Gustavo Petro compartió una publicación en su cuenta de X sobre la supuesta existencia de un “conflicto mundial religioso” contra la Iglesia Católica, impulsado por iglesias neoevangélicas que, según escribió, son “incentivadas por el gobierno de Israel”.
El expresidente colombiano publicó el mensaje sin firma de contexto institucional, como una reflexión personal sobre religión, política y derechos humanos.
En la publicación, Petro trazó una distinción entre dos concepciones de la salvación: la católica, que definió como comunitaria, y la neoevangélica, que calificó de individual. Para él, esa diferencia no es solo teológica.
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Afirmó que esas iglesias están “ligadas más a la recolección de dineros y poder político” que al mensaje de Jesús, y las acusó de “proponer oscurantismo en vez de luz y verdad”.
El expresidente fue más lejos al vincular esos movimientos de los que hace referencia en su mensaje con el narcotráfico. Mencionó el caso de Sebastián Marset, señalado como miembro de la junta del narcotráfico, como ejemplo de lo que ocurre cuando la fe se subordina al dinero y al lavado de activos.
Petro también señaló que esos movimientos “aplauden el genocidio en Gaza” y votaron en contra de sus reformas sociales, pese a que sus propios feligreses habrían resultado beneficiados.
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“Un pueblo pobre les cree y termina votando contra sus propios derechos”, escribió. El economista cerró el mensaje con un llamado a reconocer a la Iglesia Católica y a “todas las creencias basadas en la luz y la verdad” como aliadas del progresismo mundial dentro del respeto a la libertad de culto.
Un patrón de declaraciones sobre religión y política
El tono del mensaje no es nuevo. El 4 de agosto, durante el Festival por la Defensa de la Educación Pública en Soacha, al que asistió con su hija Antonella, Petro atacó directamente al gabinete entrante de Abelardo de la Espriella tras su retiro espiritual.
“Los que se arrodillaron como cúpula del Gobierno el domingo se estaban arrodillando no ante Jesús, porque Jesús dijo: ‘Amar al prójimo’, y todos los que se arrodillaron han dicho: ‘Destripar al prójimo’”, declaró entonces.
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En abril, durante un consejo de ministros en Ipiales, ya había trazado una línea entre el evangelio y la manipulación política al denunciar que un sacerdote usaba sus sermones para influir en el voto. En esa ocasión sostuvo: “El mensaje de Jesús es paz, vida y verdad. No es de mercado”.
En enero de 2026, la Conferencia Episcopal de Colombia había respondido a otro episodio polémico, cuando Petro sugirió en la reapertura del Hospital San Juan de Dios que Jesús pudo haber tenido una relación con María Magdalena.
Los obispos emitieron un comunicado en el que recordaron que “ningún funcionario está llamado a emitir conceptos de orden teológico sobre las convicciones religiosas de los ciudadanos”.
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El trasfondo político: Israel y el gobierno de De la Espriella
La publicación llega en un momento de tensión abierta entre Petro y el gobierno de De la Espriella, quien anunció la normalización diplomática con Tel Aviv y la apertura de una embajada en Jerusalén. En entrevista con Al Jazeera días atrás, Petro sostuvo que restablecer relaciones con Israel bajo el gobierno de Benjamín Netanyahu equivale a “aplaudir el genocidio de 22.000 bebés”.
El expresidente ha acusado a De la Espriella de deber su victoria electoral a los “algoritmos” de Netanyahu y de ser “cómplice de genocidas” por restablecer esos lazos diplomáticos. Es en ese marco donde Petro ubica a las iglesias neoevangélicas: como actores políticos alineados con Israel y con un modelo de poder que, a su juicio, traiciona tanto el mensaje de Jesús como los intereses de los más pobres.
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