La rutina de atención para pacientes renales quedó alterada este miércoles en el Hospital Provincial Universitario Carlos Manuel de Céspedes, en Bayamo, después de que un incendio afectó la sala de hemodiálisis del centro médico. El hecho ocurrió antes de que comenzaran los tratamientos programados, en un servicio que requiere equipos especializados y suministro eléctrico continuo.
El episodio se registró cerca de las 7:45. Las primeras informaciones indicaron que el fuego se originó en la pizarra general de distribución eléctrica del área, a raíz de un cortocircuito asociado a una sobrecarga. Bomberos y la Brigada de Protección contra Incendios del propio hospital intervinieron para controlar las llamas.
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Según informó Ciber Cuba, el fuego fue extinguido en menos de una hora y no hubo víctimas ni daños de consideración en la infraestructura. Las autoridades sanitarias de Granma reconocieron, de todos modos, una afectación parcial en el funcionamiento de la unidad.
Los reportes disponibles no precisaron si el personal y los pacientes fueron evacuados de las instalaciones afectadas. La emergencia ocurrió antes del inicio de las sesiones de hemodiálisis, por lo que no se informó que hubiera pacientes bajo tratamiento al momento del incendio.
La información oficial se limitó a señalar que el hospital reorganizaría la atención para asegurar la continuidad de las terapias de quienes dependen de ese procedimiento.
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La hemodiálisis permite eliminar desechos y exceso de líquidos de la sangre cuando los riñones no pueden cumplir esa función. Por esa razón, cualquier interrupción en el servicio puede comprometer el cronograma de atención de personas que necesitan recibir el tratamiento de manera regular.
El incendio se suma a otras fallas eléctricas en hospitales cubanos
El caso de Bayamo se produjo un día después de una avería eléctrica en el Hospital Julio M. Aristegui Villamil, de Cárdenas, en Matanzas. Esa situación obligó a las autoridades a organizar el traslado de pacientes de terapia intensiva hacia el Hospital Provincial Clínico Quirúrgico Docente Faustino Pérez, mientras se realizaban reparaciones en el suministro.
En abril, otro fallo eléctrico en el Hospital Saturnino Lora, de Santiago de Cuba, derivó en la evacuación de 12 pacientes de las unidades de cuidados intensivos e intermedios. Los tres episodios exponen la dependencia de los centros médicos de sistemas de respaldo que permitan sostener la atención ante interrupciones de energía.
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La crisis energética agrava las dificultades cotidianas en la isla
La emergencia en la sala de hemodiálisis ocurre en medio de la crisis eléctrica cubana, caracterizada por apagones, déficit de generación y averías en instalaciones de distribución. Estas fallas afectan la actividad hospitalaria, el bombeo de agua, la conservación de alimentos, el transporte y otras tareas domésticas y productivas.
Para los hospitales, los cortes o desperfectos eléctricos plantean riesgos adicionales debido al funcionamiento de respiradores, monitores, laboratorios, sistemas de refrigeración y equipos de tratamiento. En Bayamo, las autoridades informaron que trabajaban para restablecer el servicio de hemodiálisis en el menor tiempo posible, sin precisar una fecha para la reanudación total de las actividades.
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