El Ministerio de Salud de Costa Rica notificó un incremento significativo en la transmisión de infecciones de transmisión sexual que afecta de manera directa a los recién nacidos, al registrar una tasa de 263.8 casos por cada 100,000 habitantes en menores de un año durante las primeras 36 semanas de 2026.
Esta cifra, atribuible de forma casi exclusiva a la sífilis congénita, pone en evidencia una alarmante transmisión materno-infantil durante el embarazo y el parto, situación que impulsa a las autoridades sanitarias a reforzar el seguimiento médico en las mujeres gestantes de todo el país.
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En el acumulado general transcurrido durante 2026, Costa Rica suma 2,591 casos de sífilis en todas sus formas, lo que representa una tasa nacional de 49.7 diagnósticos por cada 100,000 habitantes. La mayor concentración de contagios entre la población adulta se ubica en los segmentos jóvenes sexualmente activos, encabezados por las personas de 25 a 29 años con 403 infecciones y el grupo de 30 a 34 años con 384 expedientes.
No obstante, las diferencias territoriales muestran escenarios dispares, siendo la provincia de Limón la zona con el impacto más alto al registrar 430 diagnósticos y una tasa de 93.9, una cifra que casi duplica la media registrada en el resto del territorio costarricense.
Por su parte, la provincia de San José acumula el volumen más elevado de expedientes en términos absolutos al contabilizar 1,078 personas diagnosticadas, seguida por:
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- Cartago con 307 casos
- Alajuela con 329
- Heredia con 223
- Puntarenas con 174
- Guanacaste con 91 notificaciones.
La brecha geográfica entre las costas y las zonas urbanas refleja patrones de contagio locales que requieren la intensificación de las pruebas de laboratorio en los centros asistenciales de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS).
La enfermedad se contagia por contacto íntimo y pasa de la madre al bebé durante la gestación
La sífilis es una infección generada por una bacteria llamada Treponema pallidum. Se transmite principalmente a través de relaciones sexuales sin protección cuando existe contacto directo con las heridas o llagas pequeñas que aparecen en la piel o en las mucosas de una persona infectada. Estas lesiones iniciales suelen ser indoloras, por lo que muchas personas no perciben que portan la bacteria y continúan transmitiéndola a sus parejas.
Cuando una mujer embarazada contrae la enfermedad o la padece sin haber recibido un tratamiento adecuado, la bacteria atraviesa la placenta o entra en contacto con el lactante durante el parto. Este tipo de contagio, conocido técnicamente como transmisión vertical, da origen a la forma congénita de la patología.
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Si la infección no se detecta a tiempo en las etapas iniciales de la gestación, el microorganismo puede afectar de forma directa el desarrollo del feto. Los riesgos derivados de esta condición durante el embarazo son de extrema gravedad.
La falta de atención médica puede ocasionar:
- Abortos espontáneos
- Partos prematuros
- Nacimiento de bebés con bajo peso o la muerte del recién nacido al momento de nacer.
En los bebés que logran sobrevivir, la bacteria es capaz de generar secuelas duraderas, tales como deformaciones en los huesos, problemas en la vista o la audición, anemia grave y daños progresivos en órganos internos como el corazón, el hígado o el cerebro.
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A pesar de sus posibles consecuencias en la salud humana, la sífilis es una infección completamente curable si se diagnostica en etapas tempranas. La prevención primaria en la población adulta se fundamenta en la práctica de relaciones sexuales seguras mediante el uso correcto y constante del preservativo o condón, así como en la reducción del número de parejas sexuales y la realización regular de exámenes de laboratorio para descartar infecciones asintomáticas.
En el caso específico de las mujeres en gestación, la estrategia preventiva más eficaz radica en acudir de forma temprana a los controles prenatales desde las primeras semanas de embarazo.
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