Pese a que diciembre suele traer vientos y descensos de temperatura asociados con los empujes fríos, este año podría ocurrir lo contrario en Costa Rica. El Instituto Meteorológico Nacional (IMN) prevé un período más cálido de lo habitual entre noviembre de 2026 y enero de 2027, según informó El Observador.
La influencia de El Niño y el calentamiento del Pacífico ecuatorial limitarían el efecto refrescante de esos sistemas atmosféricos. La proyección contempla temperaturas medias superiores a los valores normales en todo el país, aunque con diferencias entre las regiones.
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El Pacífico Norte, el Pacífico Central, el Pacífico Sur y el Valle Central concentrarían los mayores aumentos. En esas áreas, las temperaturas podrían superar los promedios en entre 1.5 °C y 2 °C.
El Caribe y la Zona Norte Oriental registrarían incrementos de entre 1 °C y 1.5 °C. La Zona Norte Occidental tendría las anomalías más moderadas, con valores previstos de entre 0.5 °C y 1 °C.
El calentamiento del Pacífico explicaría el aumento térmico
El comportamiento del océano Pacífico sería uno de los factores detrás de las condiciones previstas para el cierre de 2026 y el inicio de 2027. Las altas temperaturas en el Pacífico ecuatorial repercuten sobre la temperatura del aire en Costa Rica.
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Daniel Poleo, especialista de la Unidad de Climatología del IMN, explicó que el efecto ya se percibe en el territorio nacional. “Cuando tenemos estas temperaturas tan elevadas en el océano Pacífico, inciden directamente en las temperaturas locales”, dijo a El Observador.
El especialista señaló que esa influencia se mantendría durante los meses siguientes. La previsión sitúa el punto de mayor intensidad de El Niño en diciembre.
Durante septiembre, la región oceánica Niño 3.4 presentó anomalías de temperatura superficial del mar cercanas a 3.4 °C. El registro fue superior al observado en el mismo mes de los episodios fuertes de 1997 y 2015.
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La cifra corresponde al calentamiento de la superficie del mar y no a las temperaturas previstas para Costa Rica. Aun así, aporta contexto al escenario de mayor calor proyectado para el trimestre.
Poleo indicó que diciembre suele reunir las temperaturas más altas del Pacífico central, en la zona ubicada al sur de Hawái. Ese comportamiento oceánico tendría efectos sobre las condiciones atmosféricas costarricenses.
La estación seca reforzaría el calor en el Pacífico y el Valle Central
El aumento de las temperaturas coincidiría con el establecimiento de la estación seca en el Pacífico y el Valle Central. La disminución de las lluvias y el predominio de días soleados favorecerían jornadas más cálidas en esas regiones.
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La previsión también incluye condiciones superiores a lo normal en buena parte del Caribe. En esa zona, el aumento térmico sería menor que el estimado para las regiones del Pacífico, pero se mantendría por encima de los promedios habituales.
El pronóstico no plantea una reducción en la cantidad de empujes fríos durante la temporada. El país tendría cerca de 24 sistemas entre octubre y abril, dentro de los parámetros acostumbrados.
La diferencia estaría en la respuesta de la temperatura. Los sistemas podrían generar vientos intensos, aunque sin los descensos marcados que provocaron algunos episodios anteriores.
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Los empujes fríos tendrían menos capacidad para bajar la temperatura
“Sí va a haber condiciones secas en general”, indicó Poleo ante el diario. El especialista añadió que, cuando lleguen los empujes fríos, el efecto principal podría ser el viento y no una reducción marcada de la temperatura.
El especialista no descartó por completo jornadas frescas. La intensidad de cada evento dependerá de sus propias características y de la cercanía que alcance respecto de Costa Rica.
Los empujes fríos suelen tener un efecto relevante en el Caribe y la Zona Norte, donde favorecen las lluvias durante diciembre y enero. En esta ocasión, su menor influencia también se reflejaría en las precipitaciones.
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El IMN prevé un déficit de lluvias cercano al 30% en esas regiones durante el trimestre entre noviembre y enero. Los vientos alisios y los sistemas provenientes del norte no aportarían el volumen de agua habitual.
Para octubre, la institución ya anticipó un faltante de precipitaciones de entre 40% y 60%. El panorama combina menos lluvias, temperaturas por encima de los promedios y vientos que ofrecerían un alivio limitado frente al calor.
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