El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM) confirmó el fenómeno de El Niño en Colombia el 8 de octubre, tras el aumento de la temperatura del Pacífico y la reducción de lluvias que ya presionaban varias cuencas. La entidad calcula una probabilidad de 83% de que alcance una intensidad fuerte o muy fuerte hasta marzo de 2027, por lo que las instituciones deberán activar medidas de respuesta antes del 30 de noviembre.
La formalización llegó después de meses de advertencias sobre menor disponibilidad de agua, temperaturas más altas y condiciones propicias para incendios de cobertura vegetal. Antes de completar los criterios técnicos para declarar el evento, IDEAM, la Dirección General Marítima y la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres mantenían al país en estado de advertencia.
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La confirmación se sustentó en una anomalía de +3,49 °C en la temperatura superficial del océano Pacífico y en cinco trimestres móviles consecutivos con las condiciones necesarias para identificar el fenómeno. El índice ONI, un indicador utilizado para seguir El Niño-Oscilación del Sur, pasó de 0,5 a 2,2 en cinco meses, de acuerdo con el reporte oficial.
“No es una oscilación menor, es un evento de intensidad fuerte a muy fuerte”, advirtió Andrés Eduardo Herkrath Sanclemente, director general del IDEAM, al hacer oficial la declaratoria.
Menos caudal en los ríos y riesgo de incendios
Los caudales de los ríos Magdalena y Cauca ya registraban descensos frente a sus valores históricos en agosto. En sectores de la cuenca Magdalena-Cauca podía producirse una reducción de entre 20% y 60%, según el boletín técnico conjunto de IDEAM, Dimar y la UNGRD.
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El documento también alertó sobre déficits de precipitación en zonas de las regiones Andina, Caribe y Pacífica. Las condiciones incluían olas de calor e incendios forestales, mientras la disminución de las lluvias amenazaba el abastecimiento de agua.
Las alertas se acumularon en los últimos meses. “Desde marzo, el IDEAM venía registrando la caída sostenida de la lluvia. En mayo, la probabilidad de consolidación hacia finales de año llegaba al 96%. En esas mismas semanas, las alertas por incendios pasaron de siete a noventa en quince días. La información existía”, afirmó Herkrath Sanclemente. El ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Fabio Arjona, también lo reconoció. En septiembre, el Gobierno pidió a autoridades territoriales, empresas de servicios públicos y sectores productivos que reforzaran su capacidad de respuesta ante un escenario de sequía, incendios y menor disponibilidad hídrica.
El ministro advirtió que “El Niño no elimina el riesgo de lluvias”. Octubre y noviembre corresponden a la segunda temporada lluviosa en buena parte de Colombia, aunque se esperan acumulados inferiores a los habituales en las regiones Andina, Caribe y Pacífica bajo la influencia del fenómeno.
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“Prevenir cuesta menos que reconstruir. Ellos eligieron reconstruir después, si acaso, y muchas veces con los mismos contratos que el país ya conoce. Esa desidia no fue neutra: se cruzó con actos de corrupción que han puesto en riesgo el ambiente y el campo”, sostuvo Arjona. Las precipitaciones aún pueden causar crecientes súbitas, movimientos en masa e inundaciones, especialmente en los territorios que conservan su régimen de lluvias durante estos meses. “Prepararse solo para la sequía e ignorar crecientes, deslizamientos e inundaciones de esta temporada sería un error”, señaló Herkrath Sanclemente. Por esa razón, la preparación oficial no se concentrará únicamente en la sequía.
Planes de contingencia antes del 30 de noviembre
La UNGRD, que coordina el Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres, deberá articular una hoja de ruta nacional para disminuir las afectaciones sobre el agua potable, la producción agrícola, los ecosistemas y los servicios esenciales.
La Ley 1523 de 2012 establece que la gestión del riesgo es responsabilidad de todas las autoridades y de todos los habitantes. David Santiago Tamayo Roldán, director general de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), fue directo: “La meta es el 30 de noviembre. Antes del periodo más crítico, todo dispuesto”.
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La Directiva Presidencial 03 ordenó que las entidades nacionales y territoriales cuenten con medidas de contingencia activas antes del 30 de noviembre. Los alcaldes tendrán que convocar a sus consejos municipales de gestión del riesgo, actualizar las estrategias de respuesta, garantizar fuentes alternativas de agua y revisar los convenios con los cuerpos de bomberos.
Los gobernadores deberán coordinar a los municipios con menor capacidad de respuesta, identificar los recursos disponibles y brindar apoyo cuando una emergencia exceda la escala local. Ambiente, agricultura, vivienda, salud, energía, defensa, transporte e interior también deberán activar acciones dentro de sus competencias. Las empresas de acueducto y energía, bajo la vigilancia de la Superservicios, deberán activar y reportar sus planes de emergencia.
María Nohemí Arboleda Arango, ministra de Minas y Energía, advirtió que el costo de la herencia anterior en ese sector “es el más concreto, porque se mide si hay o no hay luz”. La funcionaria explicó que Colombia depende del agua para generar electricidad, y que un Niño de esta intensidad baja los embalses. Según Arboleda Arango, “el gobierno saliente dejó el discurso de la transición y no dejó el respaldo. Los anuncios de seguridad energética se quedaron en palabras”. “Si un territorio se ve superado, apoyamos con fuerzas militares, policía, defensa civil, Cruz Roja y bomberos”, precisó Tamayo Roldán.
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El director de la UNGRD, David Tamayo Roldán, sintetizó la prioridad: “Actuar desde ahora”. La entidad desarrolló además una herramienta para localizar áreas con recurrencia de incendios forestales mediante registros de MapBiomas, OroraTech y el sensor satelital VIIRS recopilados entre 2014 y 2026.
“Menos lluvias sobre cultivos y pastos, más presión sobre distritos de riego, más incendios en la frontera agrícola y los bosques”, advirtió Arjona Hincapié sobre los efectos del fenómeno en el agro. La población deberá usar el agua y la energía de forma eficiente, evitar quemas y fogatas en zonas de vegetación e informar con rapidez cualquier incendio a las autoridades. También se pide atender las orientaciones locales frente a lluvias, crecientes o deslizamientos.
“Prepararse no es un trámite: es la diferencia entre una familia con agua o sin ella, y entre un sistema que aguante el verano o un país en oscuras”, cerró el ministro Arjona.
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Arboleda Arango fue enfática sobre el plan energético en marcha: “La meta no es explicar el apagón, es evitarlo”. El Decreto 1491 del 6 de octubre permite que las plantas térmicas se abastezcan de más de un agente ante una contingencia, y el plan Energía Ya incentiva a quienes reduzcan su consumo en más de 10 % respecto a su meta. El IDEAM prevé que las condiciones asociadas a El Niño puedan extenderse hasta el cierre del primer semestre de 2027. Las instituciones actualizarán sus alertas y medidas según los cambios regionales del clima.
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