El río Magdalena vuelve a ocupar un lugar central en los planes del Gobierno nacional. Desde La Dorada, Caldas, el presidente Abelardo de la Espriella confirmó su intención de consolidar la navegabilidad del principal corredor fluvial del país entre Bocas de Ceniza, en Barranquilla, y Barrancabermeja, un tramo de 631 kilómetros.
La propuesta requiere asegurar recursos para mantener las obras y el dragado durante los próximos años. Cormagdalena tiene previsto solicitar al nuevo Gobierno vigencias futuras por cerca de $1,96 billones para ejecutar el plan durante el próximo cuatrienio, una decisión que será determinante para garantizar la continuidad del proyecto.
Mientras se define esa financiación, la operación actual cuenta con recursos garantizados hasta el 31 de diciembre de 2026. Cerca de $46.000 millones están destinados al mantenimiento del dragado, y la expectativa de la entidad es iniciar desde octubre los procesos de contratación necesarios para llegar a enero de 2027 con los contratos que permitan mantener la navegabilidad.
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De la Espriella aseguró que su administración impulsará el proyecto para convertir al Magdalena en un eje de conexión nacional: “Haremos de la carretera más importantes, que es el río Magdalena, la arteria principal de la patria y lo vamos a hacer con voluntad política”.
El mandatario también precisó el alcance del tramo que busca mantener navegable. “Vamos a hacer navegable nuestro río Magdalena desde el kilómetro 0 en Bocas de Ceniza, Barranquilla, hasta el kilómetro 631 en Barrancabermeja. Desde siempre, el Gran Río de la Magdalena ha permitido que esta Nación dispersa se reconozca como una sola patria. El Magdalena es la arteria que uno a la colombianidad”.
Sin embargo, la intención de mantener y mejorar este corredor no parte de cero. El gobierno de Gustavo Petro destinó $248.633 millones para 2026 con el objetivo de asegurar la navegabilidad permanente, sostener el dragado continuo y garantizar la operación segura del río.
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Según Cormagdalena, el actual modelo de gestión permitió alcanzar tres años de navegabilidad continua con un calado de 10 metros. Entre 2023 y 2026, la inversión acumulada llegó a $373.431 millones y durante ese periodo se dragaron más de 11,3 millones de metros cúbicos.
Jorge Tinoco, asesor de la dirección ejecutiva de Cormagdalena, explicó hace pocas semanas que el proyecto cuenta con estudios, diseños en fase 3 y los requisitos técnicos necesarios. El principal obstáculo para avanzar con las intervenciones previstas es, ahora, conseguir los recursos para ejecutarlas. Del monto proyectado para el próximo cuatrienio, $1,2 billones estarían destinados a obras de infraestructura, mientras que cerca de $740.000 millones corresponderían a la operación y el mantenimiento del corredor fluvial.
Entre las intervenciones contempladas figura el mantenimiento y fortalecimiento de los tajamares de Bocas de Ceniza, además de la construcción de 13 diques sumergibles y otras obras de protección a lo largo del tramo entre Barrancabermeja y Barranquilla. Otro de los componentes más ambiciosos es la adquisición y construcción de una draga propia para el canal de acceso al Puerto de Barranquilla. La inversión estimada para esta obra asciende a $400.000 millones.
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Cormagdalena trabaja desde hace cerca de cuatro años con Cotecmar en el diseño de esta embarcación. Sin embargo, su construcción depende de que el proyecto obtenga la autorización presupuestal necesaria. Una vez garantizados los recursos, la construcción de la draga tardaría alrededor de cuatro años. Las proyecciones de la entidad apuntan a que estaría disponible hacia 2030 y comenzaría a ser operada directamente por Cormagdalena en 2031.
La solicitud de vigencias futuras será, por tanto, una de las decisiones clave para definir el rumbo de la navegabilidad del Magdalena. Cormagdalena espera que el nuevo Gobierno evalúe la petición durante los próximos meses para evitar interrupciones en las labores de dragado y mantenimiento.
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