Reykon agotó en menos de nueve horas las entradas de su concierto de regreso, programado para el 7 de noviembre de 2026 en el Movistar Arena de Bogotá. La demanda fue tan alta que el reguetonero confirmó una segunda fecha para el 6 del mismo mes, con el fin de que más fanáticos pudieran asistir a lo que él mismo describió como el concierto más importante de su carrera.
El anuncio del sold out no sorprendió a quienes llevan meses siguiendo su regreso. Tras una década en la que su presencia en la industria musical menguó considerablemente, el paísa volvió a instalarse en la conversación pública de manera gradual, sostenida por plataformas digitales que mantuvieron vivas canciones como Señorita, Secretos e Imaginándote entre nuevas generaciones de oyentes.
PUBLICIDAD
Según ha expresado el artista en las últimas semanas, pisar el Movistar Arena tiene un peso que va más allá del lleno. Detrás de esas dos noches hay diez años de puertas cerradas, un divorcio, problemas de salud y la certeza, construida a fuerza de trabajo diario, de que el momento llegaría.
Sentado frente a Tatiana Franko en el más reciente episodio del pódcast Vos Podés, el cantante habló de los errores de la fama temprana, de la familia que lo ancló cuando todo lo demás se movía y de la fe que, según él, lo mantuvo en pie cuando nada funcionaba. Entre esas historias hay una que parece definirlo más que cualquier canción: la noche de 2018 en que los médicos le dijeron que su madre perdería los dos pies, y él decidió arrodillarse a orar sin pedir nada a cambio.
En 2018, la madre de Reykon, Ana Isabel, estaba sentada en la puerta de su casa el Día del Padre cuando dos carros se chocaron frente a ella. El impacto le destruyó los dos pies. “Las fotos morbosas que tú ves, yo vi a mi mamá así en el piso. Le explotaron los dos pies. Una cosa loquísima”, recordó.
PUBLICIDAD
Lo que vino después en el hospital fue peor. El médico salió a darle las noticias de menor a mayor gravedad. “Me dijeron: ‘Te voy a dar las noticias de la menos a la más. Este pie se lo va a amputar desde aquí. La segunda es que este desde aquí. Y la tercera es que tu mamá no responde cada que medio le intento quitar la ventilación artificial’”, relató.
Esa noche, Reykon oró. No negoció ni hizo promesas condicionadas. “Yo le dije a mi Diosito: ‘Yo no te voy a decir que te cambio nada por los pies de mi mamá ni por la vida de mi mamá. Ya me la diste mucho tiempo. Yo voy a dejar esto. Gracias. Si tú te la quieres llevar, llévatela. Yo no soy quién para tomar esa decisión’”, contó.
Al día siguiente, alrededor de las cinco de la mañana, llegó el médico con noticias distintas. Antes de que entrara, Reykon ya le había dicho al especialista que su madre se iba a sanar. “Yo le digo: ‘No, Diosito, yo sé que la va a sanar’. Y yo entonces todo marihuanero y hablando de Diosito [risas] yo le digo al man: ‘Y yo la va a sanar’ El man me dijo: ‘Pues pídele’. Y yo le dije: ‘Yo no le estoy preguntando lo que si usted quiere, yo estoy diciendo lo que le voy a hacer’”, recordó.
PUBLICIDAD
Lo que ocurrió a continuación no tenía explicación clínica, en palabras del cantante. “Al otro día el man me dijo: ‘Yo no sé a quién le pediste, pero tu mamá...’ Empezaron a irrigar, le empezó a llegar la sangre a los pies”, narró.
La mujer conservó ambos pies, y hoy camina valiéndose de un bastón. “Mi mamá hoy en día es discapacitada, es una mujer que camina con un bastoncito, pero mi mamá tiene los dos pies, camina, toda la tengo para la gloria de Dios”, dijo Reykon. Y cerró con una certeza que, para él, no admite discusión: “¿Cómo no decir que Dios sí existe?”, concluyó.
PUBLICIDAD