Una vecina le regaló una pierna de pollo y Lucía Milagros convirtió esa única porción de proteína en un caldo para cinco personas, entre ellas su hija. Para que alcanzara, agregó agua, dos verduras y una bolsa de fideos. La madre cubana describió la preparación como un “lujo” dentro de una rutina marcada por la escasez.
El video, difundido desde sus redes sociales, muestra una escena doméstica que se repite en hogares de Cuba: madres que dividen, estiran y transforman los pocos alimentos disponibles para que cada integrante de la familia reciba al menos un plato caliente.
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“Soy cubana y hoy te voy a enseñar cómo hacemos para que una sola pieza de pollo alcance para cinco personas”, relató Lucía Milagros. “Cuando no hay suficiente, toca echarle más agua e ingeniárselas para que todos puedan comer algo caliente”.
El caldo para la niña y el resto de la familia
La comida partió de un gesto de solidaridad entre vecinas. La pierna de pollo no había sido comprada por la familia, sino entregada como ayuda. Con ese ingrediente, Lucía preparó un caldo al que añadió verduras y fideos para aumentar el volumen de las porciones.
“Y no, no estamos hablando de lujos, sino de poner un plato en la mesa”, afirmó la madre al referirse a la necesidad de recurrir a preparaciones que permitan distribuir una cantidad mínima de carne entre todos los miembros del hogar.
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En su relato, la mujer planteó una pregunta que condensa la incertidumbre diaria detrás de cada comida: “Ahora dime tú, ¿esto alcanza o no alcanza?”. La respuesta no depende solo de las cantidades, sino de cuántas personas deben alimentarse y de qué otros productos hay disponibles en la cocina.
Mujeres cubanas y las estrategias ante la falta de alimentos
Las plataformas de redes sociales se han convertido en espacios donde mujeres cubanas exponen estrategias para enfrentar la falta de alimentos. A través de recetas, videos y testimonios, muestran cómo una pequeña porción de pollo, huevo, arroz o algún vegetal debe cubrir las necesidades de familias enteras.
La necesidad de “hacer magia” con los alimentos refleja el impacto de la crisis cotidiana bajo el régimen cubano, donde la escasez y las limitaciones para acceder a productos básicos trasladan a los hogares la carga de resolver qué habrá para comer cada día.
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Lucía Milagros lo expresó desde la experiencia de quien prepara la comida y debe repartirla: “Desde afuera es fácil opinar, pero quien tiene que hacer magia aquí adentro soy yo”.
La frase resume una presión que recae con frecuencia sobre las madres: administrar una despensa insuficiente, buscar ayuda entre vecinos y convertir una porción pensada para una persona en la base de la comida de toda una familia.
“Lo que estás viendo no es un caso raro”
La mujer sostuvo que su publicación no describe una excepción. “Lo que estás viendo no es un caso raro, es la realidad de muchísimas familias en Cuba”, dijo al final de su video.
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Su caldo de pollo, preparado con una pieza regalada, papa, una yuca y fideos, dejó expuesta una forma de supervivencia doméstica en la que la creatividad no responde a una elección culinaria, sino a la necesidad de que la comida alcance para todos.
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