El precio del dólar en Costa Rica podría experimentar nuevas presiones a la baja durante los últimos meses de 2026, impulsado por un aumento en la disponibilidad de divisas asociado con el pago de aguinaldos, bonificaciones y operaciones empresariales propias del cierre de año, según advirtió la Universidad Estatal a Distancia (UNED).
El director de la Escuela de Ciencias de la Administración (ECA) de esa universidad, Federico Quesada Chaves, señaló que el comportamiento del mercado cambiario merece especial atención a partir de finales de octubre y principios de noviembre, cuando comenzaría a sentirse con mayor intensidad el movimiento estacional de moneda extranjera.
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La advertencia se produce en un contexto en el que el Banco Central de Costa Rica (BCCR) cuenta con activos de reserva superiores a los USD 20,000 millones, de acuerdo con la información divulgada por la universidad.
El académico explicó que, aunque el escenario contempla cierta estabilidad del tipo de cambio durante el cierre del año, existe la posibilidad de que se presenten nuevas disminuciones en el valor de la moneda estadounidense frente al colón.
A estos factores se suman las operaciones relacionadas con la liquidación de inventarios, las compras para la temporada navideña y otros movimientos financieros que realizan las empresas durante el último trimestre.
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El especialista aclaró que se trata de un escenario de posibles presiones cambiarias y no de una disminución asegurada del precio del dólar.
Turismo y exportaciones podrían enfrentar nuevas consecuencias
Una eventual caída adicional del dólar tendría efectos diferenciados sobre los distintos sectores de la economía costarricense.
Mientras que una moneda estadounidense más barata puede favorecer a quienes necesitan adquirir divisas para pagar importaciones, viajes o compromisos financieros en dólares, también puede representar dificultades para las empresas que generan sus ingresos en moneda extranjera y pagan sus gastos en colones.
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Quesada identificó al turismo, las exportaciones y las compañías vinculadas con inversión extranjera como sectores particularmente expuestos al comportamiento del tipo de cambio.
El problema para estas empresas es que reciben menos colones por cada dólar que ingresan, mientras mantienen obligaciones como salarios, alquileres y servicios en moneda nacional.
Por ejemplo, una compañía que recibe USD 100,000 obtendría ¢50 millones con un tipo de cambio hipotético de ¢500 por dólar. Si la cotización disminuyera a ¢490, esos mismos ingresos representarían ¢49 millones, es decir, ¢1 millón menos sin que necesariamente se haya producido una reducción de sus ventas.
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Esta diferencia puede afectar los presupuestos operativos, los márgenes de rentabilidad y la capacidad de las empresas para asumir sus compromisos.
El director de la ECA sostuvo que la discusión no debe concentrarse exclusivamente en cuánto podría disminuir la cotización, debido a que algunos sectores productivos ya enfrentan las consecuencias de un dólar reducido.
La advertencia adquiere relevancia ante la proximidad de la temporada de cierre de año, cuando muchas compañías deben realizar pagos extraordinarios y ajustar sus proyecciones financieras.
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Las tres medidas que plantea el especialista para contener la presión cambiaria
Ante la posibilidad de que aumente la oferta de dólares en el mercado costarricense, Quesada planteó tres opciones que podrían valorarse dentro de la discusión monetaria.
Las propuestas contemplan modificaciones en los encajes legales y eventuales decisiones sobre la Tasa de Política Monetaria (TPM), instrumentos cuya aplicación corresponde al Banco Central de Costa Rica.
Las alternativas mencionadas por el académico son:
1. Incrementar el encaje legal en dólares: esta medida permitiría reducir la disponibilidad de moneda estadounidense dentro del sistema financiero, al exigir que las entidades mantengan una mayor proporción de determinados recursos como reserva.
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2. Reducir el encaje legal en colones: disminuiría las restricciones sobre la disponibilidad de moneda nacional y podría favorecer una mayor demanda de divisas.
3. Reducir la Tasa de Política Monetaria: una disminución de este indicador podría reducir el incentivo relativo para mantener recursos en colones, particularmente en un escenario de inflación muy baja.
El especialista subrayó que cualquier modificación debe considerar sus posibles consecuencias sobre otras variables económicas, así como las competencias legales y la independencia del Banco Central.
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Las medidas constituyen alternativas planteadas para su análisis y no decisiones anunciadas por la autoridad monetaria.
¿Ampliar los horarios del MONEX ayudaría a subir el dólar?
Otro de los aspectos examinados por el director de la Escuela de Ciencias de la Administración es el funcionamiento del Mercado de Monedas Extranjeras (MONEX), plataforma en la que se realizan operaciones cambiarias entre participantes autorizados.
Quesada explicó que una eventual ampliación de los horarios de negociación podría permitir que se reflejen más señales de oferta y demanda durante una misma jornada.
Sin embargo, advirtió que esta modificación no necesariamente provocaría un incremento en el precio de la moneda estadounidense.
El especialista señaló que, así como podrían presentarse operaciones que impulsen el tipo de cambio al alza, también existiría la posibilidad de registrar mayores presiones hacia su disminución.
Por esta razón, ampliar el horario del mercado no garantiza que el dólar recupere valor frente al colón.
Nuevos eurobonos podrían agregar presión sobre el tipo de cambio
Además de los movimientos estacionales previstos para el último trimestre, la UNED identificó otra variable que podría influir sobre el comportamiento cambiario: una eventual colocación de nuevos eurobonos por parte de Costa Rica.
Estos instrumentos permiten al país obtener financiamiento mediante la emisión de títulos de deuda en mercados internacionales.
Si el Gobierno obtiene nuevos recursos en dólares y posteriormente los convierte en colones dentro del mercado local, podría aumentar la oferta de divisas y contribuir a presionar su cotización a la baja.
El efecto dependerá, entre otros factores, de la cantidad de recursos obtenidos, el momento de su utilización y la forma en que se administren.
Quesada consideró fundamental definir previamente el destino de ese eventual financiamiento y planteó que debería privilegiarse la inversión en infraestructura.
Según explicó, orientar los recursos hacia obras públicas permitiría transformar parte del endeudamiento en proyectos capaces de mejorar las condiciones productivas y la competitividad del país, procurando reducir su impacto sobre el mercado cambiario local.
La advertencia no implica que exista una colocación confirmada ni que todos los recursos obtenidos mediante eurobonos deban convertirse inmediatamente en colones.
Recomendaciones para empresas y consumidores ante el cierre de año
Frente a un escenario de incertidumbre cambiaria, Quesada recomendó a las empresas que dependen de ingresos en dólares revisar sus presupuestos y proyecciones para los próximos meses.
La recomendación está dirigida especialmente a las compañías que reciben moneda extranjera, pero mantienen una parte considerable de sus costos operativos en colones.
Para las personas consumidoras, el académico insistió en la importancia de evitar una exposición innecesaria a las fluctuaciones futuras del tipo de cambio.
Su principal recomendación es mantener las deudas en la misma moneda en la que se reciben los ingresos, con el propósito de disminuir los riesgos asociados con movimientos inesperados de la cotización.
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