Durante las sesiones de la 81.ª Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Nueva York, mandatarios de Estados Unidos, Argentina y Ecuador alinearon sus discursos para elevar la presión diplomática internacional contra el régimen de Cuba, al exigir elecciones libres y el fin definitivo del gobierno comunista en la isla caribeña. La coincidencia de pronunciamientos reflejó el nivel de cuestionamiento que enfrenta el Palacio de la Revolución ante el foro multilateral.
El presidente estadounidense, Donald Trump, protagonizó una de las intervenciones más duras al describir a la nación caribeña como un Estado fallido que se encamina a su caída.
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En su discurso formal ante los representantes de los Estados miembros, el jefe de Estado aseveró que las autoridades de La Habana enfrentan el mayor nivel de asfixia política y económica registrado en su historia reciente, al tiempo que garantizó que su gestión no permitirá que la isla funcione como refugio para adversarios extranjeros que amenacen la seguridad del hemisferio occidental.
La retórica empleada por el gobernante en el plenario provocó una reacción inmediata dentro del recinto diplomático. Los integrantes de la delegación cubana abandonaron sus asientos y se retiraron del plenario en señal de protesta mientras la alocución continuaba. Sin detener su mensaje, el líder norteamericano insistió en que su administración promoverá un cambio fundamental en las instituciones insulares, al declarar que las doctrinas comunistas no ingresarán a Estados Unidos, pero la libertad alcanzará al pueblo cubano.
En el transcurso de su exposición, Trump atribuyó a informes elaborados por el Departamento de Estado acusaciones directas sobre presuntas coordinaciones sostenidas durante décadas entre el oficialismo cubano y redes de izquierda radical dentro de la sociedad estadounidense.
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A su vez, confirmó que el secretario de Estado, Marco Rubio, lidera los cursos de acción y las conversaciones estratégicas vinculadas con la política exterior hacia el gobierno que encabeza Miguel Díaz-Canel.
Javier Milei demandó el fin de la dictadura cubana durante su participación en la cumbre internacional
A la postura asumida por Washington se sumó el pronunciamiento del presidente de Argentina, Javier Milei, quien arremetió contra la conducción política de La Habana en el marco de sus actividades diplomáticas en Nueva York. El mandatario sudamericano fue categórico ante los medios de comunicación acreditados en la cumbre al manifestar: “Cuba tiene que ser libre, se tiene que terminar con esa dictadura sangrienta”.
La exigencia del jefe de Estado argentino, captada en un video difundido por el medio Martí Noticias, coincidió con el día de su alocución oficial en la ONU. Durante su discurso ante la Asamblea General, Milei centró sus palabras en la reafirmación de los derechos soberanos sobre las Islas Malvinas, la exposición de críticas hacia el desempeño del organismo multilateral y el posicionamiento de la Argentina como un centro de desarrollo para la inteligencia artificial.
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Daniel Noboa solicitó establecer un cronograma electoral concreto para Cuba y Venezuela
En paralelo a los discursos en el pleno principal, el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, planteó la necesidad de definir un calendario preciso para la realización de comicios transparentes tanto en suelo cubano como en territorio venezolano.
En declaraciones concedidas a la prensa internacional al margen de la asamblea en Nueva York, el dignatario ecuatoriano sugirió que la comunidad internacional debe acordar plazos formales para la apertura democrática, al afirmar que se debería definir una fecha en elecciones en Venezuela y también en Cuba.
Las posturas expresadas por los tres mandatarios continentales en la sede de la ONU reconfiguran el debate regional respecto a las libertades civiles en el Caribe. Las denuncias formuladas por Estados Unidos y respaldadas por líderes de América Latina aumentaron la tensión diplomática en la víspera de la intervención de la delegación cubana, en un escenario caracterizado por el aislamiento internacional sobre la administración de Miguel Díaz-Canel.
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