Agregar Infobae enGoogle

El otro Willem de Kooning: el artista que dibujaba con los ojos cerrados

Una muestra sigue el recorrido de los experimentos del artista para romper con su formación académica, desde los bocetos de mujeres hasta las pruebas con la mano izquierda

Willem de Kooning en su estudio en 1961 (Smithsonian Institution Archives)

El Art Institute of Chicago abrió la muestra Willem de Kooning Drawing con más de 200 obras y un objetivo curatorial explícito: reinstalar el dibujo como eje del proceso creativo de Willem de Kooning, un terreno que, según el propio planteo de la exposición, quedó históricamente en segundo plano frente a sus lienzos abstractos.

La exhibición reúne esos dibujos junto a un grupo acotado de pinturas, esculturas y grabados. El museo precisó que muchas de esas piezas nunca se exhibieron juntas antes, un armado que reorganizó la lectura pública de su producción al poner el papel en el centro y el resto de los soportes como contrapunto.

De Kooning llegó a Estados Unidos en 1926 como polizón a bordo de un carguero británico. Antes de convertirse en el artista asociado a la ruptura de tradiciones pictóricas, su formación pasó por la Academia de Rotterdam, donde practicó el dibujo académico con copias de moldes y antigüedades, en una línea de entrenamiento emparentada con los maestros antiguos.

PUBLICIDAD

Ese punto de partida quedó visible en trabajos tempranos como Dish with Jugs (1919 a 1921), un carbón que resolvió con tal precisión la luz y los surcos de los objetos que el resultado pareció una fotografía en sepia. El museo sostuvo que el artista no separó dibujo y pintura: en algunos casos, los dibujos alimentaron cuadros; en otros, el carbón y el grafito se sumaron a la pintura como marcas sobre el lienzo.

Dish with Jugs (1919-1921) (The Metropolitan Museum of Art, New York)

La curaduría encabezada por Kevin Salatino puso en perspectiva la dimensión del trabajo sobre papel con un número concreto: sobreviven más de 2.000 dibujos de de Kooning. El curador también describió como “notable” la cantidad de obras perdidas, un contraste que reforzó la idea de que el corpus conservado solo representa una parte del volumen real de producción.

“El dibujo fue, probablemente, su mayor don”, escribió. Y agregó que, cuando tomó la decisión de convertirse en artista, comprendió que para dejar su marca debía liberarse de lo aprendido en la Academia.

PUBLICIDAD

Esa lógica también funcionó como inversión del formato habitual de una retrospectiva, donde los dibujos suelen operar como material explicativo de las pinturas principales. En Chicago, el museo ubicó a los dibujos como “plato principal” y, con ese giro, buscó desarmar las fronteras disciplinares que, según la lectura institucional, el propio de Kooning no observó.

Two Women’s Torsos (1952) (The Art Institute of Chicago)

Entre las piezas destacadas, el museo incluyó Two Women’s Torsos (1952), un entramado de pastel, carbón y grafito que la institución compró en 1955. La obra se ubicó en el punto alto del Expresionismo Abstracto y, según el relato curatorial, dialogó con su serie de pinturas de mujeres al prolongar el motivo en el terreno del dibujo.

Con el paso del tiempo, el artista introdujo obstáculos deliberados para tensionar una destreza ya consolidada: dibujó con la mano izquierda o con ambas manos a la vez y observó qué ocurría. La exposición siguió esas experiencias en los años 60 e incorporó su período de dibujos con los ojos cerrados.

De Kooning dejó una frase sobre esa práctica que el museo recuperó como clave de método: “Tengo una imagen en la cabeza, pero los resultados siempre me sorprenden”. La muestra señaló que el procedimiento había sido explorado por los surrealistas en su búsqueda del subconsciente, aunque en su caso el objetivo se centró en liberar la mano de la mirada y desarmar el entrenamiento académico.

PUBLICIDAD