La tasa de usura es el límite máximo legal de intereses que las entidades financieras pueden cobrar por un préstamo, algo que afecta principalmente a los usuarios de tarjetas de crédito. La Superintendencia Financiera de Colombia (SFC) fijó para octubre de 2026 un tope de 28,59% efectivo anual (E. A.) para los créditos de consumo y ordinario.
La revisión del indicador concentra el debate sobre el acceso al crédito de hogares y microempresas con mayor riesgo. Por eso, la presidenta del Consejo Directivo de la Asociación Colombiana de Instituciones Microfinancieras (Asomicrofinanzas), Viviana Araque, señaló que el gremio participa en mesas técnicas con el regulador para evaluar alternativas.
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“Es un debate que está ahora mismo encendido. Tenemos unas mesas de trabajo ya con el regulador en donde cada uno también está aportando sus análisis objetivos, sus modelos técnicos que permitan también encontrar la mejor ruta para Colombia”, afirmó a Valora Analitik.
El 22 de octubre de 2026, durante el 16.º Congreso Internacional Asomicrofinanzas AMF, Araque rechazó que la discusión se reduzca a conservar el tope actual o liberarlo por completo. La propuesta consiste en “corregir y focalizar” el esquema, con ajustes que impulsen la competencia, contemplen modelos de atención presencial, digital e híbrida y no incorporen al cálculo circunstancias particulares de un actor del mercado.
Inclusión financiera y riesgos del crédito informal
La funcionaria dijo que “cambiar el límite de interés no resolvería por sí mismo las barreras que alejan a parte de la población del sistema financiero”. Para ella, la vulnerabilidad económica, la informalidad, las dificultades para demostrar ingresos, la falta de garantías, la baja educación financiera y los problemas de conectividad también condicionan el acceso a financiación.
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“Combatir el gota a gota pasa por el debate de la tasa de usura, necesario, pero va más allá”, afirmó Araque. Asomicrofinanzas plantea combinar préstamos, garantías, educación financiera, conectividad, acompañamiento y procesos graduales de formalización para que los micronegocios puedan invertir, ganar productividad y no limitarse a cubrir necesidades de capital de trabajo. También advirtió al medio que una eventual liberación del tope debe examinar los riesgos para los deudores.
Según ella, la competencia entre prestamistas tendría que ir acompañada de protección al consumidor frente a prácticas abusivas de cobranza y presiones sobre quienes recurren a financiación.
Qué dice David Vélez de la tasa de usura
Precisamente, el empresario David Vélez, fundador de Nubank, sostuvo el 20 de septiembre de 2026 por medio de X que el límite puede excluir a personas con poco historial financiero, porque las entidades no siempre pueden cubrir el riesgo de impago dentro de la tasa permitida. “El resultado para esa persona no es crédito más barato: es quedarse sin crédito”, señaló.
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Vélez citó un informe del Centro de Pensamiento Económico Anif y Colombia Fintech de 2025, según el que más del 65% de los adultos en Colombia no tenía crédito formal. El mismo documento estimó tasas anuales promedio del “gota a gota” de alrededor de 382% para personas y de 666% para mipymes. Para el empresario, esa exclusión lleva a muchos potenciales clientes hacia préstamos informales más caros y asociados a amenazas y violencia.
Así las cosas, planteó eliminar el tope de intereses, pero bajo condiciones que impidan abusos y permitan al usuario comparar las ofertas disponibles.
“Quitar el tope, por sí solo, no basta”, afirmó Vélez. Propuso aumentar la competencia, exigir transparencia sobre los costos y mantener una protección firme para los consumidores, apoyada en herramientas como Bre-B, los historiales derivados de pagos digitales y las finanzas abiertas, que permiten compartir información financiera con autorización del cliente para obtener mejores ofertas.
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Competencia y datos para evaluar el riesgo crediticio
Otro que se refirió al asunfo fue el economista Jorge Llano, que cuestionó la utilidad distributiva del límite y afirmó qye “de lejos es una de las políticas más regresivas que hay”. De acuerdo con él, la tasa de interés responde en parte al riesgo de cada cliente, por lo que un esquema rígido puede restringir la entrada de personas sin información crediticia suficiente.
Llano considera que “la eliminación de la tasa de usura debe estar acompañada por desarrollo de esquemas que permitan tener más y mejor información de los clientes”. Según explicó, las finanzas abiertas y los datos abiertos pueden ampliar la capacidad de las entidades para conocer el comportamiento financiero de personas y negocios antes excluidos.
Añadió que contar con más información no basta si ese conocimiento no reduce el costo para quien construye un historial de cumplimiento. La compra de cartera puede favorecer esa reducción, pero sostuvo que desde el momento en que se origina el préstamo debería reconocerse con mayor precisión el nivel de riesgo individual.
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Llano anotó que el objetivo debería ser facilitar una primera entrada al crédito formal y ajustar después los intereses a la evolución de cada perfil. “Más información, mejor uso de la misma y más competencia”, resumió, al situar a las fintech, las finanzas abiertas y un marco regulatorio inclusivo en el centro de la discusión.
Propuestas para revisar el límite de interés
Colombia Fintech, gremio encabezado por Gabriel Santos, estima que solo entre el 30% y el 35% de los colombianos accede al crédito formal. Ya propuso revisar la metodología de cálculo de la tasa de interés bancario corriente para que refleje de manera más cercana el riesgo presente en el mercado.
El gremio estima que ese cambio podría liberar cerca de $10 billones en crédito formal.
La organización también plantea segmentar el cálculo entre personas y empresas, o según el perfil de riesgo, para que clientes con mayores dificultades de acceso puedan recibir microcréditos formales. Esa diferenciación buscaría evitar que los topes uniformes lleven a fintech y bancos a negar préstamos a segmentos que requieren condiciones distintas.
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