Cáritas Cuba recibió un nuevo cargamento de ayuda humanitaria del gobierno de Estados Unidos destinado a familias vulnerables de Güines, una localidad de la provincia de Mayabeque, según informó este jueves la organización católica en sus redes sociales.
El envío fue dirigido a la Arquidiócesis de La Habana y contiene alimentos, productos de higiene y artículos para el acceso al agua y la iluminación. La distribución estará a cargo de voluntarios de Cáritas, que elaboran registros de los hogares con mayores necesidades en cada zona parroquial.
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Destino íntegro a familias de Güines
Cáritas Cuba indicó que los recursos recibidos se destinarán “íntegramente” a las familias de la zona parroquial de Güines. El municipio se encuentra en el oeste de Cuba, en una provincia afectada por los problemas de abastecimiento que atraviesa el país.
El cargamento incluye arroz, frijoles, aceite, azúcar, espaguetis, sardinas y atún. También contiene jabones, crema y cepillos dentales, tabletas para potabilizar agua, toallas sanitarias, recipientes y lámparas recargables.
La organización agradeció a quienes colaboraron con el envío y sostuvo que la asistencia representa un apoyo para las personas que reciben los módulos. “Agradecemos de corazón a todas las personas e instituciones que, con su generosidad, han hecho posible este envío. Su solidaridad es una bendición y un abrazo de aliento para quienes más lo necesitan”, expresó Cáritas Cuba.
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Los voluntarios de la entidad católica entregarán alimentos y artículos de aseo según un relevamiento previo de las familias en situación de mayor vulnerabilidad. El método busca asignar los recursos disponibles a hogares con necesidades urgentes.
USD 60 millones canalizados a través de la Iglesia católica
El nuevo cargamento forma parte de la asistencia anunciada en mayo por el Departamento de Estado de Estados Unidos, que comunicó un fondo de USD 100 millones para ayuda humanitaria directa al pueblo cubano.
Según la información divulgada entonces, los recursos serían distribuidos con la coordinación de la Iglesia católica y de otras organizaciones humanitarias independientes consideradas confiables por Washington.
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Reportes de Cáritas Cuba señalan que USD 60 millones de ese paquete de asistencia se gestionan a través de la Iglesia católica. La organización recibió los primeros cargamentos en los últimos meses y puso en marcha una red de distribución con apoyo de sus equipos territoriales.
De acuerdo con la información recogida por EFE, los módulos ya llegaron a familias de las provincias centrales de Villa Clara, Ciego de Ávila, Camagüey y Cienfuegos. También hubo entregas en Pinar del Río, Matanzas y La Habana, en el occidente de la isla.
La asistencia combina productos de consumo básico con suministros para afrontar dificultades cotidianas, como los cortes de electricidad y los problemas para acceder al agua potable. Las lámparas recargables y las tabletas potabilizadoras forman parte de los artículos incluidos en las entregas.
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La crisis económica y energética como telón de fondo
La llegada de estos donativos ocurre en un período de tensión diplomática entre La Habana y Washington, en un escenario que distintos analistas describen como uno de los momentos de mayor deterioro en los vínculos bilaterales de las últimas décadas.
Cuba atraviesa desde hace 6 años la peor crisis económica que redujo la disponibilidad de alimentos, combustible y medicamentos. La situación se agravó tras la pandemia de COVID-19, las políticas aplicadas por el régimen cubano y las sanciones de Estados Unidos.
El deterioro se refleja además en una inflación elevada, apagones prolongados y un proceso de dolarización parcial de la economía. La escasez de productos básicos ha obligado a muchas familias a recurrir a redes de ayuda comunitaria, organizaciones religiosas y remesas enviadas desde el exterior.
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Desde enero, Washington aplica una política de “máxima presión” que incluye un cerco petrolero y medidas secundarias anunciadas en mayo contra sectores relevantes de la economía cubana. Esas decisiones han añadido presión sobre el sistema energético de la isla, que enfrenta problemas de generación eléctrica y abastecimiento de combustible.
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