El Banco de la República ajustó al alza su proyección de inflación anual para diciembre de 2026, hasta el 6,81%, de acuerdo con la encuesta del mes de agosto que muestra en sus gráficas la inflación proyectada hasta agosto de 2028.
La cifra supera el 6,60% que registraba la encuesta de agosto y se ubica por encima del nivel observado en agosto, de 6,33%.
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El dato consignado en la gráfica es de 6,81%, por lo que difiere de la estimación de 6,61% mencionada inicialmente. El aumento entre la encuesta de agosto y la de septiembre equivale a 0,21 puntos porcentuales.
El gráfico elaborado por la entidad situó la proyección para el cierre de 2026 a una distancia de 3,81 puntos porcentuales de la meta de inflación del 3%.
Así mismo, la entidad representó graficamente el intervalo entre los percentiles 10 y 90 de las respuestas, también se mantiene por encima de ese objetivo en el horizonte de corto plazo.
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La autoridad monetaria presenta las cifras como expectativa de inflación total anual. En la serie observada, el indicador mostró un aumento hasta el 6,33% en agosto, antes de que los analistas elevaran su previsión para diciembre.
Las previsiones bajan para 2027 y 2028
Pese al ajuste al alza para el final de 2026, las expectativas para los años siguientes registraron una reducción frente a la encuesta anterior. Para agosto de 2027, la mediana pasó de 5,41% a 5,34%, mientras que para diciembre de ese año descendió de 5,09% a 5,06%.
La proyección para agosto de 2028 también cayó de 4,20% a 4,03%, aunque todavía se mantiene por encima de la meta del Banco de la República.
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En el horizonte de cinco años, las expectativas bajaron de 3,44% en agosto a 3,40% en septiembre, según el mismo gráfico. Ese nivel continúa por encima del 3% que utiliza la entidad como referencia para la inflación.
El Banco de la República mantiene la tasa de interés en 12% tras una inflación superior al 9%
El codirector Mauricio Villamizar analizó los desafíos de la política monetaria del Banco de la República tras una inflación acumulada superior al 9% durante 2023, un escenario que, junto con el déficit fiscal y los efectos de El Niño, puede obligar a sostener tasas de interés elevadas para proteger el crecimiento económico de Colombia.
La tasa de interés se mantuvo en 12% en julio, una decisión de la Junta Directiva que sorprendió a parte de los analistas. Villamizar defendió la necesidad de explicar los factores que inciden en esas definiciones: “Lo ideal es no sorprender al mercado, pero sí manifestar cuáles son las variables que tomamos en cuenta”.
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El economista participó en el podcast Economía sin enredos, realizado por Anif junto con Ditu Caracol, en el que planteó que la tarea central de la política monetaria es preservar un crecimiento estable. Para Villamizar, controlar el aumento de los precios no es un objetivo aislado de la actividad productiva, sino una condición para sostenerla en el tiempo.
“La inflación es un impuesto altamente regresivo, pero también es un impuesto al crecimiento futuro”, afirmó el codirector del Banco de la República. Su advertencia apunta a que una inflación persistente deteriora la solidez económica y afecta con mayor fuerza a los hogares de menores ingresos.
Colombia acumulaba siete años consecutivos sin cumplir la meta oficial de inflación del 3%. Villamizar anticipó que ese objetivo tampoco se alcanzaría en el año en curso y que probablemente tampoco se lograría al siguiente.
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El incumplimiento prolongado afecta la credibilidad de la autoridad monetaria, aunque el funcionario sostuvo que la confianza en el banco central todavía se conserva. “La pérdida de credibilidad es una pérdida del activo más valioso que tenemos nosotros”, señaló.
La confianza en la meta permite que empresas, trabajadores y otros actores de la economía ajusten contratos y expectativas de manera más eficiente. Esa coordinación contribuye a reducir la inflación con mayor rapidez y con menores costos para la economía.
La situación de las finanzas públicas también condiciona las decisiones sobre las tasas. Villamizar explicó que los déficits fiscales altos elevan la tasa neutral, el nivel compatible con una política monetaria que no estimula ni frena la actividad económica.
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Cuando la tasa neutral aumenta por el deterioro fiscal, el banco central necesita mantener intereses más altos para que su política conserve un carácter restrictivo. El codirector valoró que el mercado mantenga la confianza en la administración actual, reflejada en la reducción del riesgo país y de los CDS, contratos que cubren el riesgo de incumplimiento de deuda.
Aun así, advirtió que Colombia tiene pendiente consolidar una senda de ajuste fiscal a largo plazo. Esa tarea resulta determinante para reducir las presiones que las cuentas públicas ejercen sobre la política monetaria.
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