Un veneno que nunca existió y un mosquito como culpable: así la ciencia resolvió el misterio de los Medici tras 4 siglos

Un equipo de Yale University aplicó análisis de ADN antiguo a los restos de dos hermanos de la dinastía florentina y encontró en sus huesos una respuesta que nadie había podido confirmar

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El Gran Duque Francesco de Medici aparece en un retrato de busto, con un gorjal metálico y una gorguera blanca, sobre un fondo de tonos neutros. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El análisis de ADN antiguo extraído de los restos de dos miembros de la dinastía Medici confirmó que Giovanni y Francesco de Medici murieron a causa de la malaria y no por envenenamiento, como sugirió durante siglos la tradición histórica. El estudio, publicado en la revista iScience por investigadores de Yale University, identificó en los huesos de ambos hermanos rastros del parásito Plasmodium, responsable de la enfermedad.

El equipo extrajo ADN de cuatro muestras de costillas —tres de Francesco y una de Giovanni— conservadas en las capillas de los Medici, dentro de la basílica de San Lorenzo, en Florencia. Los análisis revelaron que Giovanni, fallecido en 1562 a los 19 años, portaba una cepa nueva de Plasmodium falciparum, la especie asociada a la forma más letal de malaria en humanos. En los restos de Francesco, muerto en 1587, aparecieron rastros moleculares de P. falciparum y de una segunda especie, P. malariae.

La cepa recuperada de Giovanni presenta dos mutaciones genéticas únicas que, según los autores del estudio, probablemente derivaron de una expansión demográfica del parásito durante su propagación por Europa. Alexander Ochoa, investigador asociado de Yale y primer autor del trabajo, explicó a la universidad que el ADN antiguo permite diagnosticar la malaria en restos del pasado y entender la evolución de las especies del parásito, lo que ayuda a explicar cómo el patógeno se adapta con el tiempo.

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El Cardenal Giovanni de Medici posa en un retrato con una capa roja y cuello blanco, mientras sostiene un libro oscuro en su mano derecha. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La sospecha de envenenamiento sobre Francesco tiene un origen concreto. En 1587, el gran duque y su esposa, Bianca Cappello, visitaron la villa familiar de Poggio, rodeada de arrozales pantanosos donde proliferaban los mosquitos.

Ambos murieron en días consecutivos tras sufrir fiebres intermitentes, y esas circunstancias alimentaron el rumor de que el cardenal Ferdinando de Medici, hermano y rival político de Francesco, los había eliminado con arsénico. La muerte simultánea de la pareja, sumada a las tensiones dinásticas dentro de la familia, convirtió la sospecha en una narrativa que perduró durante cuatro siglos sin resolución científica.

La historia de Giovanni tampoco estuvo exenta de dramatismo. El joven contrajo malaria en 1562 durante un viaje a la costa toscana junto con su madre, Eleonora de Toledo, y su hermano menor, Garzia. Los tres sufrieron fiebres recurrentes a lo largo de un mes y todos murieron. La coincidencia de los fallecimientos en tan poco tiempo también generó especulaciones, aunque los registros médicos de la época apuntaban con claridad a la enfermedad.

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Cúpula de la Capilla de los Médici, en Florencia (Tours Florencia).

Los registros de archivo y los testimonios de médicos de la corte describían síntomas compatibles con malaria, entonces denominada “febbre terzana” en la Italia central, e incluían tratamientos como las sangrías. Valentina Giuffra, catedrática de historia de la medicina en la University of Pisa, señaló a Yale University que ambos hermanos fueron diagnosticados en su tiempo con fiebres intermitentes compatibles con la enfermedad, y que el análisis genético confirma tanto esas crónicas como las investigaciones previas.

El trabajo reunió a especialistas de Yale con paleopatólogos de Pisa. Antes de esta investigación, análisis inmunológicos del equipo italiano ya apuntaban a la presencia de P. falciparum en los dos hermanos, pero faltaba una evaluación genética que lo corroborara.

La detección de dos especies distintas en los restos de Francesco coincide con estudios anteriores realizados en muestras de Bélgica del mismo período, que también mostraron infecciones simultáneas en individuos. Los autores advierten, aun así, que se necesitan más secuenciaciones para confirmar si esas dos especies coexistían de forma extendida en la Italia central del siglo XVI.

El estudio sobre la malaria en los Medici refuerza que el ADN antiguo permite seguir la evolución de patógenos que aún tienen impacto global, según la OMS - (Imagen Ilustrativa Infobae)

Más allá de resolver una controversia histórica, el estudio abre una perspectiva sobre la circulación de patógenos en el Renacimiento europeo. La presencia de cepas distintas de Plasmodium en diferentes regiones del continente sugiere que la malaria no era una enfermedad estática, sino un organismo en constante adaptación que se desplazaba junto con las poblaciones humanas, el comercio y los conflictos militares de la época.

Serena Tucci, profesora adjunta de antropología de Yale y autora principal del estudio, indicó a la universidad que el trabajo muestra cómo los métodos avanzados de laboratorio aplicados al ADN antiguo permiten rastrear la historia de este patógeno. La malaria fue endémica en la Italia central desde la Antigüedad hasta el siglo XX, cuando campañas de erradicación la eliminaron de la región.

En 2024, la enfermedad provocó unos 282 millones de casos y 610.000 muertes en el mundo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cifras que subrayan que el parásito identificado en los huesos de los Medici sigue siendo uno de los agentes infecciosos de mayor impacto global.