portuarias en Estados Unidos
-¿Cuáles son las perspectivas en el sector de las grúas portuarias y por qué se abre una posibilidad para Argentina en un mercado global dominado por China?
-IMPSA comenzó su división de grúas portuarias en los años 90 y ya tenía experiencia previa con grúas puente que se hicieron para la industria metalmecánica en toda la Argentina. Si uno visita las centrales nucleares del país o empresas como Tandanor, puede ver ejemplos de esas grúas puente. Para IMPSA, la facility de las grúas portuarias se abrió en Malasia y, a partir de ese momento, se ejecutaron más de 300 ventas, principalmente en Asia y EE. UU. En el mercado estadounidense, contamos con 16 grúas portuarias
-¿Por qué se frenó ese crecimiento?
-Nos pasó lo que sucedió con el ascenso de los chinos, que robaban tecnología en todas las partes del mundo. Uno de nuestros subcontratistas encargados del izaje de la grúa era ZPMC, que actualmente es el mayor fabricante de este tipo de equipos y tiene el 80 % del mercado global, incluido el 70 % del mercado estadounidense.
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En una oportunidad, IMPSA compartió su ingeniería con esta empresa y esa es la tecnología que hoy en día están utilizando para todas las unidades que venden en el mundo. Eso hizo que, entre fines de los 90 y comienzos de los 2000, la división de grúas sufriera esta competencia de una empresa que recibía subsidios del gobierno chino.
-¿Cuál es la situación actual y por qué han decidido volver a apostar a este rubro?
-Luego de haber estado paralizados durante mucho tiempo, hoy en día estamos fabricando dos grúas portuarias para el Cuerpo de Ingenieros del Ejército, que se especializarán en el movimiento de material bélico. Una de las razones principales por las que ARC Energy decidió participar en la privatización de IMPSA fue, precisamente, por esta oportunidad. En 2023, el presidente Joe Biden emitió la primera orden ejecutiva por la que se prohibió el uso de grúas chinas en EE. UU.
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Al ver que IMPSA tenía esas capacidades de ingeniería y fabricación de grúas, se observó que había un nicho en mercados no dominados por China. Nuestros principales competidores están en Japón, Finlandia y Alemania. Nosotros tenemos relaciones con los puertos y podemos convertirnos en los primeros fabricantes de una grúa realmente americana. Como me gusta decir a mí, es tecnología mendocina con capital estadounidense.
-¿Por qué EE. UU. prohibió la compra de grúas chinas?
-Lo que llevó al presidente Biden a poner fin a la compra de grúas chinas –una medida que mantuvo la administración de Trump– fue el hallazgo de elementos electrónicos que no estaban en el diseño original de la ingeniería electrónica de estas. Muchos de estos equipos transmiten información sobre el tipo de bienes transportados en el contenedor y su volumen, aunque lo más preocupante es la capacidad de controlar la grúa de manera remota. Eso podría llevar incluso a la paralización total de los puertos. Es un asunto de política pública, por la eventualidad de poner al país en una situación crítica ante un conflicto si se paralizan sus puertos.
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El valor en el sector energético
-Con respecto a las grúas, ¿cuáles serían las ventajas comparativas frente a la ecuación económica más favorable que ofrece China?
-Es cierto que la diferencia es abismal con los costos chinos, aunque la resistencia de los materiales sigue siendo un punto a favor de IMPSA. Nuestros estándares de calidad para la fabricación de grúas son muy altos porque también fabricamos componentes nucleares. Son los estándares más altos que puede ofrecer la industria.
-Justamente tomando la expertise de IMPSA en el sector nuclear, ¿qué panorama ofrece ese mercado actualmente?
-IMPSA se ubica en un lugar estratégico para convertirse en proveedor de componentes metalmecánicos para reactores modulares pequeños (SMR, por su sigla en inglés). Contamos con la certificación de la Asociación Americana de Ingenieros (ASME, por su sigla en inglés), que indica que cumplimos con los estándares para la fabricación de componentes nucleares para el mercado de EE. UU.
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Nuestra empresa fabrica el recipiente de presión, que es clave porque contiene la reacción nuclear. Tenemos la ventaja de haber trabajado en el proyecto del CAREM-25, que permitió a IMPSA avanzar en el 80 % de la fabricación de ese tipo de equipo. Actualmente, estamos brindando la ingeniería de fabricación a varios proyectos de SMR en EE. UU. Incluso hemos desarrollado un software con inteligencia artificial, que nos permite experimentar con muchos materiales y determinar cuál es la solución más apta para las soldaduras y la resistencia de los materiales a la temperatura y la presión.
También nos especializamos en contenedores de transporte de sustancias nucleares para Nucleoeléctrica Argentina (NA-SA), como los desechos de las piletas de Atucha I y II, y contenedores de cobalto-60 para Dioxitek y de hexafluoruro de uranio para la futura planta de Nano Nuclear Energy en Formosa.