Un total de 48 mujeres privadas de libertad dieron un paso hacia su preparación para la vida fuera de prisión al recibir títulos técnicos del Instituto Nacional de Aprendizaje (INA), tras completar diferentes capacitaciones relacionadas con la industria textil. Las participantes también forman parte del proyecto encargado de confeccionar los uniformes que utilizarán los reclusos de máxima seguridad en Costa Rica.
La graduación se realizó en el Centro de Atención Institucional (CAI) Vilma Curling Rivera, ubicado en San Rafael Arriba de Desamparados, donde las mujeres participan en un taller de confección como parte del programa gubernamental Cero Ocio.
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Esta iniciativa busca que las personas privadas de libertad aprovechen su permanencia en los centros penitenciarios para adquirir conocimientos técnicos, desarrollar habilidades laborales y prepararse para encontrar empleo o emprender cuando recuperen su libertad.
Las participantes recibieron certificaciones en cinco especialidades, entre ellas operación de máquinas planas industriales, control de calidad, optimización de procesos productivos, trazo y corte de prendas y confección de uniformes penitenciarios.
Algunas de las mujeres obtuvieron más de un certificado, luego de completar satisfactoriamente distintos módulos de capacitación impartidos por el INA.
Más de 6,000 prendas confeccionadas para el CACCO
Además de la formación académica, las mujeres participan en la producción de la vestimenta destinada al Centro de Alta Contención contra el Crimen Organizado (CACCO), la nueva prisión de máxima seguridad del país.
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Según datos del Ministerio de Justicia y Paz, hasta el momento el taller ha confeccionado 3,150 uniformes completos, equivalentes a 6,300 prendas, que serán utilizados por personas privadas de libertad consideradas de alta peligrosidad.
Esta producción permite cubrir la primera dotación prevista para los 2,200 reclusos contemplados en la etapa inicial de ocupación del centro penitenciario.
Las autoridades pretenden continuar aumentando la producción para que cada persona recluida en el complejo disponga de dos uniformes completos.
Para alcanzar ese objetivo, el taller cuenta con materia prima suficiente para confeccionar otros 5,000 uniformes, equivalentes a 10,000 prendas adicionales, según informó Justicia.
INA entrega 25 máquinas industriales para aumentar la producción
Durante la actividad, el ministro de Justicia y Paz, Gabriel Aguilar Vargas, y el presidente ejecutivo del INA, Édgar Oviedo Blanco, formalizaron la donación de 25 máquinas industriales de coser y un equipo de planchado a vapor, destinados a fortalecer el funcionamiento del taller penitenciario.
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Con esta maquinaria se busca agilizar las tareas de costura, mejorar los acabados de camisetas y bermudas y aumentar la eficiencia en la confección de uniformes.
El proyecto comenzó a pequeña escala durante julio de 2026 y posteriormente incorporó a más mujeres privadas de libertad.
Para el ministro Gabriel Aguilar Vargas, los resultados representan una oportunidad de combinar la capacitación técnica con el trabajo productivo dentro del sistema penitenciario.
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Desde el Ministerio de Justicia y Paz se destacó que las 48 mujeres no solamente están adquiriendo conocimientos que podrán utilizar cuando recuperen su libertad, sino que también contribuyen a la elaboración de vestimenta para el sistema penitenciario nacional.
Las autoridades también aseguraron que esta operación se desarrolla “sin que le cueste un cinco a los costarricenses”, al aprovechar los recursos disponibles y los equipos entregados para fortalecer la producción.
Por ahora, el Ministerio de Justicia y Paz y el INA buscan consolidar el taller como una unidad de producción permanente, capaz de contribuir al abastecimiento de vestimenta penitenciaria y, al mismo tiempo, ofrecer herramientas laborales a mujeres que eventualmente regresarán a la sociedad.
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La iniciativa combina así dos objetivos: fortalecer la operación del sistema penitenciario y brindar oportunidades de formación a una población que enfrenta importantes desafíos para reincorporarse al mercado laboral.
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