Bob Dylan se presentó este miércoles ante el papa León XIV en el Palacio Apostólico del Vaticano, en un encuentro breve pero cargado de simbolismo: el Pontífice había citado versos del músico apenas cuatro meses atrás para alertar al mundo sobre el peligro del rearme nuclear.
El cantautor estadounidense premio Nobel de Literatura, de 85 años, llegó ataviado con una campera negra con capucha (su vestimenta habitual en sus últimas apariciones públicas, básicamente sus shows, conocida su elusiva personalidad). El intercambio con el Santo Padre, su compatriota, consistió en “saludos y algunas palabras distendidas” según detalló -apenas- la agencia de noticias Vatican News. León XIV le obsequió un rosario, mientras que Dylan le entregó un ejemplar de Chronicles: Volume One, su autobiografía publicada en 2004, de la cual se espera -así fue anunciado en su momento, al menos- una segunda parte.
PUBLICIDAD
El vínculo no es novedoso. En junio de este año, León XIV citó al músico en el prólogo de su primera antología sobre la paz, Disarmed and Disarming: Peace Is a Gift, donde incluyó un verso de “Go Away You Bomb”, una canción inédita de 1963 en la que Dylan se dirige directamente a la bomba atómica: “Te odio porque eres hecha por el hombre, poseída por el hombre y manipulada por el hombre”. El Pontífice utilizó esa referencia para advertir sobre la actual carrera armamentista nuclear y sostener que “no son las armas nucleares las que generan la paz, sino el desarme”.
No fue la primera vez que León XIV expresó públicamente su conocimiento y aprecio por la obra de Dylan: semanas más tarde, durante un encuentro con el obispo estadounidense Robert Barron, elogió su versión del tema “You’re Gonna Make Me Lonesome When You Go”, grabada en homenaje al 85° cumpleaños del músico. El propio Papa, nacido en Chicago, a poca distancia de Duluth, la ciudad natal de Dylan, se ha mostrado en más de una ocasión como un conocedor de su obra, algo que medios como Le Monde describieron como parte de los gustos musicales que el Pontífice exhibió en sus entrevistas.
La visita al Vaticano se produce en el contexto de la etapa europea de la gira (interminable) Rough and Rowdy Ways, que también contempla presentaciones en Milán y Bolonia. Este jueves 5 de noviembre, Dylan subirá al escenario del Palazzo dello Sport de Roma. La serie de conciertos se distingue por una política estricta: está prohibido filmar o fotografiar con teléfonos móviles. Aunque siempre, mágicamente, aparecen grabaciones que sus fans de todo el mundo -una feligresía como pocas- suben religiosamente a YouTube al día siguiente. Es parte de la religión.
PUBLICIDAD
La historia de Dylan y el catolicismo
En 1997, Bob Dylan fue convocado a actuar en el marco del 23° Congreso Eucarístico Nacional de Bolonia, ante el entonces papa Juan Pablo II y una multitud de aproximadamente 300.000 jóvenes. Tras interpretar tres de sus grandes clásicos —entre ellos “Knockin’ on Heaven’s Door”—, el músico se quitó el sombrero vaquero, subió al estrado papal y estrechó la mano del Pontífice. Juan Pablo II, en su discurso a los jóvenes congregados, citó explícitamente la letra de “Blowin’ in the Wind”: “Cuántos caminos debe recorrer un hombre antes de que puedas llamarlo hombre”. El Papa polaco respondió con una sola respuesta: “Uno solo. Para el hombre hay un único camino, y ese camino es Jesucristo”.
Nacido en una familia judía de Minnesota, Dylan sorprendió al mundo a fines de la década del 70 al declararse “cristiano renacido”. Según relató el propio músico, el episodio decisivo ocurrió durante una gira en 1978, cuando una espectadora arrojó una pequeña cruz de plata al escenario en San Diego. Días después, en una habitación de hotel en Tucson, Arizona, Dylan aseguró haber sentido la presencia física de Jesucristo: “Sentí que todo mi cuerpo temblaba. La gloria del Señor me derribó y me levantó”, contó. Poco después se bautizó y comenzó a asistir a clases bíblicas con la Vineyard Fellowship, una congregación evangélica del Valle de San Fernando, en California.
Entre 1979 y 1981, Dylan publicó una trilogía de discos de temática explícitamente cristiana: Slow Train Coming, Saved y Shot of Love. El primero, que incluyó el éxito “Gotta Serve Somebody”, le valió su primer premio Grammy y alcanzó el puesto 3 en el ranking de Billboard. Saved profundizó ese giro evangélico con temas como “Saving Grace” y “Are You Ready”, mientras que Shot of Love cerró el ciclo con canciones más introspectivas, entre ellas “Every Grain of Sand”. Los tres álbumes, grabados en plena crisis personal tras su divorcio, dividieron a la crítica y a sus seguidores, pero hoy son reconocidos como un capítulo clave en la trayectoria artística y espiritual del músico.
PUBLICIDAD
[Fotos: Vatican Media]
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD