La denominación de un espacio histórico volvió al centro de la discusión sobre memoria, patrimonio y representación cultural en Colombia. La Cancillería anunció que recuperará el nombre de Patio de los Novios para uno de los espacios del Palacio de San Carlos, bautizado como Patio Quintín Lame durante el gobierno de Gustavo Petro.
La decisión fue presentada por el gobierno de Abelardo de la Espriella como parte de su postura frente al llamado “wokismo”. En un video publicado en redes sociales, la entidad defendió el retorno a la denominación tradicional y aseguró que los nombres de los espacios históricos deben respetarse.
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“Hoy tenemos de nuevo el patio de los novios La batalla cultural también se da en el Palacio de San Carlos. Frente al wokismo, el gobierno del presidente Abelardo de la Espriella reivindica la historia y las tradiciones. Los espacios históricos se respetan y sus nombres también”, señaló la Cancillería en la grabación.
El anuncio marca un cambio frente a lo dispuesto en 2023, cuando, durante la administración del entonces canciller Álvaro Leyva, el lugar recibió el nombre de Patio Quintín Lame. La denominación anterior buscaba destacar la trayectoria de uno de los referentes de la lucha por los derechos de los pueblos indígenas en Colombia.
Por qué el espacio recibió el nombre de Quintín Lame
Manuel Quintín Lame Chantre fue un líder indígena nacido en 1880 en Popayán, Cauca, en una familia del pueblo Nasa. Su vida estuvo atravesada por las desigualdades que enfrentaban las comunidades indígenas, especialmente por los abusos de los terratenientes y la pérdida de tierras ancestrales.
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De acuerdo con el Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC), desde joven trabajó como jornalero y conoció de cerca las condiciones de explotación que padecían estas poblaciones. Aprendió a leer y escribir de manera autodidacta y convirtió esas herramientas en parte de su lucha por la dignidad, el reconocimiento y la autonomía indígena.
Entre 1910 y 1920 impulsó procesos de organización política en territorios del Cauca, Huila y Tolima. Sus iniciativas buscaban recuperar tierras comunales y defender los derechos de los pueblos originarios frente a las estructuras de poder de la época.
En 1914 fundó el Ejército Redentor del Pueblo, una organización de resistencia que buscaba el reconocimiento estatal de los derechos históricos de las comunidades indígenas. Su actividad se extendió por zonas como Ortega, en Tolima, y Tierradentro, en el Cauca, y contribuyó al desarrollo del pensamiento político indígena organizado en el país.
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Lame también trabajó junto a José Gonzalo Sánchez, líder del pueblo Totoroez, en procesos de recuperación comunitaria y defensa de los cabildos indígenas. Ambos promovieron la articulación de comunidades del suroccidente colombiano para fortalecer sus reivindicaciones.
El debate sobre la memoria y el patrimonio
Además de su papel como dirigente, Quintín Lame desarrolló una obra escrita que reunió sus reflexiones sobre la identidad, la educación y los derechos de los pueblos indígenas. Su texto más conocido, “El pensamiento del indio que se educó dentro de las selvas colombianas”, escrito hacia 1920, expuso sus ideas sobre la autonomía, la representación política y la educación con identidad cultural.
Su trayectoria estuvo marcada por la persecución y los encarcelamientos. En 1915 fue detenido bajo acusaciones de rebelión y conspiración contra el Estado. Durante su reclusión continuó reflexionando sobre la exclusión de los indígenas y su lugar en la sociedad colombiana. Después de recuperar la libertad, se estableció en Ortega, Tolima, donde siguió promoviendo la organización comunitaria y escribiendo sobre sus ideales. Aunque permaneció bajo vigilancia y enfrentó la marginación, conservó reconocimiento entre distintas comunidades indígenas.
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La Cancillería justificó el cambio de denominación del patio con argumentos relacionados con la conservación de la memoria institucional. En el video, el canciller Omar Bula explicó la posición del Gobierno sobre la importancia de preservar los nombres tradicionales del Palacio de San Carlos.
“La preservación de las denominaciones históricas contribuye a la protección de los valores culturales que están asociados a todos estos bienes patrimoniales. Estamos en un palacio de décadas de tradición donde se ha escrito gran parte de la historia de Colombia”, afirmó el funcionario.
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