El presidente Abelardo de la Espriella celebró en su cuenta de X la recuperación de Lucas Francesco Murillo García, el niño de 7 años que a finales de agosto le pidió ayuda para acceder a una cirugía cardíaca que necesitaba con urgencia.
“Hace unos días, Lucas me pidió ayuda porque tenía miedo de morir. Sus palabras me tocaron el corazón y supe que no podía quedarme de brazos cruzados”, escribió el mandatario tras conocerse el alta médica del menor.
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El caso de Lucas Murillo tomó relevancia nacional después de que el niño, originario de Cúcuta, publicara un video en el que relataba su condición y pedía autorización para los exámenes y procedimientos necesarios en su tratamiento, que incluía la valoración para un posible trasplante de corazón. El menor padece síndrome de corazón izquierdo hipoplásico, una cardiopatía congénita grave diagnosticada desde su nacimiento.
Tras la difusión del video, De la Espriella instruyó de manera directa a la ministra de Salud, Ana María Vesga, para que se pusiera al frente del caso. “He dado una instrucción inmediata a la ministra de Salud, Ana María Vesga: ponerse personalmente al frente del caso de Lucas Francesco Murillo García, el niño de 7 años de Cúcuta que necesita atención médica urgente”, había señalado el mandatario en ese momento.
A partir de la orden presidencial, se gestionó el traslado de Lucas en un avión medicalizado desde Cúcuta hasta Santander. El niño ingresó el 31 de agosto a la Fundación Cardiovascular de Colombia (FCV), en Floridablanca, donde quedó bajo el cuidado de un equipo de especialistas en cardiología y cardiocirugía pediátrica.
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Una junta médica evaluó su condición y determinó que la alternativa más adecuada era una cirugía de Fontan extracardíaco fenestrado, un procedimiento de alta complejidad que busca mejorar la circulación de la sangre hacia los pulmones y reducir el esfuerzo del corazón.
La intervención se practicó el 21 de septiembre y, aunque concluyó sin complicaciones quirúrgicas inmediatas, el menor presentó sangrado y presiones elevadas en las horas posteriores, lo que mantuvo en vilo a su familia durante el período crítico de 72 horas que siguió a la cirugía.
Lucas superó la etapa de cuidados intensivos y fue trasladado a una habitación de hospitalización para continuar su recuperación con terapias, medicamentos y seguimiento médico. Antes del alta, debió someterse a un último procedimiento para retirarle la gastrostomía, según explicó su padre, Luis Murillo. El miércoles 14 de octubre, tras 45 días de hospitalización, el niño fue dado de alta de la FCV y emprendió el regreso a Cúcuta.
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“No hay alegría más grande que saber que este pequeño guerrero hoy puede regresar a casa, abrazar a su familia y seguir soñando con la vida que tiene por delante”, expresó De la Espriella en la misma publicación en la que confirmó el desenlace favorable del caso. El mandatario cerró su mensaje con una dedicatoria directa al menor: “¡Que Dios te bendiga siempre, pequeño guerrero!”.
La publicación vino acompañada de las palabras de Lucas Murillo a los medios de comunicación, tras culminar su recuperación: “Yo estoy feliz con Dios porque ya me hicieron la cirugía que tenía que hacerme y todo rápido pasó y gracias a Dios pues y yo estoy muy feliz porque ya puedo conocer el hotel, ya me voy al hotel. Dentro de una semana ya me voy a Cúcuta a la casa y no, eso pasó muy rápido y pues me hicieron la cirugía bien, muy bien. Estoy bien. Ya estoy respirando mejor”, expresó el menor.
Lo que sigue para el menor
Pese al alta, el proceso médico de Lucas todavía no concluyó. En su casa deberá continuar con tratamiento anticoagulante, terapias de rehabilitación y consultas ambulatorias periódicas con los especialistas en cardiología y cardiocirugía pediátrica que lo atendieron durante su hospitalización.
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El propio niño, en declaraciones recogidas por medios locales antes de salir del hospital, manifestó su deseo de reencontrarse con sus ocho hermanos y visitar a sus abuelos al llegar a Cúcuta.
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