
El Museo Nacional de Arte Oriental presenta Ningyō: tradición y actualidad de las muñecas japonesas, una exhibición organizada junto con la Fundación Japón y la Embajada del Japón en la Argentina que recorre siglos de historia a través de figuras que en Japón exceden por completo la noción occidental del juguete infantil.
Ningyō (人形) significa literalmente “forma humana” y designa en Japón un universo de figuras vinculado tanto a prácticas rituales antiguas como a expresiones artísticas, populares y contemporáneas. La palabra abarca celebraciones, objetos de contemplación, juguetes tradicionales y personajes de la cultura pop actual, un espectro que la exhibición del Centro Cultural Borges despliega en cuatro núcleos temáticos.
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El recorrido arranca con las ningyō vinculadas a la protección y el crecimiento, categoría cuyo origen antecede en varios siglos a la difusión masiva de estas figuras. Mientras la cultura de las ningyō se popularizó en Japón a partir del siglo XVII y llegó tanto a la corte imperial como a los sectores populares, sus raíces se remontan a por lo menos el siglo VII, cuando ya existían figuras con forma humana usadas en rituales de protección y purificación.
Entre esas piezas rituales, los katashiro son siluetas de papel que todavía se emplean en santuarios sintoístas y que actúan como sustitutos simbólicos del cuerpo, ya que reciben los infortunios que se busca alejar. Las amagatsu y las hōko, por su parte, están asociadas desde hace más de mil años con el cuidado de los recién nacidos.
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Este primer núcleo incluye además dos de las celebraciones más relevantes vinculadas con las muñecas japonesas. El Hina Matsuri, que se festeja cada 3 de marzo, expresa deseos de salud y crecimiento para las niñas. Para esta ocasión, la muestra exhibe un altar de siete niveles con la pareja imperial, damas de la corte, músicos, ministros, ayudantes, mobiliario y transportes, una pieza perteneciente a la Fundación Cultural Argentino Japonesa y cedida en préstamo especialmente para la exhibición. El Kodomo no Hi, celebrado el 5 de mayo, retoma en cambio una festividad asociada con el crecimiento saludable de los niños e incorpora figuras de héroes legendarios como Momotarō y Kintarō, emblemas de fortaleza y de la capacidad para superar adversidades.
Un segundo bloque de la muestra aborda a las ningyō como obras de arte propiamente dichas. A partir del siglo XVII, el perfeccionamiento de las técnicas de fabricación permitió que algunas de estas figuras comenzaran a apreciarse como piezas destinadas a la contemplación, un giro que le dio valor artístico propio a la talla, el color, las expresiones y la indumentaria.
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Las Gosho ningyō, Saga ningyō, Nara ningyō e Ishō ningyō, presentes en la exhibición, muestran distintas maneras de trabajar la forma humana mediante el dominio técnico: desde superficies elaboradas con polvo de conchas y decoraciones con oro hasta diminutas vestimentas confeccionadas con las mismas técnicas que las prendas reales.

La exhibición también recorre las ningyō como expresión popular. Durante el período Edo (1603-1868), su producción se extendió por distintas regiones de Japón a partir de materiales disponibles localmente, como arcilla, papel y madera. Kokeshi, daruma y numerosos estilos regionales conforman en la muestra un conjunto diverso de objetos en los que se entrelazan el juego, la belleza, las creencias, la protección y los deseos de prosperidad.
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El último núcleo de la exhibición aborda la difusión y la transformación de la cultura ningyō durante la modernidad. El teatro jōruri, las figuras inspiradas en actores de kabuki, las muñecas Ichimatsu y, más adelante, Licca-chan y las figuras vinculadas con el manga y el anime dan cuenta de cómo esta tradición fue incorporando nuevos lenguajes, personajes y destinatarios a lo largo del tiempo.
Las ningyō cambian de materiales, escala y contexto, pero continúan dando forma humana a aquello que una sociedad busca proteger, imaginar y transmitir, según se desprende del recorrido propuesto por la muestra.
La exhibición se enmarca en el trabajo de la Fundación Japón, agencia pública creada en 1972 y dedicada a fomentar la amistad y los lazos entre Japón y el resto del mundo a través del intercambio cultural. Su actividad se despliega en tres áreas: el intercambio artístico y cultural, la enseñanza de la lengua japonesa en el extranjero y los estudios japoneses, y el intercambio intelectual.
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*Ningyō: tradición y actualidad de las muñecas japonesas puede visitarse hasta el domingo 22 de noviembre en el Museo Nacional de Arte Oriental, ubicado en Viamonte 525, 2.º piso, dentro del Centro Cultural Borges, de miércoles a domingos, de 14 a 21 horas. La entrada es libre y gratuita.
Fuente y fotos: gentileza prensa Museo Nacional de Arte Oriental.
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