Las interrupciones eléctricas se extienden por La Habana y otras ciudades cubanas. El equipo de 60 Minutes, programa de CBS News, registró uno de esos cortes dentro de la guardia pediátrica del hospital William Soler mientras los médicos esperaban que arrancara el generador.
Un especialista de la unidad de cuidados intensivos explicó que unos pocos segundos sin electricidad pueden poner en riesgo a pacientes anestesiados o conectados a ventilación mecánica. El problema se agrava cuando los generadores fallan: los profesionales consultados afirmaron que, en ocasiones, completaron procedimientos quirúrgicos con la luz de teléfonos celulares y suministraron oxígeno de forma manual a enfermos críticos.
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La escasez también condiciona los tratamientos. Un bebé que ingresó con desnutrición requería soporte nutricional, aunque el hospital carecía de fórmulas especializadas. Los médicos señalaron que debían recurrir a preparados a base de malanga y pollo para suplir alimentos médicos que no llegan al país.
El niño logró salir inicialmente de terapia intensiva, pero sufrió complicaciones respiratorias y regresó a la unidad. El jefe del área informó después al programa que murió un jueves, sin que en la transcripción se precisara la fecha.
Faltantes de anestésicos, medicamentos oncológicos y piezas para equipos médicos
Médicos y residentes describieron faltantes de anestésicos, medicamentos para pacientes con cáncer y materiales de laboratorio, además de una reducción del personal disponible en los hospitales.
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Una residente de cirugía pediátrica relató que la falta de recursos obliga a comunicar a las familias que no hay posibilidades de resolver determinados problemas de salud. “Tenemos que decirle eso a la gente constantemente”, dijo al programa.
El reportaje presentó el caso de una niña que esperaba una pieza necesaria para operar una máquina de pulmón artificial. El insumo, que en condiciones habituales habría llegado en dos días, llevaba 68 días pendiente cuando el equipo periodístico la conoció.
La falta de suministros también afecta a las embarazadas. Paloma Blanco, bailarina del Ballet Nacional de Cuba embarazada de ocho meses, contó que pidió a amigos en Estados Unidos materiales quirúrgicos ante la posibilidad de requerir una cesárea. Según expresó, otras mujeres adoptan medidas similares cuando tienen familiares o contactos que pueden enviarles esos productos.
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Los salarios empujan a médicos a buscar otros empleos
La crisis alcanza a los trabajadores de la salud, que enfrentan bajos ingresos y una carga laboral creciente. Numerosos médicos abandonaron la profesión o emigraron, mientras otros buscan ocupaciones adicionales para sostenerse.
El jefe de terapia intensiva pediátrica del hospital William Soler administra un puesto de comida y obtiene allí mayores ingresos que en su trabajo médico. La residente de cirugía pediátrica complementa sus recursos como locutora de radio.
La salida de personal sanitario deja menos médicos y enfermeros para atender a una población que enfrenta carencias de alimentos, tratamientos e infraestructura, según los testimonios recogidos durante el reportaje.
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Fuera de los hospitales, las dificultades se reflejan en las calles. El programa mostró largas filas para conseguir pan, comercios con pocos productos y zonas de La Habana Vieja sin iluminación nocturna por los cortes de energía.
La escasez de medicamentos derivó además en la expansión de un mercado informal. En uno de los puestos callejeros que visitó el equipo televisivo se ofrecían fármacos en pequeñas dosis, una alternativa para quienes no logran acceder a ellos por los canales estatales.
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